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    La historia detrás de la cripa de Medellín

Las mafias detrás de la ruta de la cripa entre Cauca y Medellín

  • En 36 de los 42 municipios de Cauca hay cultivos de marihuana tipo cripa. Los traficantes de Medellín prefieren la que crece en la zona norte. FOTO juan antonio sánchez
    En 36 de los 42 municipios de Cauca hay cultivos de marihuana tipo cripa. Los traficantes de Medellín prefieren la que crece en la zona norte. FOTO juan antonio sánchez
  • Eladio Correa Villegas, alias “Ramón”. FOTO cortesía
    Eladio Correa Villegas, alias “Ramón”. FOTO cortesía
Publicado el 21 de noviembre de 2017
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Conozca cómo fue que se expandieron los cultivos de cripa en Cauca, de la mano de traficantes antioqueños que alquilaron tierras, llevaron recursos y modificaron los precios a su favor.

Las fiestas del rey de la marihuana eran bacanales de tres días, en casas de Manrique o Envigado, donde las drogas y el sexo comprado extasiaban a la crema y nata de los traquetos del Valle de Aburrá.

Mientras los cabecillas vociferaban lo bien que les había ido trayendo la mercancía, sirvientes ofrecían bandejas con entremeses de cripa, cocaína, ácidos y tusibí. Junto a ellos, voluptuosas prepagos posaban como el “premio” para quienes habían “coronado la vuelta”.

En medio de aquella depravación, ninguno se dio cuenta que en las rumbas, celebradas a principios de este año, había un policía encubierto, a punto de destapar un caso que expondría un agitado mercado de narcotráfico entre el sur del país y la metrópoli antioqueña.

“El 90% de la marihuana que llega a Medellín viene del Cauca, y la Policía es aquí persiguiendo a cada jíbaro, en vez de coger grandes cargamentos desde el momento de su traslado y hacer un trabajo más eficaz en el sitio de origen”, sentencia el alcalde Federico Gutiérrez.

¿Por qué los traficantes de la ciudad prefieren traer la yerba desde un departamento ubicado a 436 km, en vez de cultivarla en Antioquia? ¿Qué grupos delincuenciales están detrás de esa ruta? Para responder a estas inquietudes, EL COLOMBIANO viajó a los municipios de Miranda, Toribío y Corinto, reconocidos por producir la planta más deseada por los consumidores.

Montañas de cannabis

A medida que ascendemos por los serpenteantes caminos de la Cordillera Central, el aroma de la planta se impregna a la ropa, como señal de bienvenida a un territorio fértil en la siembra de marihuana.

La mata crece con libertad a los costados de la carretera, en patios de casas y pequeñas parcelas en laderas tan inclinadas que un resbalón podría ser fatal. A cargo de los sembradíos están los indígenas y campesinos, de escasos recursos económicos, que durante décadas han padecido el azote de grupos armados y el olvido de los gobiernos.

“En esta región (norte del departamento), el 90% de las personas vive directamente del cultivo de marihuana; el otro 10%, vive de eso indirectamente. Pero no somos narcotraficantes, a duras penas ganamos para comprar la sal, solo somos indígenas que subsistimos de estos cultivos”, dice Carlos Vitonás, representante legal de la cooperativa Caucannabis Colombia.

Desde 2015 las plantaciones tomaron un auge considerable, de la mano de las promesas de sustitución de cultivos del Acuerdo de Paz de La Habana y de las leyes que permiten el uso de marihuana con fines medicinales. Sin embargo, lo que buscan los traficantes no es la planta criolla, la que veneraron los ancestros como fuente de curación, sino un cruce genético llamado cripa o cripy.

Esta es la joya del microtráfico en los centros urbanos. Tiene una concentración mayor de TetraHidroCannabinol (THC), el compuesto que produce alteración de los sentidos, adormecimiento y alucinaciones.

Según la Oficina contra las Drogas y el Delito de la ONU, hay por lo menos 507 kilómetros cuadrados con invernaderos para los cultivos hidropónicos, que aceleran la producción de la cripa, y están presentes en 36 de los 42 municipios del departamento. Esa extensión supera la superficie total de Medellín (382 km2).

El Colón de la mafia

Hasta hace dos años, de acuerdo con los habitantes de estas cumbres, el sexto frente de las Farc regulaba el mercado y cobraba impuesto a los narcos que sacaban el producto hacia el interior del país.

Al iniciar el proceso de desarme y concentración en las zonas veredales transitorias, quedó un vacío de poder que atrajo a otros jugadores, en especial del Valle de Aburrá.

Expedientes que reposan en la Dirección contra la Criminalidad Organizada de la Fiscalía indican que la primera en establecer una ruta de tráfico fue la banda “Pachelly”, cuya base de operaciones es Bello, Antioquia.

En 2013 la organización envió a Samuel Pérez Hernández (“Hummer”), quien formó una alianza con la agrupación local “los Caucanos”, que despachaba mercancía desde Corinto.

Esta estructura, liderada por Édison Ipia Rivera (“el Indio”) y Breiner Andrés Tulcán (“Breiner”), era la principal distribuidora de cripa del país: su producto llegaba a Medellín, Cali, Bogotá, Eje Cafetero, Bucaramanga, Cúcuta, Venezuela y Trinidad y Tobago.

En una operación de dos fases (2015 y 2016) la Dijín y la Fiscalía capturaron a 12 miembros de “Pachelly” y 24 de “los Caucanos”, incluyendo a “Hummer”, “el Indio” y “Breiner”. Fue un golpe importante, pero no frenó el flujo de cripa desde la Cordillera Central, pues la red de transporte y los contactos quedaron instalados.

En septiembre de 2016 se esparció un mensaje por las fincas de Miranda, Toribío y Corinto. “Decían que había llegado un paisa, que se hacía llamar ‘Ramón’ y quería monopolizar todo, obligar a los campesinos a que solo le vendieran a él”, relata un residente, mientras acicala un semillero en Toribío.

A su lado, un compañero de cultivo agrega que aquel forastero “quería prohibir que le vendiéramos a otras personas de Medellín que no fueran él”.

El personaje llegó como un Cristóbal Colón de la mafia, queriendo colonizar un nuevo mundo a punta de intimidaciones. Su propósito era convertirse en el principal surtidor de las plazas de vicio del Valle de Aburrá, en el rey de la marihuana.

Conquista sangrienta

Informes de la Policía señalan que en Cauca delinquen grupos locales que comercian de forma ilícita el cannabis. Además de “los Caucanos”, están entre otros “los Miranda”, que distribuyen mercancía a Medellín, Cali, Bogotá y Armenia; “los Mafiosos”, que tienen enlaces en La Guajira, EE.UU., Holanda, Panamá, Chile, Venezuela y Perú; “los Tocayos”, con redes en la Costa Caribe; y “los Ospina”, con enlaces en el Valle de Aburrá, Norte de Santander y el sur del continente.

A este río de pirañas se suma la guerrilla del Eln, que se ha venido aproximando a Toribío desde el Pacífico caucano; una célula criminal que se autodenomina Epl y un escuadrón de disidentes de las Farc.

Teniendo en cuenta que una libra comprada en el área cuesta apenas $15.000 y que en las ciudades se revende por precios hasta 50 veces superiores, ninguna organización quiere ceder terreno. “Ha habido muchos muertos por cuenta de ese problema”, señala un indígena de Miranda, pero no se atreve a revelar los nombres de las víctimas, “porque va y me matan a mí también”, agrega sonriendo con amargura.

Las autoridades tienen registros de al menos seis asesinatos atribuibles a contiendas por el control del mercado de cripa en el último año. En septiembre de 2016 hubo un doble homicidio en Miranda y una de las víctimas fue un distribuidor apodado “Shakiro”; en mayo de 2017 mataron en Corinto a Álex Castaño, cuyo único pecado era ser hermano de “Cocobro”, un supuesto traficante del Valle; en junio liquidaron en Suárez al “Negro Simón” y a uno de sus secuaces, ambos disidentes de las Farc que delinquían en la supuesta célula del Epl; y en agosto la Parca volvió a Miranda por “Andrade”, exsocio de “Ramón”.

La violencia empeoró por el arribo de sicarios de Medellín, según fuentes policiales.

Y por la presunta disputa entre “Ramón” y el indígena Pedro Zuleta Noscué, alias “el Inválido”, señalado por el Ejército de ser el exjefe de finanzas del sexto frente y actual líder de la disidencia. Las tropas lo capturaron con fines de extradición el pasado 22 de junio, en una zona veredal del municipio de Buenos Aires. Al día siguiente fue dejado en libertad, pues la Farc lo había inscrito como gestor de paz y en consecuencia la solicitud de arresto procedente de EE.UU. estaba congelada.

Investigadores judiciales precisan que “Ramón” entró en pleito con “el Inválido” al querer apoderarse del negocio y negarse a pagar el impuesto del 10% para sacar la yerba. Los disidentes lo declararon objetivo militar y esparcieron el rumor de que ofrecían $300 millones por su cabeza.

Monopolio urbano

La distribución de cripa en el Valle de Aburrá es monopolizada por tres “odines” (Organizaciones Delincuenciales Integradas al Narcotráfico), el término policial que designa a confederaciones de combos agrupados por comuna o municipio.

Según la investigación, una de ellas es “los Chatas”. Su líder es Carlos Mesa Vallejo (“Tom”), por cuya captura EE.UU. ofrece US2 millones de recompensa. Al imponer su dominio criminal en Bello durante el último lustro, heredó los contactos que había preestablecido “Pachelly”.

La otra es “Trianón”, estructura que lidera a los combos de Envigado y Sabaneta. Su presunto jefe es Carlos Arredondo Ortiz (“Mateo”), quien se entregó a la DEA hace un mes y está preso en Miami.

La tercera es “la Terraza”, con centro de operaciones en las comunas de Manrique y Aranjuez, y redes en el Centro y El Poblado. La sociedad con esta organización, en especial con el cabecilla William Moscoso (“el Chivo”), le permitió a “Ramón” erigirse como el capo de la cripa en el área metropolitana.

Si otras bandas quieren el producto, deben comprarlo a estos tres grupos, que revenden al por mayor. “Quien no obedezca la regla y busque traer la marihuana por sus propios medios, se le considera un contrabandista y se puede ganar su matada”, acota un agente.

Las estructuras hegemónicas traen entre una y tres toneladas por viaje y los paquetes vienen marcados con la inicial del cabecilla o combo que pidió el despacho. Hasta cuatro marquillas diferentes han detectado los investigadores por cada envío; así, con los clientes asegurados, los traficantes protegen los lugares de acopio al repartir rápido el producto.

En Medellín los sitios donde más droga se comercia son el Centro, en especial los alrededores de la Minorista, el Bazar de los Puentes y Niquitao; Lovaina, en la comuna de Aranjuez; y en el suroccidente de la ciudad están Barrio Antioquia, San Bernardo y Cristo Rey. Desde allí se reparte a plazas menores, en taxis y motos.

El Sistema de Información para la Seguridad y Convivencia de la Alcaldía (Sisc) arroja que los cinco barrios en donde más marihuana se ha incautado este año –en sitios reconocidos como plazas- son Moscú N°2 (450 kilos), Estación Villa (425 kilos), Caribe (191 kilos), La Avanzada (155 kilos) y San Benito (116 kilos).

En el Centro, los mendigos son manipulados para escoltar a los distribuidores y servir de informantes contra la Policía, a cambio de dosis.

En la ciudad, las autoridades han decomisado 6.8 toneladas de marihuana este año (hasta octubre 14), superando la cifra de todo 2016, que fue de 4.5 toneladas.

Algunos de los golpes más importantes fueron a la red de “Ramón”, de la mano del policía que se infiltró fingiendo ser un camionero que transportaba la droga. Él atestiguó cómo se cargaban los vehículos en fincas de Cauca y Valle, cómo se pagaba el impuesto a la disidencia, se acopiaba el producto en distintos sitios de Medellín y se festejaba la “coronada” del cargamento.

El 22 de enero pasado cayeron 3.8 toneladas en un parqueadero de Campo Valdés; fueron detenidas 19 personas que estaban descargando la mercancía, entre ellas un tío del rey de la marihuana.

El 26 de junio, en otro estacionamiento de Sabaneta, una patrulla descubrió 1.1 toneladas de cripa escondidas en un tractocamión que transportaba mogolla de trigo.

La Dijín apresó a “Ramón” en Aranjuez, el 3 de septiembre. Lo identificaron como Eladio Correa Villegas, de 33 años y oriundo de Briceño, Antioquia. En el pasado había sido detenido por posesión de 140 gramos de basuco (2011), 100 gramos de marihuana (2012) y violencia contra servidor público (abril de 2017), cuando golpeó a dos policías que le llamaron la atención por orinar en la calle.

Con él fue detenido su mano derecha, Andrés Julián Misas Botero (“Aguacate”). La Fiscalía les imputó cargos por concierto para delinquir y tráfico de estupefacientes, los cuales rechazaron; el Juzgado Cuarto Penal Ambulante de Antioquia les dictó medida de aseguramiento en la cárcel.

También hay investigación preliminar sobre los bienes que habría adquirido con dineros calientes, entre ellos vehículos, fincas en Cauca y Palmira (Valle) y un edificio en Manrique que todavía está en obra gris.

La caída de “Ramón” no alteró la ruta clandestina hacia Medellín, donde el consumo interno sigue en aumento. El 20 de octubre otra tonelada de cripa cayó en la caleta de una tractomula en el municipio de Caldas.

El coronel Carlos Rodríguez Acosta, subcomandante de la Policía Metropolitana, al dar el parte de lo sucedido, confirmó lo que todos ya imaginaban: “esta marihuana provenía del sur del país”.

Contexto de la Noticia

INFORME aumentaron el consumo y los decomisos

· El Observatorio de Drogas del Ministerio de Justicia, en su Reporte de Drogas de Colombia 2016, concluyó que el consumo de estupefacientes está aumentando en el país, en especial el de marihuana. “Del total de consumidores de drogas ilícitas en el último año, el 87% consume marihuana”, dice el informe. Añade que Medellín y su área metropolitana registran consumos superiores al resto de la nación.

· De la mano del incremento en el consumo, también aumentaron las incautaciones de marihuana en la capital antioqueña en los últimos años. Según el Sisc, en 2013 decomisaron 792 kilos; en 2014, 979 kilos; en 2015, 3.3 toneladas; en 2016, 4.5 toneladas; y hasta el 14 de octubre de 2017, iban 6.8 toneladas.

Egresado de la U.P.B. Periodista del Área de Investigaciones, especializado en temas de seguridad, crimen organizado y delincuencia local y transnacional.

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Entrevista

“Las rutas deben ser intervenidas”
federico gutiérrez
alcalde de Medellín

¿Por qué las bandas de la ciudad prefieren la marihuana caucana por encima de la antioqueña?

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Notas de la sección