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Por Nicolás Fernández Giraldo - @nicoferdo73 | @10ampro

Los difusos sin gremio

La democracia es el mejor mecanismo conocido para alternar pacíficamente el poder, pero representa mal al difuso.

hace 1 hora
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  • Los difusos sin gremio

Por Nicolás Fernández Giraldo - @nicoferdo73 | @10ampro

Hace días se debatió si los gremios empresariales se debían dejar cooptar por el gobierno de turno. Muy válido el debate. Sin embargo, pocos se preguntaron sobre la existencia misma de los gremios en una democracia.

Los gremios existen al menos por dos razones. La primera es la limitación propia de la democracia representativa, que nos promete una voz universal. Un ciudadano, un voto, un Congreso. Pero el voto es un instrumento grueso que solo se ejerce cada cuatro años, sobre un paquete completo de promesas, y nunca sobre el decreto particular que en realidad importa. Y la segunda es una asimetría que el economista Mancur Olson explicó hace sesenta años. Los grupos pequeños tienen mejor incentivo para agruparse que los grupos numerosos. Por ejemplo, cuando el beneficio se concentra en pocas empresas y el costo se reparte difusamente entre millones de ciudadanos, a las primeras les rinde coordinarse y a los segundos no. Por eso existe la poderosa ANDI y no hay gremio de consumidores. Y no, el muñeco “Tal Cual” del boletín del consumidor no es un gremio.

Los particulares están en libertad de agremiarse para proteger sus intereses sectoriales. Ni más faltaba. Sin embargo, el conflicto surge cuando los gremios utilizan su influencia en el Estado para prohibir al competidor, encarecer al importado o ponerle requisitos al que va a entrar. Ahí ya no se trata de asociarse para competir mejor, sino de legislar para no tener que competir. Y eso, hay que decirlo, es un ataque a la libertad.

Ejemplos sobran. El gremio de las confecciones ha convencido a muchos gobiernos de poner aranceles para protegerse de lo que llaman competencia desleal importada. El colombiano de a pie que pague ropa más cara. Ante la entrada de leche en polvo importada sin arancel, ya Fedegán pidió mecanismos de defensa comercial. No sea que tomemos leche más barata. La salvaguardia al arroz existe para proteger a unos pocos productores. Que el ciudadano pague más caro el almuerzo. Y así seguimos: el arancel al acero, las franjas de precios, las licencias, las cuotas, decretos temporales, y muchos más. Siempre a proteger el beneficio del agremiado y que el costo lo paguemos los difusos.

Afortunadamente, no hay que esperar a que el ataque ocurra. Muchas veces, desde el diccionario podemos inferir si se prepara un zarpazo a la libertad. Cuando apelan a palabras como “desleal”, “dumping”, “proteger el empleo”, “industria nacional”, “soberanía alimentaria” o “nivelar la cancha”, es señal que pueden estar preparando al gobierno de turno para que emita medidas de protección sectorial con factura a nombre de los difusos.

La democracia es el mejor mecanismo conocido para alternar pacíficamente el poder, pero representa mal al difuso. En la mesa donde se decide siempre hay silla para el gremio y casi nunca para quien paga la factura. Los organizados tienen gremio. Los difusos apenas tenemos libertad, y precisamente por eso tenemos que defenderla.

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Por Nicolás Fernández Giraldo - @nicoferdo73 | @10ampro

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