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La historia tiene toda clase de ingredientes rocambolescos que han ido apareciendo con el paso de los días. Abusos, renuncias, fraude, crimen organizado y hasta una fugitiva.
Por Lina María Múnera Gutiérrez - muneralina66@gmail.com
Hace ya varias décadas, los reinados de belleza femeninos generaban un interés y un impacto a nivel mundial, pero con el paso del tiempo y ciertos cambios en la mentalidad de las sociedades, fueron perdiendo interés y popularidad. Hasta que llegó la celebración de Miss Universo 2025 en Tailandia y se destapó la caja de los truenos. Es tal el nivel de escándalos que ha desatado este concurso, que las noticias que ha generado ocupan ya las secciones judiciales de muchos medios de comunicación.
La historia tiene toda clase de ingredientes rocambolescos que han ido apareciendo con el paso de los días. Abusos, renuncias, fraude, crimen organizado y hasta una fugitiva. Que la ganadora del concurso sea la mexicana Fátima Bosch ya parece un asunto secundario, pero todo empieza con ella.
Llegó a Tailandia representando a su país tras haber desatado una fuerte polémica en México, cuando 27 de las 31 concursantes del certamen en el que participó abandonaron el escenario durante la entrega de su corona. Sus compañeras vieron trato de favor en esa elección. Ya en el país asiático, el director ejecutivo de Miss Universo la mandó callar y le gritó “tonta” por supuestamente no haber participado en las labores promocionales. El asunto, grabado en videos, se volvió viral y consiguió un respaldo solidario por el patético maltrato verbal que sufrió.
Pero con el paso de los días llegó la renuncia de dos jurados que denunciaron que la preselección de 30 finalistas, de las 120 que participaban, se había realizado mediante un comité secreto ajeno al jurado oficial, lo que extendió la sombra de la duda sobre la legitimidad del certamen. Consigue la corona la mexicana y uno de esos jurados la cita como “falsa ganadora” porque, según cuenta él, el padre de la joven tiene negocios con el presidente del concurso que es la vez dueño de la franquicia de Miss Universo.
Y al final de la semana se supo que este último personaje está siendo investigado por la justicia mexicana, pues se sospecha que podría tener vinculación con una red de delincuencia organizada relacionada con narcotráfico, comercio ilegal de armas y robo de combustible. Como si no fuera suficiente para quedar estupefactos, un tribunal de Tailandia emitió una orden de detención contra la otra copropietaria del concurso, que se halla en paradero desconocido, por un presunto fraude millonario.
Así, lo que en un principio era un concurso de belleza más al que ya no se le prestaba tanta atención, ha vuelto a centrar el debate en la finalidad y el sentido de estos eventos. Y ha llevado a cuestionarse los intereses que corren detrás de muchos de ellos y su falta de transparencia. Si para algunas mujeres estos certámenes son un camino válido para salir adelante, lo que ha quedado expuesto son los mezquinos intereses de quienes mueven los hilos detrás de bambalinas en el teatro de los sueños. Sin lugar a dudas, otro ejercicio más en esa pérdida de la inocencia que conlleva el madurar.