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“Mis grandes obras las entregará mi sucesor”: alcalde de Girardota

  • Vladimir Jaramillo, alcalde de Girardota, fue elegido en 2015 con 9.900 votos. Termina su gestión con un 60 % de aprobación. FOTO JAIME PÉREZ
    Vladimir Jaramillo, alcalde de Girardota, fue elegido en 2015 con 9.900 votos. Termina su gestión con un 60 % de aprobación. FOTO JAIME PÉREZ
Por DIEGO ZAMBRANO BENAVIDES | Publicado el 25 de noviembre de 2019

En un 90 % de ejecución espera dejar, el actual alcalde, el Plan de Desarrollo de Girardota. Su política social fue reconocida por la Unesco y recibirá el premio en diciembre.

Cuatro años fueron muy pocos, dice el alcalde Vladimir Jaramillo, que entrega el balance de su gestión y afirma que fue un mandatario cercano a la gente, que priorizó temas sociales durante su gestión.

En las elecciones de octubre los habitantes de Girardota decidieron cambiar de rumbo. Ganó la oposición a la actual administración. No obstante, Jaramillo defiende el legado que deja con un ingrediente adicional: su proyecto Girardota, laboratorio de paz e inclusión social, que reúne sus políticas públicas, fue premiado este mes por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos de la Unesco.

Pese a sus esfuerzos, en la Gran Encuesta Metropolitana de EL COLOMBIANO, el alcalde obtuvo apenas el 60 % de aprobación de los ciudadanos.

¿Cómo lee los resultados de la encuesta y de las elecciones pasadas, que fueron ganadas por la oposición?

“A mi juicio, Girardota está polarizado y los políticos han generado odios y resentimientos, mucha desinformación y sectarismo.

De mi gabinete salieron dos candidatos y también se presentó mi antecesor, el exalcalde Fernando Ortiz, de quien fui secretario y también lo fue el alcalde electo. Ganar así era imposible.

Me queda la tranquilidad de que trabajé con todos. Fui un alcalde amigo del pueblo y cercano a las juntas de acción comunal, a los líderes y la sociedad. Aunque se haya tratado de desconocer mis logros, más por envidia política que por otra cosa, otras entidades como la ONU y la Unesco sí supieron resaltar el avance del pueblo”.

Pero tal parece que muchos de sus proyectos bandera quedarán listos en la próxima administración...

“Las grandes obras de mi gobierno las va a inaugurar el nuevo alcalde. Lo que pasa es que conseguir recursos no es tan fácil, hay que tocar puertas y tener sintonía con el Área Metropolitana y la Gobernación.

Mi sucesor va entregar: el centro del adulto mayor, el centro de atención a la discapacidad, el coliseo metropolitano y, entre 2020 y 2021, van a estar listos los dos megacolegios.

¿Qué pasó con esas dos instituciones educativas? La I. E. Atanasio Girardot incluso fue demolida y no está lista la nueva sede...

“Se demolió porque ya había convenios firmados para construir los nuevos colegios. El Gobierno puso $18.400 millones, el Municipio $1.600 millones, la Gobernación aportó $1.000 millones y el resto el Área Metropolitana. Toda esa plata está en una fiducia y no se ha perdido un peso. Para construirlos la inversión es de más de 20.000 millones.

Se supone que en 2018 estarían funcionando, pero el fondo de la Nación contrató una firma portuguesa, que subcontrató las obras y eso se salió de las manos. Eso no depende de la administración, el 70 % de la financiación es de la Nación. El problema no es solo de Girardota, sino de 36 colegios en los 10 municipios del Valle de Aburrá.

Eso sí, si no hacemos estos colegios tendremos que ver estudiantes viajando a Medellín, Bello o Copacabana para buscar un cupo y poder recibir clases. Dejo financiada la construcción de las dos instituciones para que la comunidad las aproveche en los próximos dos años”.

¿Y el coliseo metropolitano?

“Es muy importante, comenzamos hacer realidad el sueño de tener en Girardota el más grande y el mejor epicentro deportivo. Estamos terminando la primera de tres etapas. Hay recursos para finalizarla y comenzar la segunda.

Al finalizar nuestra administración el coliseo quedará inaugurable y al servicio de los deportistas y comunidad en general. Al alcalde entrante le toca lo fácil: hacer la tercera etapa que es el urbanismo”.

¿Cuál es esa obra de la cual usted se siente orgulloso, pero que ya fue terminada?

“Ya entregamos el acueducto veredal de los sectores Jamundí y El Barro. Tuvo un costo superior a $5.000 millones y el impacto humano para 960 familias que ya tienen agua potable es muy grande. Esta es una de esas obras para resaltar por los beneficios a la comunidad”.

¿Hubo avances en materia de nuevas viviendas?

“Esta administración recibió una deuda superior a los $17.600 millones y nos tocó pagar intereses y capital. Por ese motivo no se pudieron comprar lotes y ejecutar proyectos de vivienda

Lo que sí pudimos hacer fue el mejoramiento a 250 viviendas en zona rural. Además, construimos seis casas prefabricadas a familias de escasos recursos, también fuera de la zona urbana”.

Cuando decidió estrechar las vías y ampliar los andenes recibió muchas críticas, ¿cómo tomó los comentarios y cree que valió la pena?

“Decidimos hacer una revolución en la zona urbana. El pueblo, que tiene más de 180 años de historia, no tuvo una planeación adecuada y sufre porque creció la población, pero las vías no se desarrollaron.

Le apostamos a algo impopular para la protección de la población: ampliar los andenes, quitarle espacio a los carros que permanecían estacionados en las calles y decirles a los dueños que estos vehículos deben estar en parqueaderos.

Las aceras tenían barreras, no contaban con rampas y no pasaban de un metro de ancho. Construimos 4 kilómetros de corredores peatonales en la zona urbana. Es una obra que genera bienestar, aunque le cause molestia a otros.

También, junto al Área Metropolitana, hicimos la prolongación de la calle 6 hacia el barrio Guayacanes para desembotellar la zona oriente, que es la de expansión. Hubo dificultad para construir el puente de la 12A hacia el sector Santa Ana porque un propietario no autorizó una franja. Los constructores y dueños de propiedades deben contribuir en el desarrollo de las vías, y eso debe contemplarse en los planes parciales”.

Pero Girardota sufre por falta de accesos, ¿no quedó faltando construir más entradas al pueblo?

“Claro, pero no solo otra entrada sino que necesitamos un anillo vial, la circunvalar. Lo que pasa es que esto no podemos hacerlo solos, requerimos apoyo de la Nación, el Departamento y el Área Metropolitana”.

Eso en cuanto al casco
urbano. ¿Qué se hizo en vías rurales?

“En este campo fue vital el apoyo de la Gobernación. Logramos construir más de 13,9 kilómetros de placa huella en diferentes veredas del municipio. Destaco la recuperación de la vía Ensenillos – Meseta – Cabildo, que nos comunica con el Oriente antioqueño, donde estamos ejecutando 6,5 kilómetros de placa huella, que remplaza un pavimento con más de 20 años. Para este tramo la inversión fue de cercana a los $6.300 millones”.

Parece que el hospital San Rafael se quedó corto, ¿no fue viable la ampliación?

“El sector salud está en crisis en todo el país, eso no se puede desconocer. Apoyé al hospital en todo el gobierno, se mejoró la atención en urgencias y extendimos servicios y consulta externa para la ciudad. El centro médico es de primer nivel, pero algunos políticos mal informados venden la idea de que aquí puede haber una clínica o subir el nivel, algo que no depende de nosotros sino de la Seccional de Salud de Antioquia.

Ojalá la próxima administración pueda lograr la aprobación de los diseños de un nuevo hospital, porque hay que tumbar el que tenemos y volver a hacer uno con mejor infraestructura física. La que hay ya cumplió su ciclo.

Hay un tema allí sobre el que quiero dejar constancia: la gerencia actual del centro médico debe devolver unos predios que le quitó a la Iglesia Católica por medio de una escritura aclaratoria (El Salón Juvenclub y el antiguo asilo municipal). Eso es un problema grave con la Diócesis y como alcalde he exigido la devolución de ambos terrenos”.

¿Cuáles fueron los logros en materia ambiental?

“Fue en el ámbito donde más avances se lograron en la historia del municipio. Compramos más de 850.000 metros cuadrados para la protección del recurso hídrico, la fauna, la flora y la generación de oxígeno. También sembramos más de 73.000 árboles nativos.

En calidad del aire contratamos a la Universidad de Antioquia para hacer un estudio de la contaminación producida por industrias y vehículos, pues por este municipio pasan más de 20.000 carros y motos el día debido a que es atravesado por una troncal nacional. Eso es un insumo que le queda al próximo alcalde para exigir a las autoridades ambientales que Girardota sea declarado área fuente de contaminación y poder llamar a las industrias a que se ajusten a un nuevo plan o abandonen el territorio.

Por otro lado, llegamos a más de 30 familias campesinas beneficiadas con pago por servicios ambientales”.

Le criticaron invertir en dos esculturas, ¿qué puede decir de esto y de su aporte a la cultura del municipio?

“Triplicamos las inversiones en este sector. Pasamos de presupuestos con un máximo de $300 millones anuales en otras administraciones a destinar más de $800 millones anuales. Teníamos, en 2015, 13 profesores y ahora hay más de 30. La Casa de la Cultura ofertaba solo dos programas y ya cuenta con ocho. Inclusive, el presupuesto alcanzó para hacer murales públicos contando la historia de Girardota y dos esculturas a la memoria de Pepe Sierra y Alberto Aguirre, dos hijos ilustres del pueblo.

Los alcaldes no deben hacer solo obras de cemento. También estamos llamados a invertir en obras de arte que sean públicas, que tengan sentido histórico y afiancen la identidad territorial”.

¿Qué le quedó faltando, qué le hubiera gustado dejar para Girardota y no alcanzó?

“La nueva Casa de la Cultura. Pero dejo los diseños para que mi sucesor consiga más de $8.000 millones que cuesta el proyecto, que cuenta incluso con museo incorporado. Hubiera sido feliz dejando esta obra, pero en cuatro años no alcanza para hacer tanto”.

EL SUEÑO DE ENTREGAR A GIRARDOTA UN COLISEO DE TALLA INTERNACIONAL

Desde 2016, uno de los objetivos de la actual administración fue dotar al municipio con un coliseo metropolitano que fuera referente en el norte del Valle de Aburrá y al que pudieran llegar eventos mundiales.

No obstante, este escenario solo comenzó a construirse en junio de 2018 y, aunque tiene más del 75 % de avance en su primera fase, solo podrá abrir sus puertas con una segunda etapa que, según el alcalde Vladimir Jaramillo, está financiada y será finalizada antes de que termine el año.

El proyecto, con tres etapas, tiene un valor superior a los $18.000 millones. La Gobernación y el Área Metropolitana aportaron inicialmente $11.400 millones. Este mes ambas entidades decidieron adicionar $3.600 millones y el Municipio destinará $2.600 millones. El próximo alcalde debe buscar recursos para el urbanismo.

GIRARDOTA PAGÓ EL 40 % DE SU DEUDA PÚBLICA

La actual administración recibió el Municipio con una deuda de $17.500 millones, de los cuales, según el alcalde Vladimir Jaramillo, ya se han abonado “más de $7.000 millones con pagos juiciosos a los bancos”.

El mandatario indicó que comenzar con pasivos altos frenó el desarrollo de proyectos en 2016. No obstante, aunque el Plan de Desarrollo solo lleva un 76 % de ejecución, con fecha a junio de este año, los cálculos en la alcaldía son que se llegue al 90 % antes de finalizar la gestión.

La deuda no ha sido impedimento para buscar capital para Girardota en otras entidades como el Área Metropolitana, la Gobernación y la Nación. “Somos la alcaldía que más recursos ha gestionado en la historia del municipio. Llegaremos a más de 82.000 millones, cuando la meta en el Plan de Desarrollo era de $54.000 millones en 4 años”, aseveró Jaramillo.

espere MAÑANA

León Mario Bedoya, alcalde de Itagüí y quien registró el segundo nivel más alto de aprobación en la Gran Encuesta Metropolitana de EL COLOMBIANO, presenta el balance de su mandato.

Contexto de la Noticia

Entes de control no afectaron a Jaramillo

Por Nelson Matta Colorado

La principal amenaza jurídica que enfrentó el alcalde Vladimir Jaramillo García durante su gestión fue una iniciativa ciudadana de revocatoria de mandato.

La petición estuvo encabezada por el promotor Andrés Duque Pérez, quien la presentó el 9 de marzo de 2017 en la Registraduría Municipal de Girardota, bajo el título de “Por una inversión pertinente y efectiva de nuestros recursos”.

En noviembre de ese año la Registraduría hundió la iniciativa tras encontrar irregularidades en la recolección de firmas, pues algunas fueron mal diligenciadas y otras no existían en la base de datos de identificación de la entidad.

Otro cuestionamiento a su gestión estuvo relacionado con sus políticas en el tema ambiental. El 18 de marzo de 2019 la Personería Municipal envió una comunicación a la Procuraduría Provincial del Valle de Aburrá (Oficio N° PM279), para que realizara acciones de “verificación, seguimiento y control a las medidas adoptadas por las autoridades ambientales”.

Según el oficio, en ese momento había altos niveles de deterioro en la calidad del aire, que afectaron a todo el Valle de Aburrá, “y para el caso de Girardota al parecer las medidas adoptadas respecto de las fuentes móviles (de contaminación) no están incidiendo positivamente en el mejoramiento de la calidad del aire, siendo así necesario establecer medidas más estrictas respecto de las fuentes fijas del sector empresarial e industrial, sector bastante desarrollado en el municipio”.

La verificación de la Procuraduría no generó un proceso disciplinario, pero en el Sistema de Información Misional del Ministerio Público le aparece una investigación en etapa probatoria, que data de 2016 y aún no se resuelve (radicado N° 2016-383071).

Se trata de una queja por un supuesto incumplimiento de contratos, en el que no solo está incluido Jaramillo, sino también el director del Área Metropolitana, Eugenio Prieto Soto.

Finalmente, en las bases de datos de la Fiscalía y la Contraloría no hay expedientes penales activos ni de responsabilidad fiscal contra Jaramillo.

Diego Zambrano Benavides

Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.


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