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“Los colombianos no quieren escuchar que el pasado era mejor, quieren saber cómo lo hacemos mejor ahora”: Andrés Gaviria

El candidato a la Cámara Andrés Gaviria conversó sobre sus propuestas y la situación política del país.

  • Andrés Gaviria, candidato a la Cámara. FOTO: Manuel Saldarriaga Quintero
    Andrés Gaviria, candidato a la Cámara. FOTO: Manuel Saldarriaga Quintero
06 de marzo de 2026
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Andrés Gaviria es uno de los candidatos que debutan en la arena política buscando una curul en la Cámara de Representantes este domingo. Bajo la sombrilla del Centro Democrátivo, el aspirante sostiene que no cuenta con padrinazgos ni lazos familiares con figuras políticas tradicionales, y asegura que la necesidad de participar en la contienda estuvo motivada al ver el letargo en la infraestructura y el desarrollo de Antioquia.

En diálogo con EL COLOMBIANO, el aspirante lanzó fuertes cuestionamientos tanto al actual gobierno como a los de sus predecesores. En materia económica, cuestionó el bajo crecimiento y la falta de estabilidad jurídica, y prometió ser un férreo defensor del sector minero-energético, proponiendo incluso la demanda del Acuerdo de Escazú para impulsar la titulación formal frente al desborde de la minería ilegal.

Cuéntenos un poco sobre usted y su trayectoria

“Bueno, yo inicié mi empresa a los 15 años. La inicié porque tuve unas condiciones de coyuntura familiar complejas, como la mayoría de los colombianos, porque perdí a mi padre a los 8 años y luego a los 15 años perdí a quien era mi tutor. Entonces me tocó empezar a trabajar en ese momento, terminando el grado 11 en el colegio y empecé mi carrera como administrador de negocios en EAFIT. Luego me cambié a ciencia política, me gradué de ciencia política. Actualmente estoy haciendo una maestría en Gestión Pública en la Universidad de Los Andes. Al día de hoy llevo 16 años con mi empresa, con mis inversiones, con mi grupo. La gente cree que por el apellido mío yo tengo que estar hablando con Aníbal Gaviria, con César Gaviria o Alejandro Gaviria; no tengo ningún lazo familiar en la política, nunca lo he tenido.

La inclusión en esta lista del Centro Democrático se dio netamente por una invitación del expresidente Uribe. No tengo padrinos, no tengo nada de estas cosas que se utilizan, pues un alcalde detrás, un gobernador. Siempre me ha gustado la infraestructura y la economía, el sector minero-energético, más que como temas de campaña, como temas de vida, a los cuales he leído, he estudiado, he hecho seminarios, he ido a congresos”.

¿Por qué decidió meterse en política?

“Me dio mucha frustración ver lo que estaba pasando en el país y en el departamento. Yo crecí en este departamento donde nos decían que éramos los más berracos, los más grandes, los que hacíamos las grandes obras, los pioneros, etcétera. Y empecé a ver que nos cogió un letargo, que los pequeños problemas se nos volvieron grandes, que la gente empezó a sufrir más en problemas de transporte público. El asunto del costo de vida en Medellín me parece que ha sido un flagelo grande para la inmensa mayoría de las familias. Creo que como departamento y como área metropolitana nos estamos quedando muy atrás, como que nos atropelló el desarrollo. Hoy tú ves que en Medellín se cae un limón, un palo, o llueve, y se colapsa la ciudad. Y creo que una de las causas ha sido que los gobiernos creen que todo empieza y termina con ellos. Está comprobado a nivel mundial que los gobiernos tendrían que ser de largo aliento, más de políticas públicas, de políticas de Estado y no políticas de gobierno. Por ejemplo, en Medellín hemos tenido cuatro aplicaciones móviles para huecos, para robos; se acaba un gobierno y llega el otro y no las continúa. Hay un detrimento evidente y la ciudad se queda sin aplicaciones. Es lo mismo a nivel de país: porque un programa era de un presidente distinto, entonces lo termina. Los gobernantes tienen que entender que las sociedades permanecen y que ellos son efímeros. Por eso me metí a esto”.

Sobre ese letargo al que se refiere del desarrollo en Antioquia, ¿a qué proyectos se refiere?

“Desde hace más de ocho años vemos muchos renders, muchos diseños, pero las obras no llegan. Hemos visto más de tres anuncios, diseños y modelos del aeropuerto José María Córdova, y hoy, 8 años después, el aeropuerto sigue absolutamente colapsado y cada vez peor. Hemos visto en esos mismos años un montón de renders del estadio Atanasio Girardot y hasta ahora creo que es el tercer render. Vimos centros de eventos en Medellín; ninguno se hizo, lo terminó haciendo un privado en Sabaneta. Renders del tren del río, del ferrocarril de Antioquia, y al día de hoy, casi 8 años después de que se constituyó la sociedad promotora, tampoco hay ninguna obra. Las salidas del Suroeste llevan casi 13 años con dificultades. La salida hacia Occidente en el sector de La Iguaná, ahora que viene todo el tráfico para el puerto de Urabá, nunca avanzó en los diseños ni en las vías en la ribera del Cauca para que ese tráfico pesado no entre a Medellín. Casi 20 años la gente del norte de Bello, Copacabana y Girardota pidiendo el intercambio vial de Niquía y hasta ahora se está construyendo. En el caso de Oriente, el segundo túnel se va a inaugurar y ya también va a estar colapsado porque Medellín no ha hecho obras ni para recepcionar ni para remitir el tráfico. Y ya vimos cómo está Oriente en Llano Grande, vías inconclusas; no se avanza en el intercambio del Alto de Las Palmas, ni en Indiana hacia El Retiro o hacia Llanogrande. La ciudad y el departamento están demandando progreso, pero los gobiernos están avanzando a un paso muy lento. Y termino con este: la tercera línea del metro. También hemos visto cinco renders desde el año 2014, hemos tenido 10 gerentes del metro de la 80 y hoy los avances son casi que ínfimos, por no decir otra cosa. No volvimos a pensar en metrocables, no volvimos a pensar en tranvías, nunca conectamos nuestros aeropuertos con transporte público. Hoy la gente puede decir ‘ah, es que yo cojo un bus’. Sí, pero es que el bus no es el transporte público que debería garantizar un departamento como Antioquia. Un Metroplús que está en dificultades financieras hace más de 10 años también se quedó sin avanzar en sus planes. Todo eso me llevó a dar el paso”.

¿Esta es la primera vez que usted aspira a un cargo público? ¿Por qué toma la decisión ahora?

“Primero, porque yo creo que las personas que están en el Congreso de la República, en su mayoría, no han estado capacitadas, ni son idóneas ni competentes; están allá porque están cumpliendo un mandato, porque los pusieron allá. Hay muchos congresistas que hoy en Antioquia ni siquiera los conocen, nunca han tenido una intervención en el Congreso. Hoy se comprueba que son personas a las que les piden dos fotos, van a ser congresistas y no tienen que hacer absolutamente nada más. E insisto en una cosa: el país y el mundo han cambiado, y hoy se necesitan verdaderos líderes. Esto no se trata solo de maquinarias, sino de personas pensantes que le aporten debates, proyectos, programas y realidades al territorio que están representando. Al ver esa incapacidad de tantos congresistas, al ver esa corrupción donde venden los votos, ver a dos expresidentes del Congreso en la calle por vender sus votos, ver congresistas antioqueños investigados presuntamente por lo mismo, y ver que han vendido los cupos indicativos que les dan para las regiones a congresistas de otras partes con presuntas transacciones... todo eso me colmó la gota del vaso. Las obras que te acabo de mencionar, esos congresistas nunca hicieron nada por ellas. Por ejemplo, nunca la bancada antioqueña ha citado a un debate de control político ni a una comisión para hablar del aeropuerto José María Córdova. Eso nunca ha pasado”.

Pero algunos congresistas sí hacen control, ¿considera en general que falta es más presencia de la bancada antioqueña?

“Claro. La función de la bancada es hacer la presión más grande posible ante el gobierno, sea el que sea, para que las obras pasen, porque es lo que la gente necesita. No enfrascarnos en una pelea entre presidente y gobernador o presidente y alcalde, porque la gente es la que está sufriendo”.

Usted pone un foco especial en la infraestructura, ¿qué lectura hace de qué queda pendiente para Antioquia?

“Primero hay que decir que todos los problemas no empezaron con Petro. Si algo tiene que hacer la derecha es una reflexión de las cosas que no se hicieron o no se alcanzaron a hacer. En el caso de Antioquia, faltó exigirle más a Iván Duque en el Suroeste o en el aeropuerto José María Córdova. Tampoco le van a pedir a Petro que haga fracking cuando toda la vida dijo que no lo iba a hacer. Hay cosas que la derecha pudo haber hecho cuando gobernó, no las hizo, y ahora se las quieren pedir a Petro.

Segundo, el gobierno Petro tuvo un capital político que se gastó de manera correcta parcialmente y de forma coherente muchas veces. Nunca estuve de acuerdo con que Duque subsidiara la gasolina. Petro igualó el precio, pero siguió subsidiando el ACPM, y tuvo el descaro de cobrarle a todo el país por encima del precio de referencia internacional para subsidiar eso. Me parece que este gobierno, quizá el mayor error que cometió y el más imperdonable, es haber implosionado el sistema de salud que había. Yo soy el primero en reconocer que había cerca de 273 municipios que no tenían cobertura, calidad, dispensario de medicamentos ni atención de especialistas. Creo que ahí fallaron los últimos tres gobiernos antes de Petro en no haber finalizado eso.

Algo imperdonable es lo que está pasando con la seguridad, no solamente en Antioquia, sino en el país. Lo que pasó con Calarcá: haberlo capturado, dejarlo en libertad y que Calarcá sea el responsable de tantos crímenes en Antioquia.

Y termino con algo: la economía.La economía hoy está creciendo al 2,7%, que es muy mediocre. Sigue manteniendo una inflación por encima del rango meta del Banco de la República. La tasa de inversión sigue caída, el ahorro de los colombianos es inexistente, las calificaciones crediticias del país están en su peor momento y, como si fuera poco, no hay estabilidad jurídica, tributaria ni seguridad física para las empresas. Ese es el balance. Pero tengo que aceptar que Petro ha sido muy habilidoso para jugar con la justicia, con las reformas y con el discurso, tanto que es el único presidente de los últimos cinco que, en el tramo final de su periodo, termina subiendo su imagen favorable y sigue incidiendo en la agenda del país. Hoy los colombianos no quieren escuchar que el pasado era mejor. Quieren saber cómo lo hacemos mejor ahora”.

Pasemos a las propuestas programáticas. Si usted resulta electo y llega a la Cámara, ¿qué proyectos considera que se tienen que impulsar y a qué temas hay que hacerles control político?

“Primero, yo me enfocaría en destrabar, gestionar e impulsar todas las obras que te acabo de mencionar para Antioquia. Obviamente, la limitante de un congresista es clara, pero lo que sí puede hacer es que esos compromisos de Estado se cumplan, sea el nuevo gobierno amigo o lejano. Que se cumplan en el metro de la 80, en el aeropuerto, en las vías de las cuales no se han girado los recursos y en el despliegue de tropas en todo el territorio. También, que se establezca una diplomacia por lo menos funcional entre el gobierno central y el departamento, porque cuatro años más de desconexión este departamento no los aguanta.

Segundo, voy a enfocarme en cuidar la economía, no solamente del gobierno, sino de las familias colombianas. Yo no voy a votar ningún presupuesto que esté desfinanciado. Lastimosamente, muchos congresistas, incluso de este partido, porque el presidente era amigo, votaban presupuestos desfinanciados. Yo no voy a permitir que a los colombianos les trasladen el descuadre que tiene la Nación. Esas reformas se han aprobado con el visto bueno de congresistas que saben que no hay con qué respaldar el presupuesto. Así me investiguen o sea el único voto negativo de mi bancada o de todo el Congreso, lo voy a hacer. Es un compromiso. Las familias colombianas saben que no pueden gastar más de lo que tienen porque se quiebran.

Impulsaré una simplificación tributaria que les permita a la gente y a las empresas pagar más fácil sus impuestos. Hoy hay una tramitomanía que solo le complica la vida a todas las empresas. Necesitamos crear una autopista libre y transparente donde la gente pueda invertir, progresar y emprender sin temor a que el Estado esté a sus espaldas listo para sancionarlos. En el caso de las empresas, quiero impulsar una reforma al ICA, aunque a los alcaldes no les guste. Es un impuesto regresivo que te cobra sobre las ventas totales y no sobre la realidad económica de la empresa. Eso hay que desmontarlo. Y tercero, me comprometo fuertemente al cuidado del sector minero-energético y de hidrocarburos. Voy a buscar que se demande el Acuerdo de Escazú, que suscribió Iván Duque e implementó Gustavo Petro”.

¿Demandar el Acuerdo de Escazú?

“Yo no creo que Colombia tenga que estar suscrita a ese acuerdo. Claro, todas las áreas de protección en Colombia tienen que respetarse: páramos, bosques, selvas. Pero hoy apenas el 2,6% del país está titulado a empresas mineras y hay un 6% en trámite. Mientras tanto, la minería ilegal crece desbordadamente, contaminando ríos, deforestando y ligada a economías ilegales. Voy a hacer que este Estado ayude a titular más, para generar ingresos, formalizar a los mineros artesanales, brindar seguridad a las empresas en las regiones más lejanas y que el nuevo gobierno vuelva a reactivar los contratos de exploración de gas y petróleo. Seré un defensor a ultranza de ese sector y de los empresarios en Colombia, desde el más pequeño hasta el más grande.

La gente debe entender que el Congreso es más importante que el presidente. A la gente le parece más sexi y entretenido hablar de un presidente, pero sin Congreso no hay nada. Y el Congreso está altamente desprestigiado. En la calle a los congresistas les dicen ladrones. Yo digo, ‘venga, esta es mi primera vez, yo no estoy contaminado’. Hay gente que cuando yo nací ya era congresista y todavía están volviendo a aspirar. Esto no es un cargo vitalicio. Fuera de eso, hay personas que para hacer campaña en este momento en Antioquia tuvieron que hacer actuaciones bastante cuestionables en alcaldías, corporaciones autónomas y secretarías. Los recursos públicos son sagrados, yo pago impuestos por empresa y por persona, y mi coherencia es ir a cuidarlos”.

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