<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Café Generación en la Fiesta del Libro con el escritor Luis Miguel Rivas

  • Luis Miguel Rivas es el invitado al Café Generación de esta edición de Fiesta del Libro. A las 6:00 p.m. por el YouTube de la Fiesta o el FB Live de El Colombiano. Foto: Archivo
    Luis Miguel Rivas es el invitado al Café Generación de esta edición de Fiesta del Libro. A las 6:00 p.m. por el YouTube de la Fiesta o el FB Live de El Colombiano. Foto: Archivo
  • Recuerdo del Café Generación en 2018, con Jorge Carrión. Foto: archivo
    Recuerdo del Café Generación en 2018, con Jorge Carrión. Foto: archivo

Si quiere más información:

Publicado el 06 de octubre de 2020

La primera vez que vi a Luis Miguel Rivas se me hizo que estaba más despeinado que como aparecía en la foto del libro de cuentos del que íbamos a hablar. Me alegré mucho, porque yo también iba despeinada, y conversar entre despeinados por lo general fluye más. Nos sentamos en una banquita verde en algún lado de Corferias, era la Feria del Libro de Bogotá. El libro que estaba lanzando era uno de cuentos: ¿Nos vamos a ir como estamos pasando de bueno? Fueron unos cuentos que yo me leí de un tirón, porque quería más: se me hicieron muy adictivos. Hubo uno del que sentí envidia, de esa tipo por qué no se me ha ocurrido un cuento así. Ya no me acuerdo mucho, porque yo soy así, porque yo leo para olvidar y recordar las sensaciones de por qué me gustó: los seres se derretían. Amor bajo el sol supremo, así se llama ese relato maravilloso (lo busqué).

Conversamos tanto rato que yo sentí eso, que cómo nos íbamos a ir si estábamos pasando tan bueno. Me firmó el libro al final, puso: “Para Mónica y para Camila Avril, estas historias del pecho y de la calle, una tarde bogotana en que charlamos del escribir y del vivir, como un abrazo”.

Hablamos de muchas cosas, y entonces estaba escribiendo una novela, Era más grande el muerto, aunque todavía no se llamaba así. Dijo: “Estoy escribiendo una novela. Empecé a escribir una historia como cualquiera otra y se fue complejizando y agrandando y en un momento vi que estoy en la página 35 y todavía voy en el planteamiento del problema, y que la riqueza de las circunstancias dan para más conflictos. Esa historia por si sola fue adquiriendo las características”.

También descubrí que era poeta y me regaló un libro con unos cuantos que había recogido en esas páginas. Luego, en 2018 sacó con Angosta Hoy no quiero metáforas. Ese día de Bogotá le hice esta pregunta: el primer cuento empieza, “yo no sé cómo hacen los que saben para dónde va su vida”. ¿Usted es de los que sabe o de los que no? Y él respondió: “Yo tengo un norte, pero muy difuso. Sobre todo ya con los años no tengo claro para dónde voy, pero por lo menos sí sé dónde no quiero ir”.

Le interesa: Luis Miguel Rivas está pasando bueno

Recuerdo que esa frase me gustó mucho (y me sirvió): eso de saber a dónde no se quiere ir. Él se devolvió a Buenos Aires y yo a Medellín. A veces le escribí para preguntarle por su opinión para algún artículo. Entró a mi lista de escritores queridos con los que uno puede hablar cada tanto (y que además te responden unas cosas en las que uno aprende un resto).

Salió Era más grande el muerto, la novela que estaba escribiendo esa primera vez, cuando nos sentamos en la silla verde. Lo leí de afán, porque yo necesitaba saber qué iba a pasar con don Efrén y si al otro sí le iban a servir los zapatos de aquel. Me gustó mucho el ritmo y el tono (¿Qué?, ¡oigan a este!, yo estoy es aquí pensando en mis cosas, pensé contestarle, pero no dije eso porque le vi cara de tranquilo), y que me reí muchísimo, hay mucho humor, aunque igual momentos de tragedia en los que lloré. Me divertí leyendo cada página y releí el final para saber si sí había pasado lo que pasó. Ese es mi recuerdo: una muy buena novela.

Y entonces nos sentamos a hablar, esta vez en Envigado, en unas sillitas cerca al parque, Luis Miguel tomándose un par de aguardientes, yo pasando con agua y escuchándolo recordar esos años que vivió en Envigado, los días difíciles, el por qué se fue a Buenos Aires. Hablamos de casi todo en ese 2017, septiembre, Fiesta del Libro. A veces pasaba alguien y lo saludaba, qué más Miguel, tiempo sin verte, y en qué libro estás, cómo vas, y siempre estuvimos ahí conversando, como si no fuera una entrevista. Y otra vez pensé que por qué nos íbamos a ir si estábamos pasando bueno, pero yo tenía que trabajar, y pues los escritores deben ir a escribir (supongo yo), o en el caso del Luis Miguel de ese día, a terminar los aguardiente.

Antes hablamos de la novela, de que él era un cuentista y esta era su primera obra larga. Dijo: “Me gustó mucho, al principio me dio dificultad. Lo primero que me dije fue, yo escribo cuentos y crónicas, voy a escribir una historia larga, en capítulos y que cada uno sea como un cuento, que es lo que creo que sé hacer. Y empecé a escribir con ese criterio y eso me tranquilizó. Al final no quedó tan así, ya me empecé a meter en el cuerpo y la trama. Uno como cuentista juega mucho con la represión, con dar la información suscinta, con no darla explícita, y eso crea una habilidad de impacto, pero me di cuenta de que a su vez me generaba una represión de cosas que uno a veces quería decir y ser evidente y alargarse. Con la novela sentí esa tranquilidad de que me podía alargar. La experiencia ha sido buena, yo creo que voy hacer otra. Me quedó gustando”.

Pocas veces uno se divierte tanto cuando entrevista a un escritor. Y lo voy a repetir el miércoles, aunque no sentada en una banquita de Envigado. Tampoco sola: vamos a tomar café con Luis Miguel Rivas. Él en Buenos Aires, yo en Medellín, ustedes desde cualquier parte, que es lo bueno de la virtualidad. Le rogaremos a Rulfo, mi gato, que tenga paciencia y no maulle mucho preguntando cosas. Ustedes también pueden preguntar. Nos sentaremos a escucharlo, le pediremos que ojalá lea un par de poemas, y dejaremos que la tarde pase y nos muramos de la risa y volvamos a ese cuento y sintamos que no nos deberíamos ir, que hay cafés que deberían ser eternos (el Generación, por ejemplo).

Mientras tanto, un poema de Hoy no quiero metáforas: Vengo por silencio/ y me das palabras./ ¿Es aún tan superflua/ mi urgencia de quietud?I

Recuerdo del Café Generación en 2018, con Jorge Carrión. Foto: archivo
Recuerdo del Café Generación en 2018, con Jorge Carrión. Foto: archivo

Más detalles

A Luis Miguel Rivas lo encuentra en ¿Nos vamos a ir como estamos pasando de bueno?, un libro de cuentos que lanzó en 2015. Página 43. Inicio de Amor bajo el sol supremo: Hacía calor. La ciudad era un gran horno en el que se cocían edificios, fábricas y oficinas.

También en Hoy no quiero metáforas, un libro café de letras amarillas que publicó en 2018 con Angosta Editores. Es de poemas. Página 38. Vecinos: Cerca a mi escritorio,/ en primer plano/ dos pájaros/ picotean alpiste, /absortos, fundidos en el acto,/ como si volaran.

Luego lo puede buscar en su primera novela, Era más grande el muerto, que salió publicada en 2017. Página 151. En el bar El Pueblo todo estaba calmado como si no hubiera pasado nada. Los señores bien peinados y de camisa por dentro estaban sentados en la misma mesa de la otra vez.

Y si quiere seguir leyéndolo devuélvase más en el tiempo, a sus dos primeros libros de relatos: Los amigos míos se viven muriendo (2007) y Tareas no hechas (2014).

El café

Luis Miguel Rivas es de Cartago, Valle, aunque eso fue más del azar, él creció en Envigado, Antioquia, y ahora vive en Buenos Aires, Argentina. En una entrevista en este periódico, en mayo de 2015, dijo : “Yo llegué a Medellín, me llevaron desde los cuatro años de Pereira, que también son paisas, y siempre tuve una sensación de incomodidad interior, de sentirme extranjero. No creo que sea solo por Medellín, sino por mí. Era una sensación existencial que tenía, creo que también por eso escribe uno, porque esa sensación de distancia uno trata como de solucionarla contándola”.

Además de escritor ha sido libretista y realizador audiovisual. En 2011, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara lo seleccionaron como uno de “los 25 secretos mejor guardados de América Latina”. Aunque ahora ya no está guardado.

Por eso también lo puede buscar este miércoles para escucharlo en el Café Generación, a las 6:00 de la tarde, un evento que ya es tradicional en Fiesta del Libro. Será una charla para conversar de sus libros, de él como escritor, de su vida afuera. Prepare su café y sus preguntas. Véalo por el YouTube de Fiesta y el Fb Live de EL COLOMBIANO . n

Mónica Quintero Restrepo

Es periodista porque le gusta la cultura y escribir. A veces intenta con la ficción, y con los poemas, y es Camila Avril. Editora de la revista Generación. Estudió Hermenéutica Literaria.

Revista Generación

Revista cultural con 82 años de historia. Léala el primer domingo de cada mes. Vísitela en www.elcolombiano.com.co/generacion y en el Instagram revista_generacion


Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
Título del artículo
 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
Título del artículo
 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección