Me resisto a creer que en Medellín, la ciudad que acaba de ser distinguida como la más transformadora de las Américas y que ya fue exaltada como la más innovadora del mundo, la anarquía por la circulación de motocicletas en definitiva escape al control del Alcalde y los demás funcionarios municipales. Las escenas que se observan día y noche en las salas de urgencias de clínicas y hospitales son espeluznantes. Muchísimas personas, sobre todo jóvenes, mueren o quedan heridas o discapacitadas como consecuencia de los accidentes que ocurren con frecuencia pavorosa.
Prevenir y educar para salvar vidas es responsabilidad ineludible y urgente. Pero hay que decir que faltan campañas por Telemedellín concertadas con los líderes de los motociclistas y...