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En su nuevo libro, el escritor bogotano vuelve, después de 17 años, a este género, que tanto le gusta.
De los nueve relatos de Canciones para el incendio solo uno, Aeropuerto, termina en página par, la 150. Los otros ocho, en cambio, en impar, como no pasaría en una novela de Juan Gabriel Vásquez. Nunca.
Él escribe en word, con las márgenes que va a tener el libro: así controla que un capítulo termine en la izquierda, cortando un párrafo, buscando ese espacio, dice él, para elaborar un pensamiento o hacer una idea más intensa. Solo que el cuento no lo permite: su versión final, dice él otra vez, es cuando ya no se puede quitar una palabra porque se desbarata todo. Entonces puede terminar, como Los muchachos, en la 173, o Las ranas, en la 93.
A Juan Gabriel le tocó aceptar que el final fuera un poco más arriba de la hoja o en página par. Nada que hacer. Así se fue su libro más reciente, en el que vuelve a los relatos después de 17 años.
¿Cómo los escribió, de una sola vez o por épocas?
“Yo publiqué Los amantes de todos los santos en 2001, después de eso hice otros dos cuentos que acabaron siendo...