Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
John Cárdenas
Crítico de TV
Venía del mercado cargando tres bolsas, faltaba poco para llegar al ascensor y veía cómo mi vecina me miraba sonriendo mientras la puerta del ascensor se iba cerrando. No aguanté la falta de solidaridad y grité:
- Un momento por favor, señora, también vivo acá.
Puso cara de espanto. Al llegar al ascensor me percato que habían dos personas más con ella. Y ella sonríe y me dice:
- ¿Necesitas ayudas?
No supe si ella quedó apenada o si entendió que ella no es la única que vive en este mundo, que habita con otras treinta familias en el mismo edificio.
Para los otros, ¿será la mejor o la peor vecina?
Para mí, la más solapada. En eso no tengo ninguna vacilación.
La duda es: ¿por qué la gente es tan falsa y cuando se ve en evidencia da apariencia de todo lo contrario?.
Hace unas semanas todos fuimos testigos de cómo algunos saltaron como ranas al escenario o alzaron su voz al aire en la radio, otros escribieron a los periódicos y muchos por las redes para que se les notara su intachable conducta, que les permitía juzgar y casi “quemar vivos” a los que patrocinaron el concurso infantil de miss Tanguita. Con diminutivo, se lee más tierno. Y los que criticaron a la chica que se coronó como la más del universo. Y los que se espantan al ver el rating de la telenovela Diomedes, el cacique de la Junta. Y los que en vez de preocuparse seriamente, se dedican a juzgar y dilapidar los actos de algunos seres equivocados del Oriente de este mundo.
Pero nadie, ¡nadie!, dice ni hace nada con la programación de los dos canales privados de la televisión colombiana en los horarios de las diez y treinta de la mañana a doce del mediodía y entre tres de la tarde a siete de la noche. Expresiones como “eso lo ven las señoras desocupadas”, “A quién le va a importar eso”, y “Eso lo ve gente ignorante”.
Y esas series sí las ven muchas personas y personitas y escuchan y piensan y no hay con quién desenredar lo que allí se promueve.
Estereotipos que discriminan, relaciones afectivas enfermizas que se plantean como horizontes a seguir, pautas de amor verdadero que promueve la cosificación del otro o de la otra.
¿Dónde están los de la moral y ética intachable? Ocupados en figurar, igual que los adultos que ponen a sus hijitas a desfilar y se llevan la corona, el rating. En la tele cabe todo el país. Como en mi edificio, todos se montan en el ascensor.