Colombia

¿Qué implica que De la Espriella gobierne desde Barranquilla con sedes alternas en Medellín y Cali?

El presidente electo deberá resolver cómo sostener la coordinación con un aparato ministerial que sigue concentrado en Bogotá en medio de los retos que implica su propuesta de convertir a esa ciudad en “capital alterna”.

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Estudié periodismo en la Universidad del Rosario en Bogotá, con mención en Relaciones Internaciones. Fui editora del medio universitario Plaza Capital e hice mis prácticas profesionales en la Unidad Investigativa del periódico El Tiempo. En el periodismo tengo gusto por temas investigativos, políticos, de denuncias y sobre coyuntura internacional. Apasionada por la lectura, los capuchinos y los atardeceres.

Periodista de la Universidad del Rosario con mención en Sociología y estudiante de Maestría en Comunicación y Marketing Político. Ha trabajado en medios como Infobae y El Tiempo en secciones de Actualidad, Bogotá y Política. Más rola que el ajiaco. Le gusta el café, viajar y bordar.

hace 46 minutos

A pocos días de su posesión, el presidente electo Abelardo de la Espriella confirmó que no ejercerá sus funciones desde la Casa de Nariño, sino que dividirá su despacho entre el Palacio de San Carlos en Bogotá y una sede en Barranquilla, desde donde realizará, incluso, consejos de ministros.

La decisión, que el mandatario electo enmarca en su promesa de gobernar “desde cada rincón de la patria” y no únicamente desde el centro del país, abre un interrogante logístico de fondo: ¿cómo operará la relación diaria entre el jefe de Estado y el aparato ministerial, que permanece concentrado en Bogotá?

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La sede en Barranquilla

La capital del Atlántico se prepara. Cerca de la Vía 40 (avenida que conecta prácticamente a toda la ciudad), en las instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército, en el barrio Paraíso, mejor conocido como Batallón Paraíso, comenzaron las obras para adecuar esta infraestructura como sede de Presidencia.

También ha dicho que lo hará desde el edificio del Palacio de la Aduana, al centro de la ciudad.

Así lo confirmó la semana pasada el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa. “Vamos a apoyar a la presidencia de la República en la construcción de la sede de nuestro presidente Abelardo de la Espriella para que tenga donde despachar”, dijo.

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La orden del mandatario regional es la adecuación de una sede lista, cómoda, tecnológicamente bien dotada y con todas las facilidades y comodidades.

La posesión en Cali

La decisión de trasladarse a Barranquilla hace parte de un plan más amplio de descentralización que también contempla sedes alternas en Medellín y en Cali. En esta última ciudad, de hecho, sería su posesión, en caso de que lo apruebe el Congreso.

La nueva solicitud fue presentada por el presidente electo, quien explicó que desistió de realizar la ceremonia en Popayán por las afectaciones derivadas de la actividad volcánica en el suroccidente del país.

El mandatario electo agregó que el aeropuerto Guillermo León Valencia, de Popayán, “ha permanecido cerrado más de una tercera parte del tiempo en los últimos 20 días”, razón por la que solicitó respetuosamente que la sesión solemne del Congreso se lleve a cabo en la capital del Valle del Cauca.

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A pesar de que asegura que la medida es para frenar la centralización, las críticas por el elevado costo siguen sobre la mesa.

Entre la logística del evento y la transmisión, el costo asciende a $5.950 millones, cerca de $950 millones más que la posesión de Gustavo Petro en 2022.

En términos exactos, el incremento es de aproximadamente 19%, aunque, ajustado por inflación, el costo sería casi igual. Pero esa cifra no incluye los gastos que implicaría el traslado de la ceremonia fuera de Bogotá.

Además de eso, en medio de una alocución presidencial, que ya acostumbra a realizar cada domingo, el presidente De la Espriella anunció la creación de una gerencia especial para Bogotá.

Según dijo, se tratará de una instancia encargada de coordinar la ejecución de proyectos estratégicos en la capital y fortalecer la relación entre el Gobierno nacional y la administración distrital.

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Durante esta intervención difundida en sus redes sociales, De la Espriella aseguró que el nuevo equipo tendrá como misión atender asuntos que, a su juicio, quedaron pendientes durante el actual gobierno.

Además, agregó que “pondré un equipo especial bajo la batuta de un gerente que ponga al día todas las ejecuciones que Bogotá no ha recibido de la Nación (...) Mi gobierno se pondrá al día con los problemas y pendientes de Bogotá. Seguridad, en primera instancia, que es lo que más me preocupa; transporte masivo y todos esos dolores de nuestra amada capital”.

¿Es viable despachar desde Barranquilla?

Los cuestionamientos sobre las facilidades de empezar a despachar desde la capital del Atlántico no son menores.

Actualmente, la mayoría de los ministerios funciona en el mismo sector del centro bogotano donde está la Casa de Nariño, lo que le permite al presidente convocar y reunirse en persona con sus funcionarios en cuestión de minutos.

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Con el nuevo esquema, esa cercanía física desaparece. Aunque la tecnología permitiría sostener comunicaciones, no es lo mismo coordinar decisiones de gobierno a distancia que tener a los ministros a pocas cuadras.

A esto se suma que De la Espriella tampoco estará de forma permanente en Barranquilla, pues ha anunciado que pasará varios días en distintas regiones liderando los llamados puestos de mando unificados (PMU).

En diálogo con EL COLOMBIANO, el politólogo Felipe Murillo de la Universidad Eafit señaló que esto no representa, en sentido estricto, una descentralización del poder, en la medida en que no se transfieren funciones formales a la Alcaldía de Barranquilla ni se crean dependencias subordinadas del Ejecutivo en las regiones; se trataría, más bien, de una apuesta logística y simbólica frente al centralismo bogotano.

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En la práctica, la Casa de Nariño en Bogotá seguiría albergando algunas entidades, pese a que el mandatario electo no residirá allí, mientras avanza su plan de convertirla en un museo abierto al público, un cargo que le dejó a la ministra de Cultura designada, Paola Holguín.

Polémica por cierre de embajadas

En medio de los debates sobre si se logrará o no la descentralización y austeridad que prometió De la Espriella en campaña, también surgió otra pregunta: ¿de dónde saldrá el dinero que se deberá gastar para efectuar tantos cambios? La respuesta, según el presidente electo, estaría en el cierre de 17 embajadas y 15 consulados.

Según explicó De la Espriella, la medida hace parte de un proceso de “optimización” con el que busca reducir gastos y concentrar la presencia internacional del país en lugares que considere estratégicos.

Ahora, el mandatario electo aseguró que el cierre de estas sedes no significaría, en la mayoría de los casos, una ruptura de relaciones diplomáticas, salvo con Cuba y Nicaragua.

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Sin embargo, una embajada no solo representa un costo administrativo, sino que funciona como una herramienta de presencia política, comercial y de protección para ciudadanos colombianos en el exterior.

Entre las embajadas que serían cerradas están las de Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Nicaragua, Haití, Chequia, Etiopía, Ghana, Malasia, Haití, Hungría, Malasia, Senegal, Sudáfrica y Rumania.

También anunció que pedirá que no se haga efectiva la apertura de la embajada en Palestina que “nunca llegó a entrar en funcionamiento”.

Una de las principales consecuencias es que se reduzca la capacidad de interlocución directa con gobiernos de regiones donde Colombia tiene intereses económicos, de cooperación o seguridad.

Por ejemplo, según explicó Óscar Palma, profesor de la Universidad del Rosario, el cierre de la embajada en Sudáfrica reducirá la presencia colombiana en uno de los países con mayor peso político y económico del continente africano.

Algo similar ocurriría en Malasia, donde Colombia mantiene vínculos comerciales con el sudeste asiático, o en Argelia, un actor relevante del norte de África.

Si bien es cierto que la ausencia física de una misión diplomática no elimina las relaciones entre países, puede dificultar la gestión diaria de acuerdos, la promoción de inversiones, la cooperación técnica y la atención de asuntos bilaterales.

Y es que esta decisión responde, según Eduardo Velosa, profesor de la Universidad Javeriana, más a un mensaje político que a un impacto real en las finanzas del Estado.

“Es una decisión desafortunada y de alguna manera populista en el sentido en que manda un mensaje de austeridad”, aseguró.

Según Velosa, “uno de los grandes perjudicados, por supuesto, serán los colombianos residentes en estos países, especialmente aquellos que tengan consulados lejanos”.

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Preguntas y respuestas

¿Abelardo De La Espriella gobernará desde Barranquilla y dejará la Casa de Nariño?
Abelardo De La Espriella anunció que dividirá su despacho presidencial entre Bogotá y Barranquilla, con una sede alterna en la capital del Atlántico. La Casa de Nariño continuaría siendo parte de la estructura institucional del Gobierno, aunque no sería su único centro de trabajo.
¿Qué significa que Barranquilla sea una sede alterna del Gobierno de Colombia?
Una sede alterna implica que el presidente puede realizar actividades oficiales desde otra ciudad sin trasladar formalmente la administración nacional. La propuesta busca descentralizar simbólicamente el poder, aunque los ministerios seguirían concentrados principalmente en Bogotá.
¿Cómo funcionaría un presidente que despacha desde Barranquilla?
El presidente podría realizar reuniones, consejos de ministros y actividades oficiales desde una sede adaptada, mientras mantiene coordinación con entidades ubicadas en Bogotá mediante desplazamientos y herramientas tecnológicas. La operación dependería de la logística y organización del Gobierno.
¿Qué consecuencias tendría el cierre de embajadas anunciado por Abelardo De La Espriella?
El cierre de embajadas podría reducir costos administrativos, pero también disminuir la presencia diplomática de Colombia en algunos países. Sus efectos dependerían de cómo se reorganice la política exterior, la atención a colombianos en el extranjero y las relaciones comerciales.