<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
José Guillermo Ángel
Columnista

José Guillermo Ángel

Publicado el 30 de abril de 2022

Sobre atrás, adelante, abajo, arriba

Estación Caminos que se bifurcan (de los que ya habló Jorge Luis Borges), a la que llegan brujuleros con brújulas clásicas y electrónicas, expertos en coordenadas cartesianas, eruditos con astrolabios, caravaneros que siguen la estrella polar, tarotistas con la carta de los amantes, topógrafos recién despiertos, perspectivistas renacentistas, prospectivistas (que incluyen profecías por si algo), expertos en “Der Bau” (el cuento sobre una construcción que Kafka dejó inconcluso), gente con pipa a lo Sherlock Holmes, relativistas con libros de Einstein bajo el brazo, seguidores del proyecto UFO (todos con caras de extraterrestres), opinadores sin saber de qué están hablando (cada vez más abundantes), geógrafos con cartas de marear y palas empujadoras de fronteras, novelistas de distopías, navegantes con los puertos perdidos, etc. Y es que el mundo está cambiando o al menos se acomoda como una placa tectónica a la que la están picando las pulgas y no tiene uñas para rascarse.

Esto del poder mundial es cosa vieja. Sumerios, caldeos y babilonios tuvieron una buena parte de lo que consideraron la cultura y civilización (situada en Mesopotamia) hasta que llegaron los griegos y los trataron como bárbaros, lo que permitió a Alejandro de Macedonia hacerse a un buen trozo de Eurasia y el norte de África. Pero el asunto no les gustó a los romanos (en especial a Julio César), que tumbaron a los griegos y crearon un imperio a punta de pax romana (tierra arrasada), cosa que duró hasta el siglo V, cuando, debido a la corrupción de emperadores, cónsules y senadores, los bárbaros se incubaron de nuevo y acabaron con Roma. A partir de aquí, la palabra imperio (hasta donde llegan mis ejércitos) hizo cría en la Europa cristiana (enfrentada a tártaros, mongoles y otras gentes), España, Inglaterra, los zares, los Estados Unidos y la Rusia comunista. En Asia, los chinos se encerraron detrás de su muralla.

En el siglo XX, el poder mundial lo definió la Guerra Fría (abundante en espías y propaganda) y, cuando cayó el comunismo (ganó el capitalismo), la Otan (liderada por Estados Unidos) se convirtió en una especie de fin de la historia. Pero, como en el poema de Kavafis y en la novela de John Koetzee, los bárbaros siguieron en la periferia a medida que se capitalizaban, se industrializaban, se armaban e iban comiendo parte del mercado de bienes y servicios, engordando mucho debido a la globalización y sus suministros de banca, energía y tecnología. Y, claro, quieren demostrar mucho poder.

Acotación: De quién sea el atrás y el adelante, el arriba o el abajo, es algo que ahora se define. Y como la diplomacia no funciona (cada parte llega a imponer y no a ceder), lo que aparecen son aviones, tanques, misiles y, como en los viejos imperios, todo se busca resolver arrasando tierra. Con razón D-s se fue y le dejó el asunto al diablo 

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
Título del artículo
 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
Título del artículo
 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas