Economía

¿Quién gana y quién pierde con la guerra comercial entre Colombia y Ecuador?

Expertos ponen la lupa sobre un conflicto comercial que ya tienen a las exportaciones entre ambos países con impuestos aduaneros del 30%. Aquí le contamos los problemas para empresas y consumidores.

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Comunicador Social y Periodista. Reportero en las regiones. Escribo sobre microeconomía y macroeconomía. Disfruto el café, la cerveza artesanal y el rock.

hace 5 horas

El intercambio de aranceles del 30% entre Colombia y Ecuador abre un escenario complejo de guerra comercial en el que, según analistas, ambos países resultan perjudicados. Un conflicto que se cocinó en tan solo dos días entre los gobiernos de Daniel Noboa y Gustavo Petro afectaría fuertemente a empresarios y consumidores.

Desde una perspectiva estrictamente comercial, Colombia sería el país menos afectado en el corto plazo. Eso, ante la lógica de que exporta más bienes de los que importa desde Ecuador: la balanza comercial binacional fue 849 millones de dólares favorable para Colombia.

Lo analistas consultados por EL COLOMBIANO coinciden en que esta guerra comercial entre Colombia y Ecuador no deja ganadores claros y termina afectando a ambos países, especialmente a empresas y consumidores.

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Así lo advierte Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), quien señala que, más allá de los efectos inmediatos, este tipo de tensiones comerciales suele generar costos estructurales que deterioran relaciones económicas construidas durante años.

Por ejemplo, la imposición de barreras comerciales se traduce en mayores costos de operación, interrupciones en las cadenas de suministro y un aumento de la incertidumbre para las empresas. Estos factores afectan decisiones de inversión, ponen presión sobre el empleo y dificultan la continuidad de los flujos comerciales entre los dos países.

“Más allá de quién ‘gana’ o ‘pierde’ en el corto plazo, en un conflicto comercial de este tipo ambos países terminan perdiendo”, sostiene Díaz. En su opinión, las medidas arancelarias suelen generar efectos colaterales que se extienden a toda la economía, incluso a sectores que no están directamente involucrados en la disputa.

El consumidor es el principal afectado

Uno de los impactos más sensibles recae sobre el consumidor final. Esto, porque el costo de los mayores impuestos suele reflejarse en precios más altos, menor variedad de productos y riesgos de desabastecimiento, especialmente en bienes de consumo masivo y en insumos clave para la producción. Todo eso se traduce en mayor inflación para los consumidores.

Este escenario no solo reduce el poder adquisitivo de los hogares, sino que también afecta la competitividad de las empresas que dependen de insumos importados, encareciendo sus costos y limitando su capacidad de competir en el mercado interno y externo.

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Un comercio del US$2.000 que golpeará a las pymes

Germán Camilo Prieto, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, también coincide en que esta confrontación arancelaria encarece el comercio bilateral, afecta a las pequeñas y medianas empresas y termina trasladando los costos a los hogares en ambos lados de la frontera.

No obstante, Prieto subraya que el intercambio entre ambos mercados tiene un peso significativo. Ecuador es el sexto comprador de las exportaciones colombianas, mientras que Colombia también se encuentra entre los principales destinos de los productos ecuatorianos. En conjunto, el comercio bilateral puede superar los US$2.000 millones, una cifra que refleja la magnitud del impacto que pueden tener las medidas restrictivas adoptadas por ambos gobiernos.

Uno de los puntos más sensibles del conflicto es la estructura de las exportaciones colombianas hacia Ecuador. Según el profesor Prieto, Colombia exporta principalmente productos manufacturados y una parte importante de esos exportadores son pequeñas y medianas empresas.

En ese contexto, la imposición de un arancel del 30% a estos bienes resulta “supremamente nociva”, ya que encarece de manera abrupta los productos colombianos en el mercado ecuatoriano, reduce su competitividad y pone en riesgo la sostenibilidad de muchas pymes que tienen en Ecuador uno de sus principales destinos de exportación.

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Una situación similar se presenta en Colombia con la imposición de un arancel del 30% a productos ecuatorianos. Aunque no se ha detallado públicamente el listado completo de bienes afectados, estima que se trata de productos sensibles y exportados en grandes volúmenes, lo que implica que los consumidores colombianos también enfrentarán incrementos de precios.

Una situación preocupantes para ambos países. En Ecuador, las pymes representan alrededor del 93% de las empresas, mientras que en Colombia constituyen aproximadamente el 91,8% del total empresarial.

¿Un precio por las malas decisiones de los gobiernos?

Algunos analistas sugieren que estas medidas arancelarias como medio de presión están volviendo a tomar fuerza desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Algo que podría estar tratando de imponer Ecuador en la región.

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Bruce Mac Master, presidente de la Andi, mencionó que es un “sinsentido” que los gobiernos a nivel regional vayan a entrar en la idea de que las medidas de restricción de comercio son instrumentos para presionar el comportamiento de un país u otro”, al considerar que este tipo de decisiones corresponden al ámbito de la diplomacia y la política, no al comercio.

El dirigente gremial sostuvo que estas medidas generan “inmensas incertidumbres” para el sector productivo, que intenta mantener el empleo, la actividad económica y el suministro de bienes y servicios, mientras termina siendo usado como mecanismo de presión estatal.

Ecuador, el gran perdedor en energía eléctrica

Más allá de los bienes comerciales, la suspensión de las exportaciones de electricidad desde Colombia hacia Ecuador agrava aún más el escenario. Entre el 8% y el 10% de la electricidad que consume Ecuador proviene históricamente de Colombia, por lo que la interrupción de este suministro coloca al país vecino en una situación particularmente compleja.

El profesor prieto resaltó que ese elemento energético eleva el costo económico y social del conflicto y refuerza la idea de que se trata de una confrontación “muy nociva”, cuyos efectos negativos superan cualquier ganancia de corto plazo y terminan perjudicando a ambas economías.

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Además, cabe destacar que en noviembre de 2023, cuando Ecuador enfrentaba una grave crisis energética por la sequía y la baja generación hidroeléctrica, Colombia apoyó enviando energía eléctrica a través de interconexiones binacionales.

Eso ayuda permitió aliviar la escasez y evitar apagones masivos en Ecuador. Ese respaldo temporal fue clave para estabilizar el sistema eléctrico ecuatoriano mientras se ejecutaban medidas internas de emergencia.

¿La dolarización da una ventaja real?

Frente a la discusión sobre una posible ventaja de Ecuador por tener una economía dolarizada, el análisis es claro en matizar ese argumento. Si bien la dolarización aporta estabilidad nominal y reduce el riesgo cambiario interno, no garantiza una ventaja neta en un escenario de choque arancelario.

“Con aranceles altos y tensiones entre los dos países, el problema central deja de ser el tipo de cambio y pasa a ser el costo total de acceso, la continuidad logística y la incertidumbre regulatoria”, concluye Díaz, subrayando que estos factores pesan más que la moneda en un conflicto comercial de esta naturaleza.

Ecuador está dolarizado desde hace más de 25 años, por lo que los precios relativos y las condiciones de competencia entre ambos países ya están plenamente ajustados a esa realidad monetaria. En ese sentido, el contexto actual de tensiones comerciales no cambia por el hecho de que Ecuador no tenga moneda propia.

Germán Prieto dijo que la dolarización implica estabilidad nominal, pero no genera una ventaja estructural en un escenario de incremento de aranceles. “Esos precios ya están completamente ajustados a la competitividad de ambos países”, explicó.

Prieto añadió que la evolución reciente del tipo de cambio tampoco ha jugado en contra de Colombia. Hasta ahora, la depreciación del dólar frente al peso colombiano no ha significado una pérdida de competitividad de las exportaciones colombianas hacia Ecuador.

Añadió que Colombia mantiene una mayor competitividad frente a Ecuador en la mayoría de los renglones del comercio bilateral. Esto se explica, principalmente, por menores costos de producción y por una oferta exportable más diversificada.

“Colombia produce más barato que Ecuador y exporta muchas cosas que Ecuador no produce”, señaló Prieto, al indicar que estas ventajas estructurales pesan más que cualquier factor monetario en el intercambio entre los dos países.

En conclusión, los analistas creen que no hay un gran ganador. Resulta perjudicial este conflicto para Ecuador al elevar costos internos, y también para Colombia, en la medida en que sus exportaciones pueden verse afectadas por la menor demanda. Esta escalada de restricciones se traduce en pérdidas compartidas, sin que la dolarización ofrezca una ventaja real para enfrentar la disputa.

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Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué productos se verán afectados por los aranceles del 30%?
Principalmente manufacturas colombianas exportadas a Ecuador y productos sensibles ecuatorianos vendidos en Colombia.
¿Cómo afecta esta guerra comercial a los consumidores?
Genera precios más altos, menor variedad de productos y riesgos de desabastecimiento, especialmente en bienes de consumo masivo.