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Incoherencias tóxicas

Lo mejor llega al leer las instrucciones que vienen en las tarjetas llamadas T-Drogas: “Pica bien lo que vayas a tomar, cambia la fosa nasal de vez en cuando, límpiate con agua tibia la nariz”. He aquí un nuevo concepto de lo que es el ocio sano.

07 de enero de 2024
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  • Incoherencias tóxicas

Por Lina María Múnera Gutiérrez
- muneralina66@gmail.com

Vivir e interactuar con los demás es a veces comprobar que estamos ubicados en orillas distintas cuando se trata de abordar temas cruciales para la convivencia. Pero hay asuntos puntuales que nos cogen desprevenidos porque es tal su sinsentido que cuesta entender cómo alguien puede tener ciertas ocurrencias y encima defenderlas.

En una de esas piruetas de tergiversación de la realidad que tanto se dan ahora, una institución pública catalana, subvencionada por el Estado, está promoviendo una campaña para reducir los riesgos de consumir drogas en la que reparte un kit con una tarjeta plastificada que sirve para hacer las rayas de cocaína, un papel en forma de canuto para esnifar y un suero para después limpiar las fosas nasales.

Pero lo mejor llega al leer las instrucciones que vienen en las tarjetas llamadas T-Drogas, muy parecidas por cierto a las que se usan para el transporte en España. En ellas se resumen los pasos para esnifar la droga correctamente, con “seguridad”: “Pica bien lo que vayas a tomar, cambia la fosa nasal de vez en cuando, límpiate con agua tibia la nariz, los turulos son de uso unipersonal e intransferible”.

He aquí un nuevo concepto de lo que es el ocio sano. ¿De manera que si hay control no hay daño? Los defensores de la campaña sostienen que va dirigida a jóvenes consumidores de entre 18 y 30 años para que tengan una “experiencia más segura”, y que no pretenden incentivar el consumo. O pecan de ingenuos o denotan un déficit notable de sentido común.

Transmitir la idea de que consumir drogas no hace daño mientras se sigan ciertas pautas solo puede generar confusión. Esta campaña parece más una rendición, un “si no puedes contra ellos, úneteles” tan polémico como el que protagonizó San Lupo frente a Atila y que dio origen a este refrán. En el año 451, el primero garantizó la entrega de alimentos a los hunos para proteger a la población de Troyes, que en efecto se salvó de una muerte horrible, pero no pudo evitar que Atila arrasara los campos tras de sí.

Caer en la banalización del tema de las drogas es fácil. Pero que sea un organismo institucional el que lo haga resulta una ligereza imperdonable. Si estos son los encargados de prevenir el consumo y ofrecer otras alternativas a la población joven, el panorama se torna desesperanzador.

¿Se imagina alguien una campaña contra el suicidio en la que entreguen un kit con los elementos e instrucciones necesarios para hacerlo de a poquitos y sin ensuciar mucho? Porque ya que lo van a cometer, que lo hagan con pulcritud. Puede que la comparación resulte violenta, pero también lo es el imaginar esas tarjetas cumpliendo su intoxicante misión.

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