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“El cuerpo es una máquina maravillosa”: Camila Chaín habló sobre su embarazo con los óvulos de su esposa

La periodista y DJ barranquillera recurrió a la reproducción asistida para dar a luz a su hijo Tobías.

  • La periodista Camila Chaín con su esposa Kelly y su hijo Tobías. FOTO Cortesía
    La periodista Camila Chaín con su esposa Kelly y su hijo Tobías. FOTO Cortesía
  • Foto Cortesía
    Foto Cortesía
01 de noviembre de 2023
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Antes de que naciera su hijo Tobías hace seis meses, la periodista Camila Chaín pensaba casi todos los días en el deseo de ser mamá. Era uno de sus sueños de infancia. Fue un hijo muy buscado.

La sala de la casa ahora se convirtió en un espacio lleno de pelotas, peluches, juguetes. Camila intenta ser una mamá 24/7, dice. Actualmente, pausó su parte profesional: está alejada un poco de los medios, hace un par de proyectos y pautas en sus redes sociales.

A Tobías Chaín Barrios lo está viendo crecer. Vio cuando aprendió a sentarse en la bañera, cómo duerme con la otra mamá, cuando aprendió a agarrar las pelotas. El único instante en el que se han separado fue cuando ella asistió a un concierto en Bogotá. No más. Se la pasan juntos. Mientras lo carga, él se le recuesta en el hombro.

Casi a la par del nacimiento de su hijo, Camila terminó de escribir su segundo libro llamado Mi familia arcoíris en el que narra esta casi odisea para convertirse en mamá. Es además la historia de cómo Camila y su esposa Kelly hicieron realidad el sueño de tener un hijo. En diálogo con EL COLOMBIANO, la periodista reveló más detalles del proceso y cómo la vida le cambió después de la llegada de Tobías.

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¿Cuándo se le despertaron las ganas de ser mamá?

“Desde siempre. Recuerdo que veía a mi mamá jugar conmigo y mis hermanos, pasando tiempo de calidad, educándonos, fue una mamá muy presente. Yo sentía que cuando fuera mamá, quería ser como ella. Fue un ejemplo muy bonito”.

¿Qué recuerdos conserva?

“Ponía música para estimularnos y cuando comenzamos a balbucear ella grababa sobre unos casetes donde ya había música. Yo tengo guardados esos casetes, el primer mechón de mi peno, mi primer disfraz de Halloween (de torera), mis primeros zapatos, mi primer vestido de baño, los cuadernos de primaria. Todo esto lo tengo porque a la única que se le ocurrió fue a mi mamá. Tengo hasta todos los dibujos de cuando era niña. Todo está en unas cajas con las que me mudo a todas partes. Son las cajas de mi vida”.

Tobías nació a través del método de fecundación ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja), ¿cómo fue el proceso en esta familia?

“Los óvulos de mi esposa Kelly y los espermas de un donante anónimo, que sacamos del único banco de semen que hay en Colombia, fueron llevados al laboratorio para formar el embrión. Cuando estuvo listo para transferir a mi útero, se hizo a través de una cánula. Es muy similar a una inseminación simple. Nos tocó esperar 12 días para ver si el embrión se transfería bien en el útero. Fue un proceso largo porque a Kelly con unos medicamentos le tocó madurar muchos folículos para luego ser extraídos”.

Antes de la llegada de Tobías, ¿qué ocurrió?

“A Kelly le extrajeron 27 folículos en un solo proceso, pero de esos solo tuvimos cuatro embriones sanos, sin embargo, los dos primeros nos dieron negativo, seguramente porque me estresé. Tobías es el tercero de ese intento, es más, él tiene un hermanito congelado. Antes de este proceso, también probamos con mis propios óvulos, pero yo tengo 44 años y a esta edad la calidad de los óvulos ya disminuye radicalmente, entonces no lo logré. No cualquier persona lo logra. Hace tres años yo fui la que comenzó una inseminación simple, pero por mi calidad ovárica eran embarazos no viables, el mismo cuerpo dice que no, que no viene bien. El cuerpo es una máquina maravillosa”.

Foto Cortesía
Foto Cortesía

En esta nueva etapa de mamá, ¿qué le ha tocado aprender?

“Muchas cosas. La más difícil fue darle leche materna, algo que uno creería que por ser tan natural es sencillo, pero no, hay una técnica, es doloroso al principio, a veces es frustrante porque uno cree que es mala mamá porque no le sale la suficiente leche. Lo otro es aceptar, desde el amor y soltando el ego a un lado, que la vida de uno cambia para siempre, que por unos meses largos debo dejar de ser lo que venía siendo como ser humano para ayudar a esta persona a crecer”.

¿Cómo sueña la educación de su hijo?

“Es difícil tomar esas decisiones ahora porque uno no sabe qué es lo mejor o realmente para dónde vamos, cuando escucho familias que tienen dificultades en los colegios porque sus hijos no los aceptan porque tiene dos mamás, eso me da un dolor y una tristeza. Pero sí quiero que desarrolle sus intereses, sus dones; que no sienta que tiene que aprender de todo, sino que desarrolle lo que sabe hacer. Sueño con un lugar donde descubran lo que este joven hace mejor y se lo ayuden a potenciar. Que sea feliz, libre, queremos que crezca en el campo, que tenga contacto con los animales, que siembre en su propia granja, ya compramos un terreno, pero todavía no hay nada”.

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También nació otro hijo, su segundo libro...

“Sí, nacieron casi a la par. Empecé a escribirlo cuando tuve la primera pérdida en 2020 en México, porque empecé a entender que el proceso sería largo y difícil. Desde un principio sabía que el final del libro sería cuando naciera mi hijo, fue una presión que yo misma me puse para no rendirme. A veces cuando voy por ahí y me pasan cosas, siento que no me gustaría que otras personas las vivieran, que no pasen por esos desiertos que yo pasé, que les toque más fácil”.

¿Qué cuenta en Mi familia arcoíris?

“La historia de todo este proceso, pero cuento que hay caminos más cortos, menos dolorosos. Se trata de que la gente conozca sobre reproducción asistida, que entiendan que las familias son muy diversas y que no es una moda. También sobre la necesidad de que las mujeres tenemos que aprender más sobre nuestros cuerpos y desmitificar eso de que siempre es la mujer la que no puede tener hijos, hay hombres que también tienen problemas. Ahí hablo del único banco de donación de espera y óvulos que existe en Colombia, hay aclaraciones científicas y la parte legal que me apoyó la abogada Manuela Gómez”.

¿Qué es lo que más ha disfrutado de ser mamá?

“Aunque no es fácil el proceso, disfruté mucho darle leche materna, es una conexión inexplicable. Por las noches, sobre todo, cuando él se acuesta al ladito es una cosa de locos. Disfruto mucho verlo dormir con la mamá Kelly, me encanta. Cuando hace algo nuevo también, por estos días aprendió a dar la vuelta. Estoy captando esas cosas en el momento y me da mucha felicidad”.

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