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Por humberto montero - hmontero@larazon.es
Si hay algo que los populistas y antidemócratas no entienden es que los acuerdos son necesarios, sobre todo cuando la fiesta la paga otro, en este caso los empresarios.
Los empresarios están en pie de guerra. Los suyos y los nuestros, porque a ambos lados del Atlántico, en Colombia y en España gobiernan dos populistas de manual. Aquí, hace tiempo que el diálogo social ha saltado por los aires y todos los “acuerdos” se decretan entre los sindicatos y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la fracasada ex-lideresa de una entelequia llamada “Sumar” que pretendía recoger las cenizas de los también fracasados bolivarianos de Podemos. El mismo lapso que llevamos con una reforma laboral absurda que sólo ha servido para enmascarar como “trabajadores inactivos” -que no computan como desempleados, aunque estén cobrando el paro- a más de 600.000 personas vinculadas al empleo estacional, tanto agrícola como, sobre todo, turístico y hostelero.
A eso se dedican los populismos, a fabular cuando no a mentir abiertamente. Como cuando el pasado fin de semana la candidata socialista a las europeas y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, declaró que los conservadores del PP habían perdido las elecciones europeas y ellos se habían mantenido, pese a que el PP ganó por cuatro puntos, el doble que en las generales.
Ahora la situación se replica en Colombia, donde la patronal ANDI, la mayor del país, denuncia ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que el Gobierno de Gustavo Petro pretende reanudar el debate de importantes reformas económicas “ignorando completamente el diálogo social”.
Su presidente, Bruce Mac Master, expuso el pasado martes en Suiza al director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo, la grave “crisis de unilateralidad” que amenaza con dinamitar la paz social con el Gobierno tratando de imponer ideas perniciosas incluso para el empleo, los propios trabajadores, los pensionistas, la formalidad y la productividad.
Los empresarios, el pilar del progreso en cualquier modelo capitalista, equivalente a democrático, denuncian que Petro ha desmantelado un sistema de diálogo tripartito que llevaba vigente 30 años en tan solo 22 meses. “Resulta sorprendente como este sistema ha sido prácticamente desmontado”, ha lamentado el líder de ANDI.
Mac Master expuso el caso del debate de la reforma laboral como ejemplo. Llevaron una primera versión de la reforma a la mesa de concertación tripartita. Sin embargo, al final, se presentó un texto distinto al Congreso, ignorando el diálogo social. Texto que no ha sido presentado a debate entre empresarios y sindicatos, pasando por encima de la patronal en un asunto tan espinoso y sobre el que debería alcanzarse un acuerdo para que la reforma tenga efecto.
Porque si hay algo que los populistas y antidemócratas no entienden es que los acuerdos son necesarios, sobre todo cuando la fiesta la paga otro, en este caso los empresarios.
De lo contrario, a Colombia le irá mal. Como a España, donde pese a todo el desembarco de fondos comunitarios apenas creceremos un 2,3% este año y un 1,9% el año que viene, según el Banco de España, pero con una inflación del 3% que hace imposible que nadie note mejoría alguna. Y eso con una economía dopada hasta las trancas.
Normal que el Banco Mundial apenas ofrezca un 1,3% de crecimiento para Colombia en 2024 y un 3,2% en 2025, lejos del 5% que se espera para la Argentina de Milei.