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Algo huele mal

Petro, que hoy se muestra escrupuloso para entregar contratos a un único oferente, es el mismo que cuando era alcalde permitió que el 90% de los contratos de Bogotá se entregaran a dedo”.

05 de diciembre de 2023
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  • Algo huele mal

En el episodio de los pasaportes parece haber algo más que grosería y patanería. Lo que empezó como un bochornoso episodio de grosería y patanería se está transformando en algo más grave y más oscuro. Una licitación por debajo de la cual, en palabras de la insultada, maltratada y sacada a empellones Martha Lucía Zamora, “corren ríos de millones de pesos”.

Ella, recordemos, fue una conocida fiscal, es más llegó a ser Fiscal General de la Nación cuando Viviane Morales tuvo que dejar el cargo. Y, hasta hace dos días, cuando le tocó renunciar por petición del presidente Gustavo Petro, dirigía la Agencia para la Defensa Jurídica del Estado.

La frase de Zamora explicaría muchas dudas que tenemos, no desde este incidente, sino desde el comienzo de esta historia, cuando el país casi se queda sin pasaportes en vista de la negativa del canciller Álvaro Leyva de adjudicar la licitación a Thomas Greg and Sons, empresa que viene prestando este servicio, con el inédito argumento de que no se iba a adjudicar una licitación con un solo proponente. Este incidente, recordemos, fue en septiembre de este año. Y en aquella ocasión, al igual que en esta, rápidamente las conductas del canciller Leyva fueron respaldadas por el jefe de Estado, con el argumento de que las licitaciones de un solo proponente son corruptas.

Todo olía mal en ese episodio. Para empezar, porque no es cierto que las licitaciones de un solo proponente sean tan extrañas como insinúan el Canciller y el Presidente. Ellas son un procedimiento usual y aceptado por la ley, por cuanto es posible que haya servicios o bienes que sólo un proveedor esté en capacidad técnica de suministrar: en tales casos, no se puede privar al país de ese bien o ese servicio solo porque no hay más que un proveedor capacitado. Aunque no es necesariamente este el caso en lo de pasaportes.

Este tipo de licitaciones también fueron autorizadas por la ley para impedir un cierto tipo de juego sucio que podría presentarse en la contratación pública: si la adjudicación a un solo proponente estuviera prohibida, sería fácil para los competidores sabotear las licitaciones que no van a ganar, retirándose y haciendo así imposible la adjudicación.

Las dudas revivieron al conocerse el incidente de días recientes en el cual el canciller Leyva trató de manera grosera y abusiva a Martha Lucía Zamora, todo por haber advertido que la terquedad del canciller nos va a costar a los colombianos una suma multimillonaria.

Los detalles de ese episodio, ya lo hemos comentado, son más que lamentables, y dicen mucho de la manera de pensar y actuar de este gobierno.

En primer lugar, por la insistencia en que a como dé lugar hay que hacer lo que diga el Presidente. Al diablo la ley, al diablo los intereses de la Nación, lo que hay que hacer es satisfacer lo que parece ser el insaciable ego del Presidente de la República.

En segundo lugar, por las inauditas declaraciones de Leyva según las cuales no le importa que condenen a la Nación a pagar: otra vez se muestra la enorme indiferencia por el interés general, y se muestra la manera olímpica con que disponen de la plata que con mucho esfuerzo pagamos en impuestos. ¿Qué es esta manera de manejar los recursos públicos?

Y en tercer lugar, y tal vez lo peor, se repite el patrón: ocurrido el incidente sale el Presidente, no a respaldar a la mujer víctima de este agravio grosero y machista, sino al perpetrador del mismo. Era de esperarse en quien, por ejemplo, jamás le ha dado la espalda a Hollman Morris.

Este incidente huele a incompetencia gubernamental y huele a megalomanía presidencial, pero no parece que estos elementos fueran suficientes para explicarlo: es demasiado extraño.

Más aún si tenemos en cuenta un detalle realmente explosivo y es que el presidente Gustavo Petro, que hoy se muestra escrupuloso para entregar contratos a un único oferente, algo que permite la ley, es el mismo que cuando era alcalde de Bogotá permitió que el 90% de los contratos de su administración se entregaran a dedo, como lo denunciaron en su momento en el concejo de la ciudad. ¿Por qué no tuvo esa consideración entonces, y entregó sin ningún tipo de filtro los contratos, y sí la tiene ahora, cuando incluso es medianamente más trasparente teniendo en cuenta que hay una licitación?

Y es aquí donde aparecen las declaraciones de Martha Lucía Zamora de acuerdo con las cuales en esto hay algo más: rumores de reuniones secretas en París donde se estaría tratando este tema. Reuniones en las cuales habría participado el hijo del canciller Álvaro Leyva. Zamora, que ha sido de las entrañas del petrismo, fue su secretaría general en la Alcaldía, sabrá por qué lo dice.

Por cierto: ¿tiene sentido que una mujer corajuda como la ex fiscal Zamora, que se ha enfrentado a los peores delincuentes, se retire de su cargo solo por unos insultos por más deplorables que ellos sean? ¿Tiene sentido que el presidente Petro le pida la renuncia simplemente porque un comité jurídico pidió que fueran a conciliación? No tiene sentido: aquí hay algo más grave que los insultos. Y sea lo que sea, Martha Lucía Zamora en este episodio parece ser la que está anteponiendo el interés general sobre el particular.

Aunque sabemos que el presidente es caprichoso y el canciller es servil, sería muy raro que se ponga en peligro el suministro de pasaportes y el erario público solo por un capricho y más aún si no es coherente con el historial de Petro de no exigir varios oferentes en su anterior cargo de mandatario. Algo de eso parece haber, pero si los rumores se confirman, estaríamos frente a maniobras que no huelen bien. Otro escándalo más, otra decepción más: una de aquellas tantas que ya perfilan a este gobierno, el del supuesto cambio, como uno de los menos transparentes de nuestra historia.

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