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“El fenómeno de El Niño está en su pico máximo, se espera que empiece a bajar”: Ideam

En la actualidad, los departamentos de Chocó, Valle, Cauca y Nariño en la región pacífica se encuentran bajo alerta roja, naranja y amarilla, debido a deslizamientos, y al mismo tiempo, también enfrentan alertas por amenaza de incendios.

  • Bogotá. Febrero 2 de 2024. Entrevista a Ghisliane Echeverry Prieto, directora del Ideam. (Colprensa - John Paz)
    Bogotá. Febrero 2 de 2024. Entrevista a Ghisliane Echeverry Prieto, directora del Ideam. (Colprensa - John Paz)
04 de febrero de 2024
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Después de varios días de preocupación a nivel nacional por los incendios y el aumento de la temperatura, los colombianos celebraron las lluvias que esta semana ayudaron a extinguir las llamas y proporcionaron un respiro a los ecosistemas gravemente afectados.

“Tal como hemos informado desde el Ideam, estos días tendremos lluvias en gran parte del territorio nacional. Estas lluvias son temporales, ya que continuamos en temporada seca y las alertas persisten”, dice Ghisliane Echeverry, directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

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En entrevista con Colprensa, habló sobre las probabilidades de que se presenten incendios, temperaturas altas y escasez de agua en las próximas semanas.

- En enero tuvimos emergencias por incendios en varias regiones del país, ¿cuál es la predicción de amenazas por incendios a nivel nacional para el mes de febrero?

En cuanto a la predicción climática, la última información que tenemos es de lo que hicimos en diciembre. Esa modelación de diciembre nos mostraba enero como mes mayormente seco, excepto en la Amazonía, con déficit de precipitación y con aumentos de temperatura, y nos mostró un febrero donde ya todo el territorio nacional está con déficit de precipitación y con aumento de temperaturas.

Entonces, ya uno podría inferir que esas condiciones podrían generar o podrían sostener las alertas de incendio, pero no es un pronóstico ni una predicción de alertas. Es, digamos, una aclaración técnica.

Lo que hemos evidenciado es que, efectivamente, esa predicción que hicimos en diciembre, la predicción climática, es lo que hoy se está manifestando con el tiempo. Hoy estamos en un tiempo predominantemente seco, con déficit de precipitación, desde la segunda semana de enero hubo un momento en el que se cuadruplicaron las alertas de incendios.

Pasamos de alrededor de 100 a más de 700 alertas, y desde entonces se han mantenido y han experimentado un aumento. El día de hoy tenemos más de 900 municipios con algún nivel de alerta de amenaza por incendios, en más de 600 se ha sostenido la alerta roja. Esto significa que se han sostenido esas condiciones, y si decimos que por la predicción climática se van a sostener las condiciones, es probable que esta amenaza por incendios se mantenga durante el mes de febrero.

En este momento tenemos alertas también por caudales bajos, pero es probable que en febrero, por el impacto acumulado por la extensión de la sequía, tengamos aún muchas más alertas y situaciones críticas de sequía. Eso es lo que podemos inferir cruzando nuestros pronósticos de tiempo, que es la realidad de hoy, la manifestación del clima y la predicción del clima que tenemos.- ¿Cuál sería el peor escenario que podría enfrentar el país ante los impactos combinados de la temporada seca, el cambio climático y el fenómeno del Niño?

En la actualidad, el país enfrenta un riesgo significativo relacionado con la posibilidad de múltiples incendios simultáneos. Es relevante destacar que el máximo registrado en un solo día este mes ha sido aproximadamente de 30 incendios, en el pasado, el país ha experimentado hasta 80 incendios activos en un solo día.

La preocupación central radica en la capacidad para gestionar y responder eficazmente a varios incendios al mismo tiempo. En este sentido, el Gobierno tiene una responsabilidad junto con los entes territoriales, quienes deben realizar un monitoreo constante y aplicar medidas, incluyendo posibles restricciones, accesos, etcétera.

Además, es esencial que la ciudadanía contribuya evitando cualquier actividad que pueda generar fuego y, en caso de presenciar un incendio, informar de inmediato a las autoridades para una respuesta rápida y efectiva.

No es lo mismo mitigar un incendio que está iniciando a mitigar un incendio que ya está, que cada vez coge más fuerza porque encuentra más bosque seco a su alrededor. Desde el IDEAM no podemos predecir eso; predecimos la amenaza de incendios y lo que significa una alerta es literalmente eso, estar alertas y vigilantes a que no se materialice ese riesgo.

Ante las condiciones previstas de sequía, aumento de temperatura y déficit de precipitación para el próximo mes de febrero, lamentablemente, se pronostica que la amenaza de incendios persistirá. Es preocupante prever que estaremos enfrentando continuamente esta condición de riesgo durante febrero.

- ¿Cómo se ha comportado y qué se espera frente a las alertas por deslizamientos sumadas al aumento de temperatura y el fenómeno del Niño? ¿Cuáles son los territorios más afectados?

Tradicionalmente, las alertas de deslizamientos durante esta temporada se centran en la región pacífica. Este enfoque se debe a que la región pacífica experimenta un régimen pluviométrico único en comparación con el resto del país, siendo una de las áreas más lluviosas tanto a nivel nacional como mundial. Mantiene una alta precipitación a lo largo de todo el año. Esta constante acumulación de lluvia sobresatura el suelo, creando un riesgo constante de deslizamientos.

Las altas temperaturas en esta área no siempre se traducen en sequía. Sin embargo, están asociadas con alteraciones en el ciclo hidrológico que pueden generar eventos extremos, ya sea sequías o lluvias intensas. En la actualidad, los departamentos de Chocó, Valle, Cauca y Nariño en la región pacífica se encuentran bajo alerta roja, naranja y amarilla, debido a deslizamientos, y al mismo tiempo, también enfrentan alertas por amenaza de incendios.

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- Simultáneamente, tenemos problemas por el desabastecimiento de agua. ¿Podemos esperar algo más de lluvia en febrero?

De hecho, lo calificamos como época de menos lluvia. Nunca hablamos de época de sequía. Entonces, una temporada seca, aunque esté intensificada por un fenómeno del niño, no significa ausencia absoluta de precipitación.

Entonces, sí, hay lluvias dispersas. Las tuvimos el fin de semana pasado. Vamos a tener algunas lluvias también esta semana en algunas zonas muy específicas del Pacífico, por supuesto que sigue lloviendo, pero también en la Región Andina.

Parece, y esto ya lo tendríamos confirmado en nuestro pronóstico, que del 2 al 6 de febrero viene una brisa desde el sur que puede impactar la Amazonía y la Región Andina, que puede traer algunas lluvias durante varios días seguidos. Esto, por supuesto, podría ayudar a atenuar el tema de los incendios, pero que haya lluvia durante 2 o 3 días no significa ni que se termine la temporada seca, ni que se disminuyan los riesgos de desabastecimiento.

Existe un rezago, precisamente porque la temporada seca afecta integralmente el entorno. Esta sequía genera estrés térmico en los suelos, promueve la degradación y altera el ciclo hidrológico. Después de la temporada seca, incluso cuando llega agua, los ríos experimentan dificultades para recuperar su caudal. Por lo tanto, aunque se pronostiquen lluvias, estas no garantizan necesariamente una disminución de la temperatura ni la resolución del problema de desabastecimiento, el cual afecta considerablemente al país en la actualidad.

*- ¿Está siendo el Niño tan intenso o más intenso de lo que esperaban? ¿Hasta cuándo podría extenderse?

El Niño se está comportando de acuerdo a las predicciones. Se esperaba un Niño fuerte, pero no extenso. Este niño nunca se ha predicho como un Niño extenso, como lo tuvimos hace unos años, que fue hasta de 19 meses. En este momento, está en su pico máximo y lo que se espera es que empiece ya a bajar. Técnicamente, El Niño iría hasta abril y después de abril empezaría a transicionar hacia una fase neutra, entre abril y junio. El hecho de que vaya hasta abril, no significa que la sequía vaya hasta abril. En marzo comienza nuestra temporada de más lluvias y si puede verse atenuada por El Niño, no necesariamente es sequía.

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- ¿De qué manera se están viendo afectados los recursos hídricos ante los impactos de la problemática ambiental que afecta hoy al país?

La disminución de la oferta hídrica, reflejada en la reducción de los caudales de los ríos, combinada con las variaciones de temperatura, puede provocar alteraciones en el ciclo hidrológico. Este fenómeno tiene impactos en diversos sectores, incluyendo la agricultura, el desabastecimiento de agua para consumo humano y otros ámbitos como el sector energético.

- En el contexto del Fenómeno del Niño, ¿cómo se están alineando las estrategias preventivas y las carteras para hacer frente a los desafíos, y cuál es el papel específico del Ideam en esta coordinación?

El papel específico del Ideam radica en la generación de información y la emisión de alertas. Nuestro rol fundamental consiste en proporcionar datos que, en última instancia, faciliten y dinamicen el proceso de toma de decisiones.

Las condiciones de El Niño venían desde junio del año pasado. Desde ese momento, incluso desde antes, el Gobierno Nacional se movilizó para empezar a prepararse para El Niño. Nosotros hicimos parte de esa convocatoria y el Gobierno creó algo que llamaron la Gerencia del Niño o el Consejo Nacional del Fenómeno del Niño.

Se empezaron a movilizar diferentes acciones, una de ellas y de pronto la más contundente fue el tema de La Guajira. Se sacó un decreto de emergencia que por primera vez en la historia del país era un decreto de carácter preventivo, justamente por el fenómeno de El Niño. Eso movió muchísimas carteras, todos los sectores articulados para desarrollar un plan integral y, sobre todo, estructural. El enfoque no fue simplemente atender el desastre, sino establecer condiciones estructurales que reduzcan la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos.

De ahí para adelante, el Gobierno y todas las carteras tenían la directriz de generar una hoja de ruta y un plan para la atención del fenómeno del Niño. A partir de enero, que se intensifica la sequía y que se materializa el riesgo, pasamos de esas reuniones de Consejo a Planes de Mando Unificado (PMU), que son mucho más seguidos. Todos los martes estamos haciendo un PMU.

Tuvimos PMU con el presidente. Casi que a diario se está haciendo el seguimiento desde todas las carteras. Semanalmente todas las carteras están presentando sus alertas y cómo las están atendiendo. Es una directriz muy clara del Gobierno Nacional, pero además en momentos de crisis o de incendios se cita a PMU extraordinarios.

- ¿Cuáles son los sectores más afectados?

Todos los sectores se ven afectados de alguna manera. Lo que pasa es que no necesariamente al mismo tiempo, justamente por el rezago de los impactos. El primer sector afectado puede ser el agrícola, especialmente en el altiplano cundiboyacense y en los Santanderes, debido a las altas temperaturas y heladas. Estas condiciones también complican los procesos de cultivo. En el sector de la salud, las temperaturas extremas pueden propiciar la proliferación de vectores como el mosquito del dengue, generando alertas. Además, los incendios provocan alertas de calidad del aire, siendo este un factor ambiental considerable y una de las principales causas de muerte en el país.

Todos los sectores, incluido el energético, se ven afectados por la actual situación. Aunque aún no hay una alerta importante, especialmente en el ámbito energético, donde la sequía podría afectar a las hidroeléctricas, la preocupación radica en que, técnicamente hablando, existe un rango de alerta asociado al nivel del embalse. Aunque se cuenta con un colchón para mantener el flujo energético incluso con una leve disminución en el embalse, la verdadera amenaza se presenta si la sequía persiste más allá de lo que el sector puede soportar.

En el sector educativo, los incendios, la mala calidad del aire y los eventos naturales como deslizamientos e inundaciones obligan al cierre de escuelas y universidades, afectando significativamente esta área. El comercio también se ve impactado, ya que la restricción de acceso a parques para prevenir incendios o proteger a turistas afecta directamente al sector. La defensa, con la necesidad de actuar mediante helicópteros, y otros sectores como bomberos, defensa civil, policía y Hacienda también están en alerta, tomando decisiones sobre el manejo de recursos en esta emergencia que afecta a todos los ámbitos.

- Con las entidades territoriales emitiendo sus propias recomendaciones y el Ideam proporcionando tres pronósticos diarios, ¿cómo se garantiza la toma de decisiones informadas en medio de la crisis climática y las condiciones climáticas cambiantes en el territorio colombiano?

A través de nuestra página web y redes sociales, garantizamos que la información pública se actualice de manera constante. Además, hemos implementado canales de comunicación por WhatsApp, dirigidos tanto a medios de comunicación como a entidades territoriales, juntas de acción comunal y organizaciones ciudadanas, asegurando así un alcance amplio y directo.

En colaboración con RTVC, hemos establecido convenios para llegar a emisoras rurales en todo el país, asegurando que incluso aquellas comunidades sin acceso a televisión o redes sociales estén informadas. Esta iniciativa tiene como objetivo abarcar la mayor parte del territorio nacional.

En espacios como el Consejo del Niño o los PMU, el IDEAM proporciona información directa a alcaldes y gobernadores, estableciendo canales de comunicación a través de grupos de WhatsApp. En reuniones con Ministerios, como la reciente con el Ministerio de Educación, creamos enlaces para difundir información a toda la comunidad educativa, incluyendo rectores, profesores y estudiantes, mediante los canales existentes en el ámbito educativo, beneficiando a más de 20 millones de personas en el país.

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