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La “Zona Asque-rosa” de Medellín

La verdad da asco y tristeza este grotesco espectáculo. Ahora comprendo y valoro el esfuerzo y preocupación de la alcaldía por enfrentar este problema.

hace 37 minutos
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  • La “Zona Asque-rosa” de Medellín
  • La “Zona Asque-rosa” de Medellín

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

Hacía tal vez más de 15 años que no pasaba por el Parque Lleras de Medellín en la noche. Hace unas semanas, luego de salir tarde de grabar el programa “Los Cuchos”, me pidieron el favor de llevar a alguien al hotel en que se había alojado, a una cuadra del otrora parque, porque por lo que alcancé a ver ahora es un lupanar sin techo. Como no soy un conductor avezado ni muy hábil con las direcciones, y menos de noche, tuve que dar varias vueltas por las calles aledañas hasta que por fin pude llegar al parque, pero confieso que la sorpresa que tuve, con una mezcla de temor, me impactó.

A medida que me acercaba al parque me vi obligado a disminuir la velocidad porque el gentío es impresionante, pero lo más perturbador es sentir que súbitamente estás cruzando un cardumen de prostitutas, y supongo que prostitutos y todas las combinaciones posibles, de todos los tamaños y colores, y probablemente hasta menores de edad. El término cardumen puede aplicarse a personas, aunque normalmente lo asociamos con una aglomeración de peces, y si bien puede parecer exagerado, definitivamente es el más descriptivo. Así como en un cardumen en el mar, esa numerosa masa de individuos apeñuscados se mueve de manera ondulante, aunque con la diferencia que en el mar los peces no miran a quien está ocasionando el cambio volumétrico de dicha masa, en cambio en el antes parque ahora todos esos individuos miran al interior de los vehículos en espera de alguna señal de interés de sus ocupantes, arreglándose sus minúsculas prendas que en general no cubren sus poco elegantes figuras, mientras sus rostros recargados de maquillaje, como si fueran actores de un teatro kabuki, posan vulgarmente por décimas de segundo con la esperanza que algún humano miserable quiera comprar los servicios temporales de todas esas empresas unipersonales bípedas que se amontonan en tan pocos metros cuadrados.

La verdad da asco y tristeza este grotesco espectáculo. Ahora comprendo y valoro el esfuerzo y preocupación de la alcaldía por enfrentar este problema, pero por la magnitud de este creo que no será fácil y requerirá tiempo y el esfuerzo de todos, no solo de las autoridades. Sería lamentable que quienes nacimos en esta ciudad, que ahora se siente orgullosa de recibir muchos “turistas”, terminemos aceptando sin repulsa que se muestre descaradamente una de las facetas más degradadas y asquerosas de esta, y permitir que un tipo de supuestos “turistas”, que para mí son más bien depredadores, vengan sin control a satisfacer impunemente su deseo de drogas y alquiler de carne humana viva, con frecuencia menores de edad.

Así como Nueva York ahora le dicen Yerba York, porque en muchos sectores el olor a marihuana parece haber sido elegido como el ambientador público de la fascinante ciudad, Medellín tiene zonas que empiezan a oler a prostitución, aunque también la yerba sea el olor en el aire que intenta forzosamente maridar con lo que sirven en muchos restaurantes de la Zona “Asque-rosa”. Es muy triste que el Parque Lleras esté en proceso de parecerse más al Lumphini Park de Bangkok, uno de los distritos “rojos” de esa ciudad, que nosotros estamos llamando eufemísticamente “rosa”.

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