El partido político de las Farc nació ayer de manera oficial, tras su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral. A diferencia de las demás colectividades, tienen la tranquilidad de que, gracias al Acuerdo, tendrán 10 congresistas a partir del próximo 20 de julio, saquen o no votos.
Para posicionarse en el escenario electoral, las Farc no han perdido tiempo. Una vez el Gobierno certificó el desarme, presentaron su plataforma con un evento multitudinario en la Plaza de Bolívar.
En adelante, sus publicaciones y actos no han dejado de ser polémicos. Incluso, el homenaje al ‘Mono Jojoy’ generó rechazo hasta de defensores del Acuerdo como Claudia López y los hijos del presidente Juan Manuel Santos.
Las Farc, pese a que ahora deben capitalizar votos, mantienen planteamientos radicales. Por ejemplo, ayer, quien fue el jefe negociador en La Habana, Iván Márquez, inició con un discurso conciliador planteando que “llamamos a dialogar para buscar un pacto de unidad que recoja los sentimientos de todos y así abordar la construcción del país que queremos dejarle a las nuevas generaciones”.
Pero el tono subió: “nos cansamos del abuso, de la corrupción y la podredumbre de las ramas del poder. Nos cansamos de la impunidad y del irrespeto a la Nación por parte de magistrados que se creen intocables frente a la ley mientras se llenan los bolsillos. Nos cansamos de parlamentarios acostumbrados a elevados salarios, cebados en las partidas y en las coimas”.
Ese es el tono y, aunque ya están en la legalidad, para varios expertos el discurso ideológico de las Farc sigue siendo el mismo que proclamaron desde las selvas y las trincheras. Unos lo ven como coherencia, y otro como insensatez.
Votos versus adeptos
Bibiana Clavijo, docente de marketing político de la U. del Rosario, expresó que la opinión pública debe acostumbrarse a los actos políticos del partido de las Farc, que tradicionalmente realizaban antes en sus campos de guerra.
“Siempre han tenido un adoctrinamiento que le permitía a sus filas tener unas adepciones muy firmes con la guerrilla. Ahora lo hacen en público y lo seguirán haciendo, así para la mayoría de la gente sea ajeno”.
Según Juan Carlos Gómez, docente de Comunicación Política de la U. de la Sabana, los dirigentes de este partido aún tienen la cabeza en el monte y se olvidan de que “la guerrillerada” no les puede dar los votos que requieren para cargos de elección popular.
“Deben mejorar sus conocimientos de matemática electoral y empezar a trabajar en la construcción de una base que garantice permanencia en el Congreso cuando se acabe el tiempo de gracia, me refiero a las curules gratuitas”, anotó.
Consolidar su ideología
Aunque tienen pendiente cumplir lo contemplado en el Acuerdo, las Farc no dejan pasar ningún hecho para sentar posición, con aprovechamiento, como lo hace un partido político, incluso, los que ellos critican.
Con lo ocurrido en Tumaco, el pasado jueves, y cuando apenas el fin de semana inició la investigación formal, en su cuenta de Twitter pidieron “que las armas del Estado dejen de usarse contra el pueblo”. Y el pasado domingo conmemoraron el día del guerrillero heroico.
Hace dos semanas, en un ataque frontal a las instituciones, acusaron al fiscal general Néstor Humberto Martínez, y al embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, de no querer la paz.
Al respecto José Fernando Florez, docente de la Maestría Comunicación Política de la U. Externado, precisó que las Farc quieren afianzarse como grupo político y para eso les conviene consolidar su propia versión de la historia, lo que incluye un catálogo de “héroes revolucionarios”, que hasta el momento han sido catalogados como delincuentes.
Eugenie Richard, doctora en Estudios Sociales y experta en Comunicación Política, afirmó que Las Farc no piensan en comunicación estratégica. “Tienen su propia agenda y no les importa complacer a la opinión pública. Todavía están pensando como grupo subversivo, pero no como formación política integrada a la vida pública del país”.
La hipótesis de Alicia Peralta, docente de Marketing Político de la U. Eafit, es que las Farc buscan visibilidad más que favorabilidad y adeptos. “Son coherentes con su estrategia: fidelizar a quienes piensan como ellos y a ese pequeño grupo que siente cercanía hacia sus postulados, además de recordar su ideología”..