Pico y Placa Medellín
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La casa ubicada entre Maturín y Bomboná llegó a su quinto aniversario. A su historia la atraviesa un siglo de herencia artística en Medellín.
Un árbol de totumo se sembró justo en la mitad del patio, mucho antes de que a La Pascasia se le conociera como tal. Está enfermo, dicen, así no se le note porque continúa arrojando frutos a medida de que la casa acumula nuevas visitas, canciones y conversaciones.
Quizá es la música la que lo mantiene en pie o, más bien, la posibilidad de convertirse en ella. Aunque para las totumas puede haber múltiples destinos recursivos, algún día esas inmensas totumas verdes que se multiplican entre las ramas, podrían ser el cascarón de una maraca. Es como si, al igual que como cada proyecto que brota al interior de esa casa cultural, incluso el árbol quisiera sumarse a una historia más larga, una que ha querido abrirle espacios al arte.
El 14 de abril de 2016, hace cinco años, La Pascasia abrió sus puertas al público por primera vez. En ese entonces era un proyecto que compartían el sello independiente Música Corriente, el periódico Universo Centro y el grupo Hangar.
El sello se armó por iniciativa...