Mariano Rajoy, de 62 años y un hablar confuso y torpe, preside el gobierno español desde el 2011 con las banderas del Partido Popular. Poco dado a los consensos, decidió que la fuerza era el mejor camino para resolver el dolor de cabeza independentista catalán. Y el domingo, cuando a pesar de las presiones y la declaratoria de ilegalidad del referendo, un porcentaje importante de catalanes intentó participar en la votación, la orden del gobierno nacional en cabeza de Rajoy fue arremeter con la fuerza pública.
Las imágenes son brutales. La Policía Nacional y la Guardia Civil entraron con bolillos y balas de goma a desalojar los centros de sufragio y repartió golpes por igual a hombres y a mujeres y a jóvenes y a ancianos. Puños en la cara. Patadas...