Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Un recorrido por los vericuetos que emergieron o desaparecieron en Medellín en un año de la peste.
Por Juan Diego Ortiz Jiménez
Un virus con ribetes de ciencia ficción puso en arriendo a media ciudad. Los espacios se adaptaron conforme ocurrió el torrente de acontecimientos que nos llevó a contener el aliento en el último año. A pesar de nuestros empeños, la muerte se convirtió en noticia común y corriente, y la lucha contra ella y sus intermitencias alteró el paisaje cotidiano.
Algunos cambios fueron más perceptibles que otros. Adhesivos de colores vivos en el suelo para intentar marcar las filas, lavamanos públicos en las estaciones del metro, vagones en los que ahora se pide viajar en silencio, maniquíes que empezaron a cubrir su rostro, plásticos para separar el interior de los taxis, dispensadores de pedal con tarritos de gel y atomizadores de alcohol por doquier.
Pero también mesas de restaurantes y sillas en salas de espera prohibidas con equis rojas o amarillas, separadores de plexiglass en cajas de supermercado, taquillas públicas, salas de belleza y salones de colegio. Emergieron...