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Colombia y E.U. atacan las finanzas de tres bandas

“Los Chatas”, “los Urabeños” y el cartel mexicano de Sinaloa fueron afectados por operaciones de ambos países. La banda de Bello ya adquirió “vuelo” internacional.

  • Con ese organigrama, el Tesoro reseñó a tres presuntos cabecillas de “los Chatas” y un taller de motos que figura a nombre de uno de ellos, en Medellín. FOTO cortesía departamento del tesoro de e.u.
    Con ese organigrama, el Tesoro reseñó a tres presuntos cabecillas de “los Chatas” y un taller de motos que figura a nombre de uno de ellos, en Medellín. FOTO cortesía departamento del tesoro de e.u.
11 de diciembre de 2015
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Las operaciones coordinadas entre las autoridades de Estados Unidos y Colombia afectaron las finanzas del crimen organizado transnacional, con redes que van desde Antioquia y Valle hacia México y E.U.

En el primer caso, los norteamericanos continuaron su ofensiva contra “la Oficina” e incluyeron en la Lista Clinton a una de sus bandas asociadas: “los “Chatas”, cuya base de operaciones es el municipio antioqueño de Bello.

La acción fue coordinada entre la DEA y el Departamento del Tesoro, y vincula al máximo cabecilla del citado grupo y a tres lugartenientes, al igual que una empresa relacionada con uno de ellos.

“El poderoso subgrupo ‘los Chatas’ está involucrado en el narcotráfico y crímenes violentos como extorsión, asesinato y robo en nombre de ‘la Oficina’”, declaró John E. Smith, director (e) de la Oficina del Tesoro para el Control de Bienes Extranjeros.

El presunto líder de la estructura es Juan Carlos Mesa Vallejo, alias “Tom” o “Carlos Chata”, quien había sido incluido en la Lista Clinton el 16/9/14, junto a otros cabecillas del crimen organizado del Valle de Aburrá, como “Carlos Pesebre”, “Barny”, “Diego Chamizo”, “Tuto” y “Fredy Colas”.

Los supuestos lugartenientes reseñados son Geová Buriticá Hincapié, alias “Camilo Chata”, quien según la Fiscalía colombiana sería el segundo al mando; Jorge Zapata Berrío (“Jonás”), el presunto cabecilla militar; y Édison Maya Ríos (“el Gomelo”), ligado al ala financiera y las relaciones políticas de la agrupación.

Este último es el único que se encuentra tras las rejas, tras su captura en Medellín el pasado 3 de agosto. Afronta un proceso penal por concierto para delinquir.

Estar en la Lista Clinton implica recibir sanciones económicas y congelamiento de transacciones financieras con el mercado estadounidense. En la práctica, también bloquea al afectado en el sistema financiero colombiano.

Además de los cuatro reseñados, fue vinculada la empresa Motos y Repuestos Jota, ubicada en el barrio Juan XXIII de la capital antioqueña. Es un taller de reparación de motos “registrado bajo el nombre de Zapata Berrío”, según el informe del Tesoro.

Desde 2014, esa entidad ha sancionado a 62 personas y compañías ligadas al parecer con “la Oficina”, incluyendo al equipo de fútbol Envigado FC.

Nexos con “Sinaloa”

En otra operación, que contó con apoyo de la DEA y fue ejecutada por la Policía, se golpeó una supuesta red de lavado de activos, coordinada por siete personas de una misma familia.

Según el coronel Pablo Ruiz, jefe del Área de Delitos Especiales de la Dijín, el clan en un principio prestó sus servicios a la banda “los Rastrojos”, pero hoy lo hacía para “los Urabeños” y el cartel mexicano de Sinaloa, cuy0 líder es el prófugo Joaquín “el Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo.

El oficial relató que la forma en que lavaban el dinero era reclutando gente de bajo recursos en Cali y Buenaventura, que prestaban sus cuentas bancarias para recibir transacciones desde Guadalajara (México) y Houston (E.U.), producto del narcotráfico binacional. De esta manera, el flujo de capitales terminaba camuflado en pequeñas consignaciones, en un modus operandi denominado “pitufeo”.

Según la Dijín, entre los detenidos están la cabecilla alias “Sandra” y sus hijos “Alfonso” y “Cindy”. Por ahora se conoce que habría lavado $1.500 millones, comprando “bienes de fácil acceso a la economía”.

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