x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

¿Dónde está el péndulo?

Esta civilización es la más cuestionada de todas. Derechos humanos, democracias y Estado de derecho son entelequias agotadas.

hace 1 hora
bookmark
  • ¿Dónde está el péndulo?

Por Juan Carlos Manrique - opinion@elcolombiano.com.co

Cumplido el primer cuarto de este siglo, parece que el optimismo se ha evaporado. Suele pasar cuando el péndulo de la historia se mueve. No sé si el culpable ha sido Mercurio retrógrado.

¿Dónde está ahora el péndulo de la historia? ¿Estamos en la era de los rugidos, como lo propone Carlos Granés? Yo creo que sí.

¿Quiénes pueden darnos luces sobre este momento? Muchos personajes. Yo escojo a dos. Ilona Staller, más conocida como la Cicciolina, y Juan Domingo Perón. Ella, actriz porno nacida en Hungría, irrumpió con éxito en la política italiana a finales de los años ochenta. Él, líder argentino, logró que multitudes gritaran sin pudor: “ladrón o no ladrón, queremos a Perón”.

De la mano de la Cicciolina y de Perón podemos aproximarnos a la ubicación actual del péndulo. Sus coordenadas están llenas de rugidos. Gritos ideológicos, culturales y políticos que buscan imponerse por volumen más que por evidencia.

La política está siendo dominada por quienes mejor desarrollan un performance teatral y se conectan con populismo, gamberradas y espectáculo con los electores. Gana quien aplasta. Quien se apodera de la imaginación del votante. Quien sigue a Peter Thiel. “Yo no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”. Gana quien sigue a Aleksandr Duguin, el gran asesor de Putin e intérprete perfecto de Perón. La duda es un pecado. El que obedece no se equivoca. Y acuérdate: El Gran Hermano te vigila.

Como advirtió George Orwell en 1984, el control más profundo no es solo vigilancia, sino dominio de lo verdadero. Gobernar es lograr que la gente niegue la evidencia de sus ojos y oídos. En ese terreno prospera el celo cancelador, ese impulso de bloquear todo lo que no confirma nuestras propias creencias.

Ese celo no distingue ideologías. Aparece donde la moral se vuelve arma y la discrepancia, traición. El adversario deja de ser interlocutor y pasa a ser enemigo. Así, el rugido se convierte en método y la simplificación en doctrina.

Por su parte, el arte y la cultura han abandonado su función incómoda. Ya no están para hacer preguntas difíciles ni para explorar la complejidad de las narrativas humanas. Ahora se usan para evangelizar, para señalar lo correcto y lo incorrecto, para profundizar diferencias entre latinos, sajones, eslavos y otros. Se persigue hegemonía cultural, no comprensión y menos de la civilización occidental.

Esta civilización es la más cuestionada de todas. Derechos humanos, democracias y Estado de derecho, son entelequias agotadas. Hay que reinventar la civilización. Viva la autocracia. Viva el patriotismo. Viva el pragmatismo. Viva las nuevas Romas. El ejecutivo es el único que representa el pueblo. El pueblo es el que me sigue. Los demás son enemigos del pueblo. Mussolini está feliz.

Tengo fe en que el péndulo volverá a moverse. La duda y el humor son parte de esa fe. Entender la infinita complejidad del ser humano también. Por eso me uno a las palabras de Juan Gabriel Vásquez: resistir la no realidad es una tarea urgente. Solo así el péndulo se alejará de la Cicciolina y de Perón, y podremos volver a hacernos cargo de la complejidad sin miedo y a disfrutar de la no certeza.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD