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Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.
¿Será suficiente para que la zona central lleve al país por un nuevo camino? En las otras zonas, Bogotá y Caribe, la diferencia es exigua a favor del cambio. El centro es quien puede cambiar el rumbo.
Por Diego Fernando Gómez - opinion@elcolombiano.com.co
Colombia está asistiendo a un proceso de polarización regional en la visión que se tiene de su desarrollo y transformación futura. Una región, la que denomina el “estudio electoral” de Atlas Intel, publicado en Semana en la edición del 16 al 23 de mayo de 2026, como “Central”, en donde están los resultados de intención de voto a segunda vuelta en municipios de la zona cafetera, Antioquia y Santanderes, y que comprende el 33,7% de la población del país, votaría en contra de continuar la línea de acción del actual gobierno. Por el contrario, la denominada región “Pacífico”, en donde están Cauca y Valle, que comprende el 17,7% de la población, votaría a favor de continuar la línea de acción actual.
La región Pacífico no viene marchando bien y en este gobierno le ha ido peor. Se tiene una fractura interna entre indígenas y población negra, y a su vez de estos dos con el resto de la población, que se ha exacerbado con las actuales políticas, al mismo tiempo, que ha facilitado la instrumentalización de estas comunidades por grupos de crimen organizado que explotan oro, drogas, madera, pero sobre todo pobreza, en esta región.
Los indicadores de seguridad, desempleo y desempeño económico de esta región son los más delicados del país. Los índices de desempleo han estado por encima de los del resto, y específicamente en Quibdó ha llegado a superar el 35%. En el indicador PER, del Banco de la República, el desempeño económico también ha estado por debajo de la media nacional.
¿Por qué una región que va mal desde hace décadas y le ha ido peor con el actual gobierno persiste en ese camino? En otro artículo “Países Distintos” nos referimos a la diferencia en valores, expectativas y “emociones tristes”. Aquí nos ocuparemos de analizar si esa visión es capaz de arrastrar al resto del país en ese abismo de desesperanza.
El apoyo a la línea Petro en el Pacífico es del 70%, por el cambio solo está el 23,1%. En la región central se invierte radicalmente, por el cambio el 56,5% y por la continuidad el 26,1%. El “cambio” tiene a favor la demografía, en la zona pacífica hay 3,6 millones de votos mientras en la central 6,1 millones. Al totalizar las cifras, el cambio logra obtener 420.000 votos más... pero solo el 4,3% del total de votos. ¿Será suficiente para que la zona central lleve al país por un nuevo camino? En las otras zonas, Bogotá y Caribe, la diferencia es exigua a favor del cambio. La tarea es perentoria. El centro es quien puede cambiar el rumbo actual.
Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.