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Hernán Jaramillo

Ingeniero, emprendedor e inversionista en tecnología, con más de quince años de experiencia en San Francisco, donde descubrió bitcoin y compró sus primeros BTC en 2013. Ha levantado más de USD 100 M para startups y aplica first principles thinking para identificar apuestas asimétricas en compañías como Tesla, Robinhood, Palantir y Solana. Es cofundador y anfitrión de 10AMPRO. Piensa que Medellín puede multiplicar su economía y talento, convirtiéndose en un hub global de innovación estratégica y sostenible.

La biología es el nuevo código

Con la biología entendida desde primeros principios y el poder de cómputo para leer y escribir su código, la enfermedad se convierte en un problema de ingeniería.

hace 56 minutos
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  • La biología es el nuevo código

Por Hernán Jaramillo - @10ampro

Durante años estuve convencido de que la frontera más importante de nuestro tiempo estaba en el espacio. Me equivoqué de frontera. La asimetría más grande que existe hoy no está en órbita: está adentro del cuerpo humano. Y la idea que reorganiza el panorama cabe en una frase: la biología es el nuevo código.

No es una metáfora. Por primera vez en la historia tenemos la capacidad de leer el código biológico de una persona, interpretarlo y escribirlo de vuelta con una precisión que crece cada mes. Donde antes había ensayo, error y suerte, empieza a haber ingeniería.

Conviene bajar al nivel más básico, que es donde todo se decide. El cuerpo es una pila de capas. Abajo, los átomos. Encima, los aminoácidos que entran por la dieta. Luego los péptidos, cadenas cortas que funcionan como el conjunto de instrucciones del organismo. Después las proteínas, que se pliegan en formas tridimensionales y ejecutan funciones. Y arriba, el resultado clínico: cómo se siente una persona, cuánto vive. Cuando una proteína se pliega como no debe, el error se propaga hacia arriba por toda la cadena. La enfermedad es, casi siempre, un error de programación en la red de proteínas.

Acá viene el dato que lo cambia todo. Los medicamentos tradicionales funcionan cuando una proteína tiene protuberancias o bolsillos donde una molécula se puede enganchar. El problema es que eso describe apenas el veinte por ciento de las interacciones que causan enfermedad. El ochenta por ciento restante ocurre entre superficies planas, lisas, sin agarraderas, donde durante un siglo la farmacología no encontró por dónde entrar. Por eso tantas enfermedades se consideraron incurables: no porque no entendiéramos el problema, sino porque no teníamos manera de entrar. Hasta el ochenta y cinco por ciento del proteoma humano estuvo, durante décadas, fuera del alcance de cualquier fármaco.

Lo que cambia ahora es, literalmente, la suerte. El sector fue durante mucho tiempo una lotería. Con la capacidad de leer biología a nivel molecular y de simular física y química antes de tocar un solo tubo de ensayo, el modelo se invierte: primero se simula, después se baja de la nube. Se parece menos a una lotería y más a cualquier industria digital, donde el azar se reemplaza por inteligencia a un costo que tiende a cero. Hay incluso una manera nueva de medir el progreso. Durante años la vara fue la inteligencia por unidad de cómputo. La que viene se mide distinto: en días de vida por unidad de cómputo.

La consecuencia conviene decirla sin rodeos. Con la biología entendida desde primeros principios y el poder de cómputo para leer y escribir su código, la enfermedad deja de ser un destino y se convierte en un problema de ingeniería. Y los problemas de ingeniería, tarde o temprano, se resuelven; no todos hoy, no todos rápido, pero se resuelven. Vale la pena mirar hacia allá, porque es probable que la próxima década de la medicina no la escriban los laboratorios que conocemos, sino quienes aprendan a leer y a corregir ese código antes que nadie.

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Hernán Jaramillo

Ingeniero, emprendedor e inversionista en tecnología, con más de quince años de experiencia en San Francisco, donde descubrió bitcoin y compró sus primeros BTC en 2013. Ha levantado más de USD 100 M para startups y aplica first principles thinking para identificar apuestas asimétricas en compañías como Tesla, Robinhood, Palantir y Solana. Es cofundador y anfitrión de 10AMPRO. Piensa que Medellín puede multiplicar su economía y talento, convirtiéndose en un hub global de innovación estratégica y sostenible.

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