Edilson Castro Castellanos nació en Maripí, Boyacá. En la noche del 20 de agosto murió a manos de sicarios en Usaquén, Bogotá, a sus 46 años.
El hombre era reconocido por ser uno de los esmeralderos más importantes de la región, y su asesinato no es un hecho aislado: más de 11 empresarios del gremio han tenido el mismo destino desde 2021.
En cuanto al crimen contra Castro Castellanos, las autoridades han revelado pocos detalles. Todo ocurrió a las 8:30 p. m. mientras el esmeraldero se movilizaba en un Mercedes Benz 230E, modelo 87, por las calles del barrio San Antonio Occidental, uno de los más prestigiosos del norte de la capital.
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El sicario que le arrebató la vida iba en motocicleta y le disparó por la ventana. Las autoridades, por su parte, no solo han revisado cámaras para poder seguir al asesino, sino que también agotan todas las líneas de investigación posibles. Y es que Castro Castellanos era de alto perfil: fue concejal de Maripí durante dos periodos y tenía no uno, sino varios negocios de esmeraldas en Bogotá.
En cuanto al crimen, fuentes le confirmaron a la Unidad Investigativa de El Tiempo que podría estar relacionado con el clan Rincón, al que pertenecían Horacio Triana Romero y Gilberto Rincón, dos esmeralderos extraditados a Estados Unidos. La cercanía sería tal que, según testimonios, a Castro Castellanos le tenían un apodo: “Bichiro”.
Con la muerte del esmeraldero, crecen las dudas sobre si seguir dejando que los crímenes contra este tipo de empresarios sigan quedando en expedientes aislados de la Fiscalía.
En abril de 2025, una grabación de la voz de alias Otoniel, que está en poder de la Dirección Antinarcóticos de la Policía, fue obtenida en un allanamiento a un rancho ubicado a orillas del río Verde, en la frontera de Antioquia y Córdoba, en pleno Nudo del Paramillo.
En ella, el reconocido criminal aseguró: “Hay que hacerles lo más pronto posible. El viejo Hernando Sánchez y Boyaco Sinaloa. Toca organizar cómo se hacen esas vueltas, para ver cómo se acaba de organizar esa zona del Llano y Bogotá”.
El criminal ya se había marchado del escondite, pero, además de esa grabación, dejó atrás un bolso con siete memorias micro SD, envueltas en papel adhesivo.
Al revisar los archivos que almacenaban, extrajeron un mensaje de audio grabado por “Otoniel”, cuyo destinatario era su sucesor Jobanis Ávila Villadiego (“Chiquito Malo”). Allí le hablaba de la estrategia para extender las redes del Clan del Golfo en la capital.
“A Luis Caicedo lo entregó el mismo socio de él, Julio Lozano, el boyaco. Eran socios, les decían ‘los viejitos’, todo el tiempo han trabajado. Julio fue el que dio la información y lo puso, y por eso hicieron eso allá en Bogotá”, continuó afirmando.
Se refería al capo Luis Agustín Caicedo Velandia (“don Lucho”) y a Julio Lozano Pirateque (“Patricia”), dos cabecillas de otro cartel conocido como la Junta Directiva del Narcotráfico.
A “don Lucho” lo mataron en Bogotá el 16 de julio de 2021, desatando una guerra que a la fecha ha producido 11 atentados sicariales, con nueve muertos y dos heridos, todos relacionados con el gremio de los esmeralderos de Boyacá y Cundinamarca, antecedentes de extradición por narcotráfico e investigaciones por lavado de activos.
Para el momento en el que se conocieron las grabaciones, se acababa de conocer el asesinato de Jesús Hernando Sánchez, el empresario de piedras preciosas que tenía su oficina en un búnker y andaba con un voluminoso grupo de escoltas.
Aún así, no pudo evitar que un tirador de alta precisión lo pusiera en la mira desde una arboleda aledaña a su conjunto residencial, Bosques del Marqués, en la localidad de Usaquén, la misma donde mataron en la noche de este jueves a Castro Castellanos.
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