Al son de una comparsa se inauguró ayer una de las mayores reformas del Centro. La intervención del tradicional Paseo Bolívar, cerca a la estación San Antonio del metro, se entregó de manera oficial a la ciudadanía.
Lo que antes era una concentración de ruido, polución, inseguridad y comercio informal, se transformó en un lugar organizado, de amplios andenes y que privilegia la circulación de los peatones.
Además, se recuperó gran parte del espacio público con la formalización de muchos venteros del sector que fueron atendidos por la Alcaldía y la instalación de 66 nuevos módulos estacionarios y semiestacionarios.
Con esta reforma, se espera que muchos más visitantes vean el corazón de la ciudad con ojos turísticos, lo cual repercute directamente en el incremento de las ventas de los comerciantes aledaños.
María Ortíz Monsalve, por ejemplo, fue una de las venteras reubicada y formalizada durante la intervención.
Durante 18 años ha mantenido su negocio en este punto, además fue partícipe de todo el proceso de formalización, el cual suspuso la asistencia a varias reuniones y la aceptación de algunos compromisos entre las partes.
“A los venteron nos dotaron con gorra, chaleco distintivo y la resolución que nos acredita, y uno se compromete a mantener muy aseado el puesto y la parte donde trabaja”, contó María.
También hizo énfasis en que la percepción de seguridad es mayor y que Espacio Público ha estado muy pendiente y atento a los venteros.
Los dueños y trabajadores de los locales comerciales del sector también aplauden el serultado de la obra.
Julio Gómez, trabajador de Calzado Novaflex, almacén ubicado en frente al Paseo, se muestra optimista. Celebra el hecho de que la Alcaldía los tuvo muy en cuenta, ya que “durante la marcha nos comunicaban todo lo que se hacía”.
También, Julio admite que, aunque su negocio padeció tiempos difíciles a lo largo de su ejecución, el proyecto logra que “la gente pierda el miedo. Les gusta más recorrer el Centro y pasar por acá”.
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