<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Dany Alejandro Hoyos
Columnista

Dany Alejandro Hoyos

Publicado el 16 de marzo de 2022

Mirar a las gallinas

Despierto y hace frío. Me pongo un saco. Agarro maíz y salgo a llamar a las gallinas. Ellas vienen, me saludan, o eso creo, las miro comer y no hago nada más. Observo en silencio. A veces les hablo, con cuidado de no asustarlas porque se espantan fácil, son muy gallinas.

¿Por qué les estoy hablando de mirar a las gallinas mientras comen maíz? Déjenme les cuento una historia: un día después de una función salí a caminar y encontré a un grupo de señores conversando. Uno de mis placeres culposos es escuchar conversaciones ajenas. A veces, he pasado varias estaciones del metro por quedarme escuchando un chisme. Estos señores, con sus barrigas al aire, tomaban cerveza y hablaban de sus tristezas con la hilaridad y el desparpajo propios del trópico. Se hacían chistes el uno al otro sobre las tragedias de su vida, a uno de ellos, al parecer, la mujer lo había dejado, otro tenía un jefe o alguien de su trabajo que le jorobaba la vida, pero ninguno soltó ni un solo lamento. La felicidad se compone de tristezas, amigos, cerveza y musiquita de fondo.

Ellos estaban felices con sus desgracias. En ese momento de mi vida yo no tenía ninguno de esos problemas, ni esa alegría. Me dio envidia. Al llegar al hotel, después de anotar dos chistes que se me habían ocurrido, me puse a pensar en lo bueno que estaban pasando ellos. Entonces, como tenía que escribir un monólogo de humor para el programa, se me ocurrió hacer una lista de las cosas que hacen felices a las personas. Cuando llevaba una parte descubrí, con un poco de melancolía, que ninguna de esas cosas las tenía yo en ese momento. Tomé un trago, olvidé el monólogo y me puse a hacer mi propia lista, a la que llamo, parafraseando la canción de Serrat, la Lista de las pequeñas cosas. Desde ese día, cada que identifico una nueva la voy anotando y trato de hacerla. No comparto la lista porque hay algunas que son tan personales y triviales que nadie las entendería, por ejemplo, mirar casas por internet, así no vaya a comprar ninguna.

Hoy tengo más de cien cosas sencillas que me hacen feliz. Una de ellas —bueno, no es tan sencilla— es escribir, y mira que EL COLOMBIANO me dio la oportunidad de hacerlo. Pobres, no saben lo que les corre pierna arriba.

Así parezca una perogrullada, no está demás decirles que, en medio de la turbulencia del mundo, del caos nacional, de la ansiedad electoral y del desasosiego mental, pueden parar y disfrutar de sus pequeñas cosas. Si quieren, hagan su lista con el riesgo de terminar como yo, mirando gallinas comer maíz. Nada como la tranquilidad de la sencillez. Los dejo porque ya parezco instructor de coaching barato. Nos leemos en quince días. Chao, me voy a echarle maíz a las gallinas 

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
Título del artículo
 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
Título del artículo
 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas