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Dizque una ‘jugadita’

Faltaba más que la falta de seriedad de sectores de la bancada petrista sea ahora culpa de la oposición

y de los independientes”.

07 de septiembre de 2023
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Este gobierno y su bancada en el Congreso han cogido la costumbre de decirle “jugadita” a cualquier movida parlamentaria que vaya contra su voluntad, incluso si se trata de trámites válidos y perfectamente usuales dentro del procedimiento legislativo.

Así por ejemplo el representante Alfredo Mondragón, quien pasó de bloquear vías en Cali durante el paro a una cómoda curul en el Congreso, calificó de “jugadita” las proposiciones de archivo de la reforma a la salud que se votaron el martes pasado, y en las que el gobierno logró salir airoso aun cuando el archivo tuvo 48 votos a favor.

¿Cómo así que una proposición de archivo es una jugadita? ¡Seamos serios! Cualquier congresista tiene derecho a que un proyecto se archive. Si no les gusta la pueden votar en contra, pero no la pueden descalificar como si fuera una trampa. Queda claro lo que hay en el fondo de esto: un grado de intolerancia preocupante y unos congresistas de gobierno que están listos para estigmatizar, atropellar e insultar a cualquiera que se desvíe de su absoluta voluntad.

El peor caso de intolerancia, sin embargo, no fue este. A principios de esta semana, y con la agresividad que últimamente los caracteriza, el petrismo arremetió contra un grupo de representantes a la cámara, especialmente contra Julia Miranda (del Nuevo Liberalismo), Carolina Arbeláez (de Cambio Radical) y Katherine Miranda (de la Alianza Verde). Todo porque propusieron que se creara una subcomisión para discutir la reforma a la salud y lograr que de ella emergiera un texto más concertado. La idea se aprobó, y esto desató la furia de las barras bravas petristas que corrieron a calificar de trampa y de “jugadita” la aprobación de ese mecanismo, que es perfectamente válido y usual dentro del procedimiento legislativo en Colombia.

Como si fuera poco tienen el descaro de aseverar que se trató de una trampa porque algunos de los representantes del Pacto Histórico estaban distraídos, no estaban prestando atención o no entendían el mecanismo. Faltaba más que ahora la falta de profesionalismo, la inexperiencia, y la falta de seriedad de un sector de la bancada petrista sea culpa de la oposición y de los independientes.

En efecto, sabemos bien que el Pacto Histórico decidió componer sus listas en un proceso que más parece de selección adversa, es decir, que bajo el paraguas de la lista cerrada y del arrastre de Petro entrara gente sin experiencia, sin conocimientos y sin seriedad, que venían del activismo puro o incluso de las redes sociales, y que han terminado protagonizando más de una escena de bochorno (como las de Susana Boreal, Alex Flórez y hasta la misma Isabel Zuleta).

De acuerdo con todos los expertos, nombrar una subcomisión es de lo más común en el Congreso. La proposición se leyó, que es lo que exige la ley. Si los congresistas del petrismo estaban distraídos, o dormidos, o se habían salido del recinto, es solo culpa de su falta de compromiso y de profesionalismo.

El incidente fue seguido de una arremetida feroz en redes sociales contra las representantes aludidas. En buena parte, ataques hechos por bodegas pagas. No sobra recordar que EL COLOMBIANO en una investigación demostró cómo a punta de bodegas se crearon tendencias para atacar a medios de comunicación hace unas pocas semanas. ¿Serán las mismas bodegas? En la investigación se demostró que al menos dos de cada tres cuentas que atacan y a veces tres de cada cuatro son falsas o pagadas.

¿De manera entonces que así está funcionando nuestra democracia? ¿Unas bodegas movidas por una o varias manos que manipulan a su gusto decenas de miles de cuentas de redes sociales falsas para presionar, desacreditar y hostigar a personajes públicos qué tal vez les estorban?

Pese a toda la prédica de un supuesto “acuerdo nacional”, lo único que parece servir es que los congresistas voten sí a todo lo que presenta el gobierno. Cualquier intento incluso de abrir la discusión o de incorporar otras perspectivas es atropellado sin misericordia. Es hacia ese tipo de autoritarismo que quieren conducir al país.

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