Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
En el Festival de Poesía intervienen más de veinte traductores de los versos que se oyen leer en los parques.
Hace algunos años, en uno de los salones del Gran Hotel, sentado ante un computador, con un libro abierto reposando en sus piernas, Nicolás Suescún traía del inglés al español un poema de algún poeta del Festival de Poesía, mientras alrededor se revolvía sin parar esa nube amorfa de organizadores, participantes y visitantes del certamen.
El poeta barbado, sin quitarse el sombrero de alas angostas, permanecía abstraído en su labor. Imperturbable, miraba alternativamente las páginas impresas y la pantalla, e iba digitando verso a verso.
¿Cómo traducen los poemas que se leen en parques y recintos, en las actividades del Festival de Poesía? ¿Así, en caliente?
No. Los poemas del Festival se traducen con meses de anticipación, explica Fernando Rendón, el director de la fiesta poética.
Les piden a los invitados que envíen por correo electrónico unos veinte o veinticinco poemas para incluirlos en la compilación que conforma el número de la revista Prometeo, que circula durante el evento. De tal modo...