Fue la política y no lo político lo que juntó a tres expresidentes: César Gaviria, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Su poder de representación para capturar un cargo, el que ocupará el nuevo contralor de la República. Luego de una reunión para definir asuntos de burocracia y clientela salen a decirle al país que cesarán sus hostilidades y que dedicarán esfuerzos a promover la unidad a la que invita el presidente Iván Duque. Pero no hay tal: se trata de una negociación estratégica para poner a uno de sus ungidos en un cargo esencial de control a las actuaciones de los servidores públicos.
No era una reunión, por fuera de la puja por la Contraloría, para mirar el país del futuro, el que requiere integración y reconciliación para fijar prioridades...