Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
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Un grupo vallenato habla sobre sus orígenes y los retos que ha tenido que afrontar por la pandemia. Esta es la historia.
El acordeón lloró mientras caía la tarde. Los demás instrumentos llegaron, uno a uno, entrada la noche. Cuatro músicos, que habitaron tierras bañadas por espejos de agua dulce en el Caribe, hoy ensanchan sus gargantas, rasgan las venas de un acordeón, acarician una caja y tocan la guacharaca, bajo el propósito último de subsistir en medio de una pandemia. Al tiempo, buscan inundar, con melodías vallenatas, el estruendoso cruce de carros y discotecas de la avenida San Juan con la Carrera 70, cerca de la estación Estadio del metro de Medellín.
¿Imaginaría Diomedes Díaz que La Doctora y el resto de sus canciones serían entonadas por voces ajenas, ocultas detrás de un tapabocas? ¿O que sus seguidores saldrían como los juglares de la Edad Media,...