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La vida en tres segundos

Hace tiempo, cuando estaba en 5B, una profesora llamada Blanca me pidió cerrar los ojos solo tres segundos. Justo hoy acabo de abrirlos y me doy cuenta de que han pasado treinta y siete años.

hace 2 horas
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  • La vida en tres segundos

Por Sara Jaramillo Klinkert - @sarimillo

Querida Paulina:

Hace muchos años fue mi último día en quinto de primaria, el último día que sonó la campana para salir al recreo. No jugaría más en el patio. No volvería a llevar lonchera. No me peinaría más con dos trenzas. No usaría los pasamanos hasta llenarme de ampollas. No haría nunca más castillos de arena. No volvería a leer La enciclopedia de los niños. No calzaría más 35, aunque seguiría siendo de las bajitas del salón. El desquite se demoraría en llegar pero llegaría mucho después de haberme graduado: 1.70 de estatura. Zapatos talla 40. Veía el área de bachillerato a lo lejos con una mezcla de miedo y fascinación. Lo único que me separaba de ella eran los dos meses de vacaciones que tenía por delante.

Era el último día en 5B cuando entró la profesora Blanca. No recuerdo ni siquiera qué materia nos daba y no importa, porque lo verdaderamente importante fue lo que pasó ese día. Nos pidió que cerráramos los ojos y tres segundos después nos pidió que los abriéramos de nuevo. «La vida es eso —dijo— un parpadeo. Cuando menos piensen estarán en la universidad, estarán trabajando, estarán casadas. Tendrán un hijo, dos hijos, tres hijos o ninguno. Serán felices o desdichadas. Habrán cumplido sus sueños, habrán renunciado a ellos o habrán cambiado de sueños. Vivirán en otro barrio, en otra ciudad o en otro país. Habrán perdido a mucha gente que aman. Le estarán diciendo esto mismo a alguien significativamente más joven. Y todo eso —les juro—pasará en tres segundos».

Blanca no tiene ni idea de que ese día me fui a casa abriendo y cerrando los ojos en intervalos de tres segundos. Como vivía tan lejos alcancé a hacerlo muchas veces. Me fui todo el trayecto de la autopista pensando que tres segundos era muy poco tiempo para cumplir mis planes. Blanca no sabe que, a veces, me da por recordar ese día y por recordarla a ella y por decirle mentalmente: tenías razón, la vida es un parpadeo, la vida son tres segundos y en ocasiones ni siquiera eso. Hoy te lo digo a ti porque es el tipo de información importante que casi nadie te dice. Todos te hablan del futuro y de los sueños y de los proyectos y las posibilidades que ofrece la existencia. Todos te hablan de lugares por visitar y de gente por conocer y de experiencias por vivir, pero de lo que nadie te habla es del poco tiempo que te dan para hacerlo. Pensarás que soy una tía exagerada, jurarás que tienes años por delante, vamos, que no has cumplido veinte y ni siquiera usas reloj.

Hoy, que eres significativamente más joven, es mi turno de decírtelo, aunque ello implique aceptar que soy significativamente más vieja: hace tiempo, cuando estaba en 5B, una profesora llamada Blanca me pidió cerrar los ojos solamente tres segundos. Pues bien, justo hoy acabo de abrirlos y me doy cuenta de que han pasado treinta y siete años.

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