Nadie sabe con certeza cuántas personas asistieron a la Plaza de Bolívar en Bogotá, pero con seguridad estaba tan llena como en los mejores momentos de las concentraciones obreras.
Desde muy temprano, bajo un sol radiante, la Plaza Mayor comenzó a ser engalanada con una gran tarima y varias pantallas gigantes. La idea era que los miles de presentes pudieran seguir la señala oficial en vivo del acto más esperado en las últimas cinco décadas: la firma de la paz.
Y así fue. Un Palacio de Justicia que parecía renovado estrenando bandera de Colombia y un gran pendón que decía ‘Sí a la paz’ se observaba a lo lejos. Justo al frente, en el Congreso de la República, decenas de uniformados protegían la casa de los ‘padres de la Patria’, mientras cientos...
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