Ocho grandes puertos y una llegada en alto esperan a los ciclistas en el tríptico pirenaico que comienza hoy en el Tour.
Este día habrá una etapa corta, pero nerviosa, 162,5 kilómetros en la que todo queda para el final con el ascenso al Col de Aspin, de primera categoría.
Serán 12 km de subida, sin grandes rampas, con una pendiente media del 6,5 %, el primer gran puerto de la edición.
La segunda jornada pirenaica, mañana, tendrá una sucesión de puertos que comienzan con el mítico Tourmalet.
Los 184 km entre Pau y Bagnères-de-Luchon comienzan cómodos hasta que se inicie el ascenso al Tourmalet y sus 19 interminables km con una pendiente media del 7,4%.
Pero la cima será solo de desgaste, puesto que su culminación, a 2.115 metros, se encuentra a 98 km de la meta. La bajada dejará al pelotón a los pies de la Hourquette de Ancizan, de segunda, antes de encadenar dos puertos de primera, Val Luron-Azet y sus 10,7 kilómetros al 6,8 %, y Peyresourde y sus 7,1 kilómetros al 7,8 %.
El tercer capítulo del macizo, el domingo, se desarrollará fuera de Francia, entre Vielha, en España, y Arcalis, en Andorra.
Será la etapa reina de los Pirineos y la única llegada en alto.
El ascenso de los 10,1 kilómetros de la estación andorrana, con una pendiente media del 7,2 %, será la culminación de una jornada de 184,5 kilómetros sin apenas reposo.
Nada más dejar Vielha, los ciclistas subirán el puerto de la Bonaigua, de primera categoría, con 13,7 kilómetros al 6,1 % de desnivel medio.
El Cantó, 19 kilómetros al 5,4 %, de primera categoría, marca la parte central de la jornada, antes de que comience el mortal final de etapa. Tras el descenso de ese puerto se inician 75 kilómetros sin respiro.
Primero con la subida a la cota de Comella, de segunda categoría, ya en territorio andorrano, aperitivo del Col de Beixalis, de primera, corto, con 6,4 kilómetros, pero intenso, una pendiente media del 8,5 %.
Quedará un gran puerto pirenaico, Envalira, aun en territorio andorrano, que se subirá el próximo martes .
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