Cuando Jerónimo Bedoya Botero llamó a doña Jenny para pedirle la bendición, le dijo que había amanecido “con la pata buena para la competencia”. Por eso ella, al colgar el teléfono, sabía que su muchacho iba por el oro, y no se equivocó.
Cuatro horas después del diálogo con el joven ciclista de El Retiro supo la buena noticia: Jerónimo sumó otra presea dorada en los Juegos Suramericanos juveniles en Chile.
Así se quitaba la espinita que tenía clavada por las dos medallas que se le habían escapado en el pasado Panamericano de ciclomontañismo en Paipa (marzo) y en los Campeonatos Nacionales.
“Una fue por enfermedad y en la otra por una caída, por eso Jerónimo quería desquitarse y celebrar. Con esa expectativa se fue a Chile y por eso estamos felices de saber que lo logró”, dice la orgullosa mamá.
Pero todo no queda ahí, pues debido a la calidad que ha demostrado este joven ciclista paisa en los Juegos, estará también con Colombia en la prueba de ruta del próximo domingo.
“Ya terminó las pruebas en su especialidad, pero como también le gusta la ruta y lo hace bien, le dijeron que lo iban a registrar”, comentó Andrea Bedoya, hermana del corredor.
Un premio más para el doble medallista dorado, quien desde los cuatro años de edad, y animado por su padre Alonso Bedoya, un amante del ciclismo y el ciclomontañismo, decidió que ese era el deporte al que se quería dedicar.
Sus primeros pedalazos los dio en el club Correcaminos bajo la supervisión de Iván Darío Echaverri, en El Retiro, y desde hace dos años fue llamado para hacer parte del GW Shimano. Precisamente bajo la orientación de Héctor Pérez se preparó para el Suramericano en el que la meta era el oro en el cross country, pero gracias a sus condiciones también ganó la prueba de Eliminator, para consagrase como el mejor de esta disciplina en Suramérica.
Su hermana rescata que la disciplina y la constancia que tienen Jerónimo, unido a su sueño de ser medallista olímpico, hacen que cada día se esfuerce más.
Además tiene muy cerca a sus ídolos Jonathan Botero y Fabio Castañeda, quienes aparte de ser sus referentes, son amigos y paisanos.
Esa cercanía con las figuras del ciclomontañismo nacional hace que el chico, de 16 años, siempre quiera progresar.
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