Por una mal entendida idea de progreso, hemos arrasado con gran parte de nuestro patrimonio material e inmaterial, hemos demolido hitos culturales como el teatro Junín, para dar paso a ejemplos de poder empresarial como el edificio Coltejer, símbolo de lo que supuestamente somos; creen aquí que es más rentable un metro cuadrado de oficina que uno dedicado a la cultura, en la más innovadora, casi siempre los símbolos económicos han prevalecido como signos de poder.
Sobre los habitantes de Medellín dice el historiador Jorge Orlando Melo, “esta visión optimista y a veces engreída ha ayudado a generar cierto afecto por la ciudad, aún en los peores momentos de su historia, y sin duda explica la facilidad con la que ciertos comportamientos urbanos...