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Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co
“¡El infierno está vacío y todos los demonios se hallan aquí!” ... “Los fuegos y estallidos de las detonaciones sulfúreas parecían sitiar al poderoso Neptuno y herir de espanto a las audaces olas.”
Alguien pensará que es la descripción de un pirotécnico día en la guerra que cumple 79 días en el Golfo Pérsico, cuando misiles y drones impactan barcos e instalaciones de almacenamiento y refinación de hidrocarburos, de la que el azufre es un subproducto. Pero son apartes de otra tormenta descrita en el Acto I de “La tempestad” de William Shakespeare.
El azufre ha sido un importantísimo elemento químico en la vida material y espiritual de los humanos. El mundo sería muy distinto sin la invención de la pólvora, de la que el azufre es un ingrediente básico. Para los alquimistas de la Edad Media era uno de los componentes de una sustancia que supuestamente transmutaba un metal en otro, preferiblemente en oro, que siempre ha sido sexy.
En el mundo espiritual del más allá, que depende de nuestro comportamiento en el más acá, hay un lugar que denominamos: infierno, averno, reino de las tinieblas, exilio de Lucifer, la “paila mocha”, etc., en donde los impíos, según el Apocalipsis 20:10-15, pagarán por sus pecados entre “fuego y azufre”, que es a lo que huele el rastro del demonio. No hablaré de los aromas azufrados y sulfúreos que resultan de los procesos digestivos mal calibrados del intestino para no enrarecer el ambiente y no se confunda lo péptico con lo Pérsico.
Aunque parece que les cuesta todavía a algunos entenderlo, por ignorancia o conveniencia, es que a causa del proceso de globalización, que es milenario y no como dicen los mamertos que es una manifestación exacerbada del capitalismo salvaje luego de la terminación de la Guerra Fría, por fin estamos convirtiéndonos en “terrícolas” y hacemos parte de un modelo sistémico en donde todo afecta a todos. La invasión a Ucrania por ejemplo, hizo comprender a muchos que existía ese país y que una guerra con los rusos alteró los precios de los hidrocarburos, fertilizantes, del gas neón, que se procesaba aproximadamente el 50% en Ucrania, y que la pérdida de la cosecha ucraniana de granos y las sanciones a la producción rusa hizo que la harina subiera tanto de precio, que el pastel de guayaba y arequipe colombiano casi dobló el suyo.
Del 28 de febrero, cuando inició el conflicto entre EE. UU. e Israel con Irán, al momento de escribir esta columna, el precio del sulfuro (un compuesto químico del azufre), subió aproximadamente un 64%. El ácido sulfúrico, el compuesto químico más fabricado del mundo y que tiene como materia básica al azufre, aumentó su precio aproximadamente en 55%. En el Golfo Pérsico se produce cerca del 25% del azufre del mundo, usado por la industria química y minera, la producción de fertilizantes fosfatados (para no hablar de los nitrogenados, otra vez caros por la oferta disminuida de gas natural), la refinación del azúcar y hasta la producción de laxantes; todos afectadas por el doble bloqueo en el Estrecho de Ormuz. La semana anterior China, el mayor exportador de fosfatos, claves para la agricultura, suspendió exportaciones.
Con gas, petróleo, gasolina, fertilizantes y comida cara: ¡Bienvenida la inflación!