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Mezclas peligrosas

Los medicamentos para el corazón salvan vidas, sin embargo, pueden presentar interacciones.

  • Mezclas peligrosas
Por Juliana Cifra Marín | Publicado el 17 de marzo de 2022

Los fármacos cardiovasculares actúan sobre el funcionamiento del corazón, venas y arterias, la circulación sanguínea y las características propias de la sangre. Estos han demostrado ser altamente eficaces no solo en el tratamiento de enfermedades prevalentes, sino como factores cardioprotectores y aún más, protectores de otros órganos que se ven afectados por la enfermedad cardiovascular.

Los más utilizados son los betabloqueadores, que disminuyen la frecuencia de contracción del corazón y el esfuerzo que debe hacer para bombear la sangre; los calcioantagonistas, que lo ayudan a contraerse con menos fuerza y permiten que las arterias se relajen; los nitratos, que relajan las arterias y las venas del cuerpo y posibilitan que pase una mayor cantidad de sangre; los antiagregantes plaquetarios, que inhiben la activación de las plaquetas; los anticoagulantes, que frenan el proceso de coagulación por diferentes mecanismos; los inhibidores de la enzima conversora de angiotensina (IECA) y los antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA II), que relajan las arterias para facilitar el paso de la sangre; los diuréticos, que promueven la producción de orina y por lo tanto la eliminación de agua y sal/sodio del organismo lo que disminuye el volumen plasmático; los antiarrítmicos, que regulan el ritmo cardíaco; la digoxina y otros inotrópicos, que aumentan la fuerza de contracción del corazón; y los hipolipemiantes, que ayudan a controlar el colesterol y los triglicéridos de la sangre.

Aunque algunos deben usarse solo cuando hay síntomas –por ejemplo, cuando hay una angina de pecho– la mayoría debe tomarse diariamente para que se conviertan en parte de la vida cotidiana y se nos olvide que son eso, medicamentos, y que siguen siendo químicos que pueden reaccionar con otras sustancias, sean fármacos, suplementos o hasta alimentos.

En el caso de enfermedad cardiovascular, es usual que se formule más de un medicamento para tratar a la persona, pero solo debe hacerlo un médico porque una mezcla incorrecta puede generar síntomas o resultados indeseados. Un ejemplo simple: el ácido acetil salicílico (Aspirina), uno de los medicamentos más vendidos sin prescripción y que se considera cardioprotector, mezclado con otros medicamentos cardíacos puede generar sangrados incontrolados. “Mientras más medicamentos se utilicen, más riesgo hay de interacciones y es más necesaria la asesoría médica para evitar una reacción potencialmente peligrosa”, afirma Jesualdo Fuentes González, médico farmacólogo.

Una interacción medicamentosa es una reacción entre dos o más medicamentos o entre un medicamento y un alimento, una bebida o un suplemento. Puede ocurrir que un medicamento anule, disminuya o retarde el efecto de otro (afectando la eficacia del tratamiento), o por el contrario que aumente, acelere o potencie su efecto, generando una respuesta clínica excesiva.

También puede ocurrir que un fármaco haga que otro se elimine más rápido o por el contrario que no se elimine y se concentre, lo que puede producir una intoxicación. En otras ocasiones, se puede presentar una reacción totalmente inesperada e indeseada. Por ello, es importante no mezclar, o más bien, saber que lo que se consume se tolera bien.

Hay que tener especial cuidado con los medicamentos antiarrítmicos, los hipolipemiantes y anticoagulantes ya que reaccionan con un gran número de fármacos. Las interacciones ocurren más frecuentemente cuando se utilizan medicamentos sin prescripción médica. Por ejemplo, en personas que toman medicamentos para la presión alta, los antihistamínicos (contra los síntomas alérgicos) pueden generar aumento de la presión arterial, taquicardia y arritmia. Los broncodilatadores y los descongestionantes nasales también pueden interactuar con los medicamentos antiarrítmicos, aquellos para bajar la presión o fármacos para falla cardíaca

Contexto de la Noticia

Paréntesis ¿Cómo reaccionan con los alimentos?

Los alimentos también pueden interactuar con los medicamentos y por ello es muy importante seguir las recomendaciones sobre cuándo tomarlos (en ayunas, con las comidas, con agua y no leche) afirma la nutricionista María Raquel Escobar Restrepo y agrega que en relación con los medicamentos cardiovasculares hay muchas recomendaciones. Por ejemplo, aquellos para bajar el colesterol no deben mezclarse con alimentos cítricos. Quienes toman medicamentos para la presión, deben tener cuidado con los suplementos y controlar el consumo de papas, plátanos, espinacas, atún, remolacha o coles de Bruselas para evitar una hiperkalemia. Quienes toman anticoagulantes de tipo Warfarina, deben controlar la ingesta de vitamina K y por lo tanto no excederse en alimentos como la col, arándanos, las acelgas, las espinacas, el perejil, las coles de Bruselas, la coliflor, el brócoli o la lechuga romana y de hoja verde para evitar sangrados.


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