Mi amigo, el Mocho Correa de Cañasgordas, era muy negociante. El Mocho compraba café, ganado, maíz y cualquier cosa que produjera alguna utilidad. Un día fue al corregimiento de Cestillal a la feria de ganados del mes y se antojó de dos vacas muy buenas. Correa negoció con el campesino dueño de las vacas y le dijo que no tenía plata, pero que se las compraba si se las fiaba hasta el sábado siguiente. El ganadero le dijo que si se conseguía un fiador, le daba el plazo solicitado.
El Mocho se fue donde don Simón Rodríguez que tenía un camión ganadero y le dijo:
--Don Simón, ¿si yo compro unas vaquitas que tengo vistas, usted me las lleva al pueblo?
Don Simón aceptó llevar las vacas y se fue para la plaza a recoger el ganado. Correa le dijo al dueño...