Pico y Placa Medellín
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“Es posible que la lucha la hubiéramos dado pocos, pero lo más grave es que en esa lucha perdimos gente muy importante, la más importante en ese momento.
El país no ha podido liberarse todavía, para enrumbarse por caminos de honradez, de fortalecimiento de los valores y principios.
(Fue) un hecho doloroso para mi familia. Doloroso por el susto que pasaron, porque tuve la fortuna de sobrevivir al atentado. Pero yo casi no quiero hablar de mi caso, frente a la tragedia del país que era mucho más grave.
A mí me amenazaban y el Ejército tenía que llevarme al Club Militar, dos días a veces. Yo debía abandonar mi casa e irme con mi señora y mi hijo, y con otros familiares que estuvieran viviendo conmigo. El Club Militar era el único sitio en el que nos podían proteger la vida.
Eso fue muy duro.
Percibo que el país no ha cambiado mucho, que todavía estamos cargando el peso de aquella época. Prefiero olvidarme de eso. En verdad, lo tengo como un episodio del recuerdo”.