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¿Por qué hay deserción en becas?

  • Imagen de referencia: estudiantes universitarios. FOTO ARCHIVO
    Imagen de referencia: estudiantes universitarios. FOTO ARCHIVO
Publicado el 08 de noviembre de 2019
Infografía
¿Por qué hay deserción en becas?
5.001

personas fueron beneficiadas por las becas Tecnología en 2018.

en definitiva

El aumento de becas con recursos públicos del fondo Sapiencia ha encontrado en la deserción su principal reto. Expertos sugieren más recursos para sotenibilidad y la orientación vocacional.

Para estudiar una tecnología en Desarrollo de Software, Sebastián Metaute ingresó como beneficiario a uno de los programas de becas de Sapiencia, la Agencia para la Educación Superior de Medellín.

No es asunto sencillo: el alumno de la Institución Educativa Pascual Bravo tiene que distribuir su tiempo entre la universidad y un empleo para asegurar su sostenimiento: “La beca solo cubre los seis semestres de duración de la tecnología. El siguiente semestre me extendí porque trabajaba, ya me toca correr con los gastos a mí”, dice Metaute, y añade que quizás ese es uno de los motivos de deserción entre sus compañeros.

La lista de becas y créditos condonables que otorga la agencia, en asocio con otras instituciones, es larga: Fondo Presupuesto Participativo (pregrado), EPM (pregrado), Extendiendo Fronteras Educativas (posgrados nacionales), Formación Avanzada (maestros), Enlaza Mundos (posgrados internacionales) y Beca Mejores Bachilleres.

Sin embargo, uno de sus fondos propios más recientes es el programa de Becas Tecnologías Alcaldía de Medellín, que inició con su primera convocatoria en 2017. Se propone, como el nombre lo indica, otorgar becas completas para programas tecnológicos.

En 2017, según Medellín Cómo Vamos, este fondo entregó 2.331 becas. Y en 2018 la misma dependencia benefició con este programa a 5.001 personas. Incluye matrícula, pero no el sostenimiento.

De acuerdo con Sapiencia, del total de becas tecnologías otorgadas, el 32,39% de beneficiarios han abandonado la beca, es decir, una tercera parte de los participantes.

El segundo programa de becas, el de Mejores Bachilleres (consiste en el pago del valor de matrícula a los jóvenes con mejores resultados en las pruebas Saber 11°), tiene una deserción promedio, según Sapiencia, del 11%.

¿Por qué abandonan?

La agencia enfatiza en que la mayoría de las razones identificadas para la deserción de las becas están asociadas a factores de adaptación, orientación vocacional, dificultades socioeconómicas y contexto familiar.

A pesar de eso, se muestra optimista: dicen que la tasa de abandono se ha reducido con las convocatorias. En la primera cohorte de 2017-02, el 41,64% de los beneficiarios abandonaron la beca, mientras que en la última convocatoria de 2019-01 la tasa fue del 27,93%.

Sin embargo, Piedad Patricia Restrepo, directora de Medellín Cómo Vamos, enfatizó que las tasas de deserción de las instituciones de educación superior de la ciudad son muy altas en relación con el resto del sistema educativo básico (primaria, secundaria y media).

En el Pascual Bravo, manifestó, la deserción está llegando al 30% y en el ITM ronda el 20%, o sea que dos de cada diez estudiantes abandonan cada semestre.

Lo más preocupante, mencionó Restrepo, es que las becas de tecnología que está dando el Municipio no tienen modalidad de ayuda para el sostenimiento. Son becas que no cuentan con esos recursos adicionales, teniendo en cuenta que la focalización de estos estímulos es en los territorios de menor tasa de asistencia y con menores condiciones de vida, es decir, en familias de menores ingresos.

“Habría que revisar esas políticas de entrega de becas complementándolas con recursos para sostenimiento. Los costos adicionales a la matrícula como son el transporte y la alimentación son altos para ellos y ese es un componente importante para la deserción”, concluyó.

Para Nicolás Molina Sáenz, investigador y experto en educación de la UPB, la llamada orientación vocacional debe ser a lo largo de su educación media y no solo al final de este ciclo; las familias deben respetar las opciones de los bachilleres, en este caso tecnológicas, y no presionarlos para que se decidan por alguna porque está de moda o porque genera mayores ingresos financieros.

Para Metaute, aun cuando el sostenimiento no sea suficiente, vale la pena seguir impulsando este tipo de becas “porque la educación es costosa” y es una oportunidad valiosa para luego avanzar a una carrera profesional.

Para la próxima administración, indicó Sapiencia, la orientación vocacional debe ser el énfasis: en una encuesta realizada en 2018 con jóvenes del grado 11 de diferentes colegios, alrededor del 40% respondió que recibieron un apoyo deficiente en ese proceso.

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