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¿Las pesadillas son signo de demencia?

  • Las pesadillas no se deben confundir con los terrores nocturnos, que son más frecuentes en los niños. FOTO Getty
    Las pesadillas no se deben confundir con los terrores nocturnos, que son más frecuentes en los niños. FOTO Getty
17 de octubre de 2022
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El consumo de algunos medicamentos (como los antidepresivos o hipnóticos), de estimulantes del sistema nervioso (como la marihuana o la cocaína) y el estar atravesando situaciones difíciles (tener deudas, miedos, pérdidas afectivas) son algunas de las causas más comunes de pesadillas. Así lo señala Luis Guillermo Duque Ramírez, PhD en Neurociencias, especialista en Medicina del Sueño y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia: “Son la manera como el cerebro trata de resolver en el inconsciente situaciones con las que tuvo dificultad en la consciencia”. En general le ocurren de vez en cuando a todo tipo de personas y es normal, continúa, lo único que debería alarmar es si ocurren de forma persistente y afectan el descanso.

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Desde el punto de vista físico-biológico, durante un episodio de pesadilla el sistema límbico, en especial la amígdala (que se encarga de procesar reacciones emocionales de miedo o amenaza), está muy activo y presenta una reacción exagerada que alarma a otros sistemas, explica Lina María Agudelo, neuróloga de la Universidad CES y máster en Sueño de la Universidad de Murcia, “lo que genera fragmentación del sueño, ansiedad y una activación autonómica que produce síntomas como sudoración, palpitaciones y respiración rápida”.

¿Pueden ser mal síntoma?

De acuerdo con un artículo publicado en “The Conversation” por el neurólogo Abidemi Otaiku, y basándose en una de sus investigaciones publicada en la revista “eClinicalMedicine de The Lancet”, despertarse sobresaltado a causa de un mal sueño podría ser algo más que molesto: podría ser indicativo de un mayor riesgo de desarrollar demencia.

El médico analizó los datos obtenidos en tres grandes estudios hechos en Estados Unidos sobre salud mental y envejecimiento, los cuales incluyeron a más de 600 personas con edades entre los 35 y 64 años, y 2.600 personas de 79 años o más. Según cuenta el docente, entre los resultados quedó evidenciado que los hombres adultos mayores que tenían pesadillas semanales tenían cinco veces más probabilidades de desarrollar demencia en contraste con los que no padecían pesadillas. Mientras que entre las mujeres adultas mayores el aumento del riesgo fue solo del 41 %. Patrón que se repitió de forma muy similar entre los individuos de mediana edad.

Pese a estas afirmaciones, el docente Duque reitera que las pesadillas son parte normal del sueño, en especial del sueño profundo o sueño REM, de hecho son índice de que la persona logró llegar a esa etapa. “Todos tenemos ensoñaciones aunque no todos las recordemos (dependerá de si las tiene en las fases iniciales o profundas, si es en las segundas se recordarán), en ese sentido, el estudio estaría diciendo que todos vamos a terminar con demencia”.

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Pese a esto, continúa la neuróloga Agudelo, las pesadillas sí suelen relacionarse frecuentemente con patologías psiquiátricas hasta en un 38,9% y con trastorno de estrés postraumático en un 66,7 %, “y varios estudios relacionan estas enfermedades como factores de riesgo para deterioro cognitivo”.

En su artículo, Otaiku reconoce las limitaciones de la investigación, además de que señala que no es del todo concluyente, sobre todo porque se trata de un estudio estadístico. Entre las dos hipótesis explicativas que ofrece el investigador –que siguen siendo muy incipientes y poco detalladas– está que las pesadillas son uno de los primeros síntomas de demencia, problemas de memoria o pensamiento, o que las pesadillas pueden ser las causantes de la demencia. “Dada la naturaleza de este estudio, no es posible estar seguro de cuál de estas teorías es la correcta (aunque sospecho que es la primera)”, finaliza.

Pero no se asuste

A pesar de ser normales, si las pesadillas son persistentes pueden entorpecer el descanso. Para ello, existe terapia psicológica enfocada en el sueño con técnicas cognitivo-conductuales, meditación y mindfulness (Atención Plena) que buscan mejorar factores ambientales y emocionales relacionados con el contenido de los sueños.

Si afectan su cotidianidad, agrega Agudelo, es importante consultar con psiquiatría o neurología para descartar otro tipo de enfermedades o trastornos del sueño, incluso descartar que estos sueños sean secundarios al consumo de algún medicamento o sustancia.

De otro lado, según el médico Otaiku, se ha demostrado que tratar las pesadillas disminuye la acumulación de proteínas en el cerebro relacionadas con la enfermedad de Alzheimer. Así mismo, asegura que “también ha habido informes de casos que muestran mejoras en la memoria y las habilidades de pensamiento después de tratar las pesadillas”.

Tales hallazgos podrían servir para el estudio de herramientas que retrasen o prevengan el desarrollo de demencia. De acuerdo con el neurólogo Otaiku, sus próximos estudios estarán enfocados en poblaciones jóvenes para responder las cuestiones aquí abordadas y para examinar otras como qué puede implicar recordar o no los sueños de manera vívida .

Diferente a los terrores nocturnos

Las pesadillas no pueden confundirse con los terrores nocturnos, señala el docente Duque: ambas manifestaciones son consideradas parasomnias (alteraciones durante el sueño). Sin embargo, los terrores nocturnos se presentan especialmente en niños que tienen miedos o que están influenciados por situaciones que los impactan antes de irse a dormir. Estos incluyen gritos, temor intenso y agitación del cuerpo mientas se está dormido. La mayoría de los niños superan los terrores nocturnos antes de la adolescencia. No obstante, si aumentan de frecuencia, interrumpen la forma habitual de dormir o siguen apareciendo durante la adultez, es importante consultar con un especialista.

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