La Gobernación de Risaralda espera que en dos meses los indígenas Embera que se encuentran en el barrio El Calvario de Cali regresen a su lugar de origen en Puerto Rico, Risaralda.
Así lo indicaron el gobernador indígena del Gran Resguardo Unificado, Orlando Queragama, junto a Mónica Gómez, asesora de Paz de Risaralda y encargada de asuntos étnicos de ese Departamento, al indicar que ya están dadas las condiciones para el retorno.
“Como Gobernación nos hemos puesto una meta y es que en dos meses tengamos a esta comunidad embera en su territorio ancestral. Eso significa que tenemos reuniones semanales y diarias para que todo funcione bien, porque en dos meses ellos tiene que estar allá”, afirmó la asesora de Paz.
En cuanto al tema educativo para la población, la representante del Gobierno risaraldense explicó que ya se realizó la adecuación de la escuela de Bichubará y la creación de una en Humandé, las cuales cuentan con material didáctico y maestros. “Sin embargo, los indígenas han manifestado que necesitan cupo en escuelas para otras tres comunidades”, agregó.
De igual forma, la funcionaria informó que el puesto de salud de la comunidad de Quemberdé ya se encuentra apto para prestar el servicio, con un promotor de salud pago y un médico cada quince días. Además, agregó que en este centro hospitalario también habrá un médico tradicional Jaibaná.
Gómez explicó que cuando se cumpla la reubicación, la Unidad de víctimas asumirá por un tiempo la atención de la comunidad. “Por seis meses se les proveerá atención alimentaria, mientras se reintegran a un sistema productivo de alimentos”, afirmó.
“La idea es llevarlos allá, pero que ellos encuentren una respuesta a sus necesidades para que no tengan que salir de nuevo”, añadió la asesora de paz.
Por último se informó que por el momento solo se realizan trabajos de infraestructura en el puente de la comunidad de Marruecos que es una vía principal.
Por su parte el gobernador del Gran Resguardo Unificado, Orlando Queragama, aseguró que la situación en que se encuentra viviendo esta comunidad en Cali es bastante crítica por condiciones de vida, seguridad y alojamiento.
“Esperamos que los compromisos adquiridos por la Gobernación de Risaralda sean serios y cumplan para que la comunidad pueda retornar”, afirmó.
De igual forma, argumentó que debido a las condiciones en que viven en El Calvario, muchos de ellos se han visto forzados a buscarse la forma de subsistir, incluso llegando algunos a la mendicidad.
En la actualidad, de los 199 indígenas censados por la Alcaldía, hay 62 niños, entre los 0 y los 5 años; y otros 42 entre los 7 y 15 años. Diez de ellos nacieron en situación de desplazamiento y hay otras 6 mujeres embarazadas.
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