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Artesanías con sello colombiano, tradición familiar

  • En Plaza Mayor se exhiben las artesanías de distintos rincones de Colombia. Se busca generar un encuentro con la memoria que habita en los territorios del país. FOTO cortesía cámara lúcida
    En Plaza Mayor se exhiben las artesanías de distintos rincones de Colombia. Se busca generar un encuentro con la memoria que habita en los territorios del país. FOTO cortesía cámara lúcida
  • Artesanías con sello colombiano, tradición familiar
Por Jonathan Montoya GArcía | Publicado el 11 de julio de 2016
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visitantes tuvo Expoartesano 2016 durante su primer día. La feria estará hasta el 17.

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ingresos hubo durante el primer día de Expoartesano 2016. La feria va hasta el 17.

en definitiva

El Sombrero Suaceño y las Hamacas de San Jacinto son algunas de las artesanías colombianas más reconocidas en el país. Familias enteras tienen la tradición de preservar su trabajo artesano.

En San Jacinto, Bolívar, se vive entre hilos, dice Damaris Buelvas. Con ellos tejen hamacas, bolsos y correas. Es el sustento de todo el pueblo, una tradición heredada de los indígenas zenúes.

Damaris es artesana, vive a la entrada del pueblo y hace parte de Artesanías Claudia Cecilia y de la Asociación de Artesanos de San Jacinto que reúne, según ella, unas 30 personas. Ambas organizaciones hacen parte de las 10 que hay en San Jacinto, lugar de origen de los productos hechos a mano que Damaris exhibirá hasta el 17 de julio durante Expoartesano 2016.

La primera vez que Damaris vino a Medellín a la feria fue hace seis años. En esa ocasión trajo 50 hamacas y las vendió todas en cuatro días, recogió 18 millones de pesos.

La tradición de tejer la aprendió de su familia. Es la última de cuatro hermanas, las crió una tía y les enseñó desde que eran pequeñas a hacer las hamacas. Damaris aprendió en una semana “eso depende del interés y del maestro”, dice ella, tenía apenas 15 años.

Luego, hacia el año 2000, “por el conflicto”, cuenta, los hombres no podían ir al monte y tuvieron que ponerse a tejer con ellas porque no había otra forma de sustento. Ahora ellos hacen lo más pequeño, bolsos y correas. Ellas las hamacas.

Así el artesano sea muy bueno trabaja cuatro horas al día, cuenta Damaris, sino le pueden doler los brazos y las piernas. Mientras tejen están paradas frente al telar, caminan de un extremo a otro pasando el hilo y dándole pequeños golpes con las manos y con un palo plano que ellas llaman paleta, aunque el nombre, dice Damaris, es macana.

“Hemos hecho muchos esfuerzos por sacar nuestras hamacas adelante. Recibimos certificación de Icontec, el sello de Hecho a Mano y Denominación de Origen que certifica que el producto es hecho en San Jacinto”. Además, como el propósito es que la tradición continúe, Damaris le enseñó a su hija, y su hija a la de ella, que tiene apenas 0cho años, pero ya está aprendiendo.

Para Damaris, lo más importante es que sus clientes queden satisfechos con las hamacas, que sepan que en sus casas tendrán “un pedacito de San Jacinto”, que está en los Montes de María, “y no recuerden el lugar por todo lo que hemos vivido, sino por nuestras hamacas”, comenta la artesana.

El sombrero Suaza

Gracias a un concurso que se ganaron en la feria de Pitalito, Darly Yuliana Flórez y su padre Arlex Flórez Castrillón, artesanos que fabrican el Sombrero Suaceño, están exponiendo en Expoartesano 2016.

Esta es la primera vez que vienen a la feria. Antes les entregaban sus sombreros a otros para que los comercializaran, pero la madre de Darly y esposa de Arlex quiso que fueron ellos quienes también se encargaran de venderlos.

Fue ella también quien les enseñó a hacerlos, a Arlex cuando se casaron, hace unos 20 años, y a Darly cuando era pequeña. “Conmigo son ya cinco generaciones las que hemos hecho sombreros, mi mamá es la menor de nueve hermanas y aprendió de mis abuelos y mis bisabuelos”.

Viven en Suaza (Huila), en la vereda La Argentina), uno de los municipios donde se hace el Sombrero Suaceño, los otros son Acevedo y Guadalupe. Allá, en su tierra, tienen una finca donde hay más o menos una hectárea de palma sembrada.

“El sombrero tiene ese nombre porque por esos pueblos pasa el río Suaza y las palmas que se usan estaban al lado de él. Ahora la gente las siembra”, cuenta Darly.

Para hacerlo se sientan en una silla bajita. Antes de armarlo ya habían tomado la hoja de la palma (que aún no estaba abierta), la cortaron a cierta distancia de la tierra, “le quitamos lo verde que está a los lados”, la pusieron a cocinar, luego a secar en la sombra y escogieron la mejor “que es la más blanca, larga y redondita”, cuenta Darly.

Haciendo el sombrero se pueden tardar hasta 20 días, cuenta la artesana. Dependiendo del tamaño y de la calidad de la paja pueden ser menos. Lo hacen sobre una chanchala, un tipo de trípode donde se pone una horma sobre la cual se empieza a tejer. Una de ellas está expuesta en la feria para que los visitantes puedan entender cómo se hace.

Para Arlex, estar en Expoartesano es poderle mostrar su producto a colombianos y a extranjeros, “que vean que es de excelente calidad. Como dice la gente en Medellín, es como una joya, una escultura”.

Arlex y su hija aseguran que todas las personas que participan en la feria vienen con la ilusión de abrir mercados que les ayuden a preservar sus tradiciones, las que ellos han transmitido de generación en generación y esperan que ser conserven por muchos años más.

Contexto de la Noticia

anécdota Artesanía desde el Amazonas

Tránsito Rodríguez vino a Medellín por primera vez para participar en Expoartesano 2016. Trae su trabajo desde Chingú, un poblado situado en el Amazonas en la frontera colombo brasileña. Representa a la etnia Muinane y está acompañado de Elbama Miraña, quien hace parte de otra etnia, la que le da el apellido. Aunque en la Feria solo están ellos dos, representan a decenas de artesanos indígenas que han fabricado artesanías desde hace mucho tiempo. Hacen parte de la asociación Muttevi que capacita y forma en trabajos artesanales tradicionales a jóvenes y adultos. Sus tejidos elaborados en chambira o bejuco hacen parte de un patrimonio ancestral amazónico. Su trabajo podrá contemplarse hasta el próximo 17 de julio, último día de la feria.

Jonathan Montoya García

Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

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