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A las disidencias también les dieron información clasificada para esquivar operativos de las Fuerzas Militares y movilizar sin riesgo a violentos con orden de captura.
Por Rafael Nieto Loaiza - opinion@elcolombiano.com.co
Los hechos no se los inventaron en Caracol ni en la CIA. Están en los computadores, memorias informáticas y celulares el 23 de julio del 24 en un operativo en que capturaron en Antioquia a Calarcá. La Fiscalía, entidad no hizo absolutamente nada con ellos durante año y medio, pero que hace cinco días ratificó su autenticidad. Calarcá fue liberado por orden de Petro, quien lo nombró gestor de paz, y de la Fiscal, con la peregrina tesis de que solo podría ser detenido si estuviera cometiendo un crimen de lesa humanidad.
Juan Miguel Huertas es un general llamado a calificar servicios durante el gobierno de Duque porque varios reportes de contrainteligencia determinaron que no era confiable. Hizo parte de la campaña de Petro. Las disidencias de Calarcá se reunieron con Huertas varias veces cuando estaba en retiro, pero ya era asesor del MinDefensa y el DNI. En esas reuniones, les propuso crear una empresa de seguridad privada de fachada que les permitiría moverse en vehículos blindados y andar armados y ofreció conseguir los permisos respectivos. En agosto pasado, Petro lo reintegró y nombró jefe de personal del Ejército.
El otro puente de las disidencias es Wilmar Mejía, un licenciado de educación física designado por Petro en la DNI, donde sería “uno de los responsables en la purga de oficiales en el Ejército y la Policía, especialmente en el área de inteligencia, que no eran afines al gobierno”. Apodado el Chulo por las disidencias, tenía también la tarea de acercarles integrantes de las FF.MM. y la Policía.
A las disidencias también les dieron información clasificada para esquivar operativos de las Fuerzas Militares y movilizar sin riesgo a violentos con orden de captura, se hizo un pacto de no agresión y se entregaron los códigos de las frecuencias radiales del Ejército. En algunas reuniones estuvo también el director de Indumil, el coronel retirado Mazo, también nombrado por Petro.
Lo sucedido demuestra que a) el propósito de Petro de desmoronar los sistemas de inteligencia y contrainteligencia de la Fuerza Púbica se cumplió; b) la DNI, en manos del M19, ya no solo dejó de hacer las tareas que le correspondían, sino que es un instrumento de control político sobre las Fuerzas Militares y la Policía; c) los hombres que nombró Petro colaboran con los grupos criminales e infiltraron a las Fuerzas; d) el MinDefensa y el Comandante del Ejército son, como mínimo, unos peleles incapaces de defender las instituciones y permiten que la inteligencia la manejen desde la DNI, los ascensos, retiros y traslados los definan un general bandido de Petro y unos de sus hombres incrustado en la DNI, y no valga el mérito, sino el servilismo al gobierno y la alineación ideológica. No fueron capaces ni siquiera de retirar a Huertas, apenas se supo de sus andanzas; e) ¿Indumil está entregando armas y permisos a los criminales? ¿Cómo es posible que Mazo siga en su cargo?; f) en la Fiscalía también ayudan a los bandidos y la Fiscal, la de bolsillo de Petro, no mueve un dedo contra los amigos del Presidente involucrados en estos crímenes de traición a la Patria. ¿Cómplice?; g) los grupos violentos no solo se han beneficiado de las innumerables dádivas que les da la “paz total” sino de lo que les entregan los amigos de Petro que ocupan posiciones vales dentro del Estado.
¿Es posible que todo lo que hicieron Huertas y Mejía fuera a las espaldas de Petro o solo cumplen sus instrucciones? Son sus hombres y por eso los ha defendido a capa y espada.