Luego de la creciente súbita de la quebrada La Liboriana —un caudal de proporciones y fuerza inesperadas que destruyó 66 casas por completo, otras 24 a medias y alcanzó a afectar 219 más; que provocó el colapso de un puente vehicular y daños a seis más; que dejó a su paso 104 muertos— otra corriente, con las voluntades de gobiernos, organizaciones, empresas y personas ha pasado por Salgar volviendo a poner en pie lo que es posible.
Aunque con las calles limpias del lodo, en el caserío Las Margaritas quedó intacta la ruina. La maleza crece entre las baldosas de algunas de las casas abandonadas por el temor a una avalancha como la que marcó a la población hace un año. En algunas de las paredes se ven todavía las marcas manchadas al nivel que alcanzó...