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Transportadores escolares pasan la crisis en los rines

4.500 familias en el Aburrá dependen de esta actividad, paralizada desde marzo cuando se cerraron colegios. Reactivación del turismo, la esperanza.

  • Conductores y propietarios de busetas de transporte escolar han realizado protestas para exigir soluciones o ayudas. FOTO JAIME PÉREZ
    Conductores y propietarios de busetas de transporte escolar han realizado protestas para exigir soluciones o ayudas. FOTO JAIME PÉREZ
25 de agosto de 2020
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Busetas a la venta y la necesidad de emprender otros negocios para paliar la crisis como las comidas rápidas o la distribución de huevos, frutas y verduras son apenas algunas de las alternativas que ha tenido que acoger el gremio de los transportes escolares para mitigar el impacto de la pandemia.

Harold Salazar, presidente de la Asociación de Servicios Especiales de Antioquia, detalla que son cerca de 4.500 las familias en el Valle de Aburrá que dependen de dicha actividad económica y cuenta que han sido uno de los sectores más afectados, porque las dos principales fuentes de ingresos llevan más de cinco meses congelados: las clases presenciales en los colegios y los viajes de turismo al aeropuerto o a pueblos cercanos.

“En muchos casos la afectación es triple porque los propietarios de los vehículos tienen un conductor y una persona que es la guía, que por normatividad debe acompañar todas las rutas escolares. Esas guías suelen ser madres cabeza de familia y su único sustento derivaba de ese empleo”, contó el líder gremial.

En su caso, cuenta Salazar, él trabajaba con su esposa en la buseta propiedad de la familia en rutas a colegios como el Liceo Antioqueño, I. E. Suárez la Presentación, I. E. Tomás Cadavid y el Sagrado Corazón.

Sus jornadas comenzaban antes de las 5:00 a.m. y por trabajar a doble jornada se extendían hasta pasadas las 7:30 p.m. La mayoría de padres de los 45 niños que transportaban dejaron de pagar la cuota de transporte desde marzo.

Por tal motivo tuvieron que recurrir a vender comidas preparadas y, salvo algún viaje esporádico que les ha salido con empresas, han tenido que hacer maromas para sobrevivir a la crisis. Algunos de sus colegas no resistieron y ya tuvieron que vender los carros porque estaban aguantando hambre.

Que reactiven el turismo

Julián Martínez tenía tres busetas escolares que cubrían rutas a colegios como el Columbus School, Cefa y Pinares, pero los tres carros están en venta desde hace tres meses.

Producto de la crisis tuvo que prescindir de los servicios de uno de los dos conductores que tenía contratado y, salvo una ruta diaria que consiguió para transportar personal de salud del Hospital Pablo Tobón Uribe, los carros han estado quietos desde hace cinco meses y los ahorros se esfumaron. “Los carros se sostienen de los colegios y de los viajes los fines de semana. Las pólizas se siguen pagando así los carros estén quietos y no hemos recibido ningún auxilio del Gobierno. La ayuda que pedimos es que nos dejen comenzar a operar y se reactive el turismo y los parques temáticos. Ya pasaron muchos meses y es imposible que sigamos encerrados porque las deudas no dan espera”, dijo.

La esperanza es que el turismo vuelva con todos los cuidados porque el año escolar, dan por descontado los transportadores, no volverá de forma presencial hasta 2021.

160
días con los colegios sin clases presenciales ajustan los transportadores escolares.

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