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Para que

vuelva la primavera

Sus recursos se acaban, la están saqueando aquellos que se hicieron pasar por independientes. Tomaron sus riquezas y se las repartieron entre familiares; acabaron con los proyectos que antes eran orgullo.

11 de octubre de 2023
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  • Para que vuelva la primavera

Por Dany Alejandro Hoyos Sucerquia - @AlegandroHoyos

Esta es la historia de una mujer hermosa. Sus faldas llenas de flores, su clima otrora primaveral, que ahora es indescifrable, fue descubierta, dicen, por Jerónimo Luis Tejelo. Su infancia inició en un barrio llamado El Poblado. Nuestra señora de la candelaria, le decían, se fue extendiendo por el valle construyendo sus hogares a lado y lado de un río que nació entre las montañas de Caldas.

La prosperidad, la amabilidad y el trabajo fueron sus referentes. Las empresas y el sudor de sus hijos le dieron vida. Tuvo muchos enamorados que la pusieron bonita, otros que la torturaron, pero ella, prístina, resiliente se levantó. Incluso, en su época más macabra, cuando las explosiones llenaron de sangre sus calles y el dolor tiñó de rojo sus aguas, cuando el mundo la señalaba de asesina: ella estuvo firme. Pasó del miedo a la esperanza. Un tren la llenó de orgullo, el mundo se fijó en ella como la mujer que renacía ente disparos. Sus amantes estaban orgullosos.

Tenía una plaza hermosa, uno de sus hijos le regaló robustas obras. Por varios años ese cuadro fue hermoso, venían del mundo a conocerla, a disfrutar con alegría sus montañas. Ahora ese parque, está echado a su suerte, entregado al vicio y al robo.

Ella tuvo novios buenos y otros no tan buenos. Desde hace algunos años se ha vuelto una mujer triste. Sus calles ya no tienen flores, los carros taponan sus arterias y solo le dejan respirar esmog. Las motos como un enjambre pican aquí y allá. Sus canchas destruidas, sus niños robados, su gente maltratada, sus barrios con hambre, su memoria mancillada. Ella no llueve, ella llora. Se lamenta porque la están desangrando. Es una tacita hermosa que trata de luchar como la vela para no apagarse cuando siente un viento fuerte.

Sus recursos se acaban, la están saqueando aquellos que se hicieron pasar por independientes. Tomaron sus riquezas y se las repartieron entre familiares; acabaron con los proyectos que antes eran orgullo: un buen comienzo parece tendrá un mal final.

El adolescente con piel de adulto le dice mentiras y ella tiene algunos que le creen. El mitómano encargado de cuidarla, la abandonó. Nunca le interesó su bienestar sino su dinero. Recorre los barrios para darle su bandera de falsedades a otro. Al que sea con tal de no soltar su mina de oro. El yacimiento de los recursos de una hermosa montañera. Ella no era perfecta, este no ha sido el único que la ha maltratado, lo han hecho muchos, pero este ha sido el más despiadado, con una máscara de falso amor le extrajo su savia.

Pobre de ella con los vendedores de ilusiones que le ofrecen un amor sincero con imaginarias promesas. Es el momento de tener más cuidado, el momento de recuperar su luz, de darle un nuevo aire, de dejar la estulticia y el odio y pensar en ella, en alguien que realmente la haga feliz y nos devuelva su eterna primavera.

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